<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071</id><updated>2011-12-13T13:43:42.688-06:00</updated><category term='textos'/><category term='pachita rex'/><category term='escritores'/><category term='Toulouse-Lautrec'/><category term='autores'/><category term='literatura'/><category term='Al Diablo Adentro'/><title type='text'>El último vaquero</title><subtitle type='html'>«Hombre del espacio. Escribidor. Enamorado».</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>113</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-3536183800096603159</id><published>2011-09-26T10:56:00.001-05:00</published><updated>2011-10-05T23:10:25.569-05:00</updated><title type='text'>Nuevo blog</title><content type='html'>He comenzado un nuevo proyecto. Por el momento estaré escribiendo allá. Me gustaría que lo visitaran.&amp;nbsp;&lt;a href="http://elcampoylaciudad.wordpress.com/"&gt;elcampoylaciudad.wordpress.com&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://elcampoylaciudad.wordpress.com/"&gt;&lt;img border="0" height="180" src="http://3.bp.blogspot.com/-BCZqe56X7GA/ToCghjoFT8I/AAAAAAAAAQs/DwM6X3VQyRk/s640/blog.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;El campo y la ciudad. Una fotografía y un relato corto por semana, durante un año. Ojalá les guste.&amp;nbsp;&lt;a href="http://elcampoylaciudad.wordpress.com/"&gt;elcampoylaciudad.wordpress.com&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-3536183800096603159?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/3536183800096603159/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=3536183800096603159&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/3536183800096603159'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/3536183800096603159'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2011/09/nuevo-blog.html' title='Nuevo blog'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-BCZqe56X7GA/ToCghjoFT8I/AAAAAAAAAQs/DwM6X3VQyRk/s72-c/blog.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-121004360866511793</id><published>2011-06-23T21:16:00.001-05:00</published><updated>2011-06-23T21:17:51.200-05:00</updated><title type='text'>Una canción de tristeza</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-wpPz7zXVq1U/TgPy8xQFgeI/AAAAAAAAAQk/FGfKAo8N54c/s1600/Lluvia.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/-wpPz7zXVq1U/TgPy8xQFgeI/AAAAAAAAAQk/FGfKAo8N54c/s320/Lluvia.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif; text-align: justify;"&gt;Comenzó a llover mientras él aún estaba sentado sobre el pasto. No se movió. No hizo el intento siquiera de mirar hacia otro lado, de buscar un sitio seco. Simplemente no le importó que el agua cayera sobre su espalda y su pantalón. Él siguió mirando un punto en el infinito, pensando en lo que acababa de suceder, pensando en ella. ¿Recuerdas la primera ocasión que salimos? Claro que lo recuerdo; no habíamos avanzado ni cinco cuadras de mi casa y comenzó a llover y corrimos a meternos en un cine. Fue divertido. No, no lo fue. Lo que más se me quedó grabado fue la manera en que temblabas y lo frío de tu mano. Lo que yo más recuerdo fue que me llevaste a comer tacos y el asco que me dio el olor a grasa. No sabía que los tacos no te gustaban. En mi país no comemos eso, lo hubieras imaginado. La lluvia cae ahora con fuerza, el cielo se ha oscurecido y él sigue sin levantarse del pasto. Bajos sus manos siente cómo la tierra se va humedeciendo hasta convertirse en un suave río de lodo. Mira el color de su pantalón, empapado, pero no le da importancia tampoco. No escucha la lluvia, sólo escucha el sonido de su corazón roto que palpita como un auto con el motor descompuesto. Le duele el pecho y tiene ganas de llorar pero no puede hacerlo, no sabe cómo. El dolor se va acumulando en su garganta y en sus ojos; no sabe cómo hacer que todo eso explote y así liberarse del sufrimiento. Le gustaría poder descubrir un botón con el cual desactivar su dolor. Ella te va a hacer pedazos, le dice Antonio gritándole al oído entre la gente y la música de la discoteca. La he visto hacerlo varias veces. ¿No me digas que tú también has sido su novio? No. Para nada. No soy tan tonto como para caer en sus garras. Esa mujer está loca, amigo. Loca. Mi consejo es que pases esta noche con ella y por la mañana la olvides. ¿Y si no lo hago? ¿Y si quiero seguir con ella? Entonces luego te acordarás de mis palabras, dirás “Ese maldito borracho tenía toda la razón” pero ya será demasiado tarde. Esa mujer te va a romper el corazón. La gente corre por entre los árboles, tapándose la cabeza con bolsas o revistas. Pisan los charcos, se ensucian los zapatos y siguen corriendo sin prestarle atención a él, que no se mueve de su lugar en el pasto bajo la lluvia. Se lleva una mano al bolsillo y saca unas cuantas hojas, las desdobla y mira las palabras que garabateó en ellas mientras la lluvia borra con rapidez la tinta. No queda mucho que se pueda leer. Él sabe que de todas formas eso tampoco importa. La canción era para ella pero ahora no cree que ella se lo merezca. Es mejor que la lluvia se lleve sus palabras, que las vierta sobre el lodo y que se pierdan en el caudal que se ha formado y que termina en una alcantarilla. ¿Me quieres? Claro que te quiero. No te creo. ¿Qué quieres que haga para que me creas, entonces? Quiero que seas más cariñoso conmigo; a veces siento que no me quieres ni la mitad de lo que yo te quiero a ti. ¿Y cómo voy a hacer eso? Pues, siendo más atento, llamándome más seguido, presentándome a todos tus amigos, llevándome a todas partes. Sabes que no siempre puedo hacer eso, tengo que trabajar y hacer todas las cosas que tengo pendientes. Si me amas, sabrás encontrar lugar para hacer todo lo que te pido. La única forma de lograrlo es haciendo que el día tenga más horas. No seas exagerado y dame un beso. La lluvia se hace más fuerte y no da señales de querer terminar. Él comienza a sentir frío en los brazos y en los pies. Mira sus tenis completamente mojados. Las hojas que sostiene entre sus dedos han comenzado a romperse y a caer sobre su pantalón. Aún recuerda la canción que había escrito en ellas pero confía en que pronto la olvidará. Ahora su canción será una canción de tristeza. ¿Por qué me hiciste esto? Yo no he hecho nada, dice ella. ¿Y esto, entonces? Sólo fue un juego, nada era en serio. ¿Sabes cómo me haces sentir? No tienes por qué, yo te amo. Pues no lo parece, no lo parece. Pero es cierto. Aléjate, no quiero que me toques. Pero... Vete, quiero que te vayas ahora mismo, no quiero volver a verte. Por favor, no te pongas así. Vete, no tengo ganas de seguir hablando. Él suelta lo que queda de las hojas mojadas y por fin se levanta. La lluvia sigue cayendo con fuerza y el viento sopla. Él tiembla. Aprieta los dientes e intenta no seguir pensando en ella ni en lo que vivieron juntos. Lo mejor es no pensar porque con los pensamientos viene el dolor. Prefiere juntar las palabras que irán en su siguiente canción, tararear la melodía que las acompañará. Da un primer paso y siente la suela de su tenis exprimiendo el agua que han acumulado. No tiene ganas de caminar pero sabe que si sigue ahí se enfermará. No puede evitar volver a pensar en la última ocasión que fueron juntos a bañarse en el mar en un intento por salvar su relación. Piensa en él que, sentado junto a ella en la arena, le dijo; “Somos como esas olas que se van separando al llegar a la playa. Nuestra playa está muy próxima. Es inevitable”. Fue la última ocasión que vio el mar. Ahora ella está muy lejos, en alguna parte, con alguien más. Tal vez nunca piensa en él. Hoy hubieran cumplido un año, por eso le escribió una canción, por eso vino al parque. Pero ahora tiene que irse. La lluvia sigue cayendo y todo apunta a que sólo se pondrá peor. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-121004360866511793?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/121004360866511793/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=121004360866511793&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/121004360866511793'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/121004360866511793'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2011/06/una-cancion-de-tristeza.html' title='Una canción de tristeza'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-wpPz7zXVq1U/TgPy8xQFgeI/AAAAAAAAAQk/FGfKAo8N54c/s72-c/Lluvia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-6020235244233298703</id><published>2011-05-03T09:35:00.000-05:00</published><updated>2011-05-03T09:35:04.898-05:00</updated><title type='text'>La chica más bonita del mundo</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:PunctuationKerning/&gt;   &lt;w:ValidateAgainstSchemas/&gt;   &lt;w:SaveIfXMLInvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:IgnoreMixedContent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:Compatibility&gt;    &lt;w:BreakWrappedTables/&gt;    &lt;w:SnapToGridInCell/&gt;    &lt;w:WrapTextWithPunct/&gt;    &lt;w:UseAsianBreakRules/&gt;    &lt;w:DontGrowAutofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:BrowserLevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:LatentStyles DefLockedState="false" LatentStyleCount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !mso]&gt;&lt;img src="http://img2.blogblog.com/img/video_object.png" style="background-color: #b2b2b2; " class="BLOGGER-object-element tr_noresize tr_placeholder" id="ieooui" data-original-id="ieooui" /&gt; &lt;style&gt;st1\:*{behavior:url(#ieooui) }&lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt; /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:10.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-ansi-language:#0400; mso-fareast-language:#0400; mso-bidi-language:#0400;}&lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-XXEXTgUIyx0/TcASC9CrIVI/AAAAAAAAAQg/A7S0DTTl21k/s1600/gun_in_hand_by_breakmyfall412.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-XXEXTgUIyx0/TcASC9CrIVI/AAAAAAAAAQg/A7S0DTTl21k/s320/gun_in_hand_by_breakmyfall412.jpg" width="240" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Sólo un verdadero hijo de la chingada puede reconocer a primera vista a otro verdadero hijo de la chingada. Ella lo supo nomás verme y yo supe que ella lo supo nomás la vi. Fue como si en el ambiente alguien hubiera soltado brisas de electricidad (no encuentro una mejor manera de describirlo). Como cuando está a punto de llover y huele a húmedo pero aún no caen las primeras gotas. Así se siente. Es cruzar la mirada y pum; sabes que estás delante de una grandísima hija de puta igual que tú. No necesitas que nadie te de mayor explicación. Lo sabes y ya. Así fue como supe que no terminaría la fiesta sin haberle metido la verga a aquella mujer que parecía gritar en silencio, pero con todas sus fuerzas, “ódiame”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;¿Que por qué quise hacerlo con ella? Por marcar territorio. Ser un cabrón es cosa de todos los días. Trabajas en ello siempre porque si dejas de hacerlo aunque sea un minuto entonces llega otro más cabrón que tú y te tira tu castillo. Peleas como un perro. Soy un culero y los verdaderamente culeros sabemos que en esta vida siempre va a haber chingadazos. Sea con viejas o con machines, siempre hay chingadazos. No hay noche que no regrese a casa con unos buenos moretones. Quise cogérmela en primera por marcar territorio, por enseñarle que ese lugar, la fiesta, los amigos, la música, el chupe, todo, era mío. En segunda me la quise coger porque nunca antes había visto un par de ojos como los de ella. Me pareció tan hermosa que tuve ganas de raptarla, llevarla lejos, muy lejos, a un lugar que sólo yo supiera donde y esconderla para que nunca jamás nadie la viera. Pensé en amarrarla y metérsela a todas horas, duro, para que llorara y que después de haber abusado de ella sin piedad la escuchara decir con lágrimas en los ojos que me amaba. No sabes lo dura que se me puso de sólo pensarlo. Entró a la casa, saludó a mi hermana, me miró de reojo y se fue a la cocina por algo de beber. Cuando desapareció de mi vista volví a escuchar la música y el mundo de nuevo se movió de forma natural. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Se llama Gabriela y es cinco años más joven que yo. Lo que te voy a contar son las cosas tal como las recuerdo. Luego de esa noche nunca más la volví a ver. Eso me arruinó ¿sabes? Ahora las comparo a todas y ninguna se parece a ella. Creo que al final me ganó. Si yo hubiera estado a su altura tal vez no se hubiera ido o me hubiera llamado o me hubiera mandado algún mensaje o hecho cualquier cosa para dar muestras de vida en todo ese tiempo, pero no fue así. Me arrancó el corazón y se lo dio a comer a los perros que se encontró por el camino. Esa es la verdad. Con el tiempo lo he aceptado. Es la pura puta verdad. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Así como me ves en este momento, así me acerque a ella. Puse la cerveza en la barra de la cocina, miré sus preciosas nalgas mientras abría el refrigerador en busca de hielos (esos están allá, en las cubetas de la esquina, le dije). Me imaginé cogiéndomela de todas las formas posibles, recorriendo su cuerpo con mis manos, lentamente, pegando mi nariz a su piel para sentir su aroma, lamiéndola, diciéndole cosas sucias al oído. Me imaginé un montón de cosas. Te juro que nunca antes había visto una vieja como Gabriela.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Nomás ver que ella estaba en la misma habitación que yo me ponía cachondo y eso no me había sucedido antes con ninguna otra. La miré caminar, agacharse, poner dos hielos a su vaso con wisky y luego volver a la barra y sentarse frente a mí. El corazón se me detuvo, pero fingí que todo estaba bien. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Te pareces un montón a Susana, me dijo. Es porque somos hermanos, le contesté. Si me hubieras dado unos momentos más, seguro lo hubiera adivinado, dijo ella y se llevó el vaso a la boca para darle un pequeño sorbo. Quise saltar sobre la barra, tomar entre mis manos su hermoso, hermosísimo rostro, y comérmelo a besos, pero me contuve. Ella era la criatura más perfecta que jamás vi. Mirarla me hacía feliz. No sé si has tenido esa sensación. El mundo podía haberse terminado en ese momento y yo hubiera muerto tranquilo mirándola. Pinche vieja. Desde el primer momento me tuvo en sus manos. Ella es una muestra de lo que puede hacer la belleza frente a un gandul como yo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Le hice las aburridas preguntas de rutina; que si era compañera de escuela de mi hermana, que qué pensaba estudiar después de terminar la prepa, que si tenía hermanos, que qué música le gustaba escuchar, que si no le parecía un crimen ser tan pinche bonita y estar tan pinche sabrosa... bueno, esto último no se lo dije, pero te juro que tuve un chingo de ganas de decírselo. Yo ni la escuchaba, la verdad, sólo la veía mover los labios, embobado, rezando porque la noche no terminara. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Me dijo que iba a estudiar gastronomía porque su papá quería que estuviera en la cocina (pinches ideas de viejito, dijo), además de que se gana un montón de dinero y se puede viajar por todo el mundo (eso lo dijo para suavizar la cagadota que había cometido), lo que ella en realidad quería era ser boxeadora. ¿Pero cómo? Le dije, ¿con esa cara tan bonita que tienes? Gabriela me contestó que precisamente esa cara bonita era lo que menos le gustaba pues todos pensaban que era una pendeja. Pero tengo algo aquí, ¿sabes? dijo señalándose la cabeza. Soy mucho más inteligente que muchos hombres que conozco y mucho más inteligente que todas las mujeres que conozco. Por eso seré boxeadora, para madrearme a los que digan que soy tonta. La imaginé con un pantaloncillo rojo, botas rojas y guantes rojos, arriba del ring, tumbándole los dientes a un tipo enorme. Era la imagen de la moderna diosa de la guerra. En ese instante ya no hubo vuelta atrás para mí; me enamoré. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Guardé silencio para escuchar su voz mientras respiraba profundo tratando de percibir su aroma. No recuerdo todo lo que me dijo (yo ya traía varias cervezas encima) la música y la gente que entraba y salía de la cocina no me dejaba escuchar (además de que yo estaba más atento a sus labios pequeños y carnosos, también pintados de rojo, que se movían de forma sensual). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Hay muchas cosas que quise saber de ella; si tenía novio, si era virgen, si le gustaban los hombres un poco más grandes, si subiría a la habitación y tendría sexo salvaje conmigo hasta el amanecer. Eran tantas las preguntas que daban vueltas en mi cabeza, tantas cosas las que me preocupaban respecto a ella. Quise saber si le gustaría escaparse a un lugar en el desierto y vivir conmigo hasta que la piel se nos pusiera toda seca y arrugada. Quise averiguar el sabor de sus besos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Generalmente soy yo quien habla y habla hasta atolondrar a quien me escucha, pero con ella casi no dije nada. Todo lo que salía de mi boca eran monosílabos; sí, no. Era otro, un yo que no conocía, un yo que hasta parecía un hombre sensible, que comprendía los sentimientos de los demás y que le daba su debida importancia. Nada más alejado de la realidad. Si en ese momento hubieran conectado una bocina a mi cerebro seguramente toda la fiesta hubiera guardado silencio, sonrojada al escuchar tanta cosa pécora. Gabriela me habló de una película que había visto el día anterior y que le pareció una basura (las palabras que usó fueron; “me dormí casi al principio, desperté a media película, la vi dos segundos y entendí que en realidad no había sucedido nada importante. Volví a dormir y desperté poco antes del final. La vi los últimos minutos y la entendí completa. Creo que a esa película le sobran como dos horas que bien pudieron tirar a la basura”). No me he atrevido a comprobar si tenía razón. Era la primera vez que la escuchaba (y ahora hasta crítica de cine había salido) pero le creí. Pudo haberme dicho que el sol era un enorme cheto cubierto de queso flotando en un plato de frijoles y le hubiera creído. Soy un culero, ya lo dije, y nunca me dejo envolver de esa forma (más bien soy yo quien envuelve a las viejas para luego llevarlas a la cama) pero tengo que reconocer que Gabriela era más cabrona que bonita. Hizo conmigo lo que quiso. Vaya manera de hablar. Vaya cuerpo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;No todo lo que platicamos esa noche lo he olvidado. Recuerdo varios autores que mencionó (a ella le gustaba leer. Cuando entramos a mi cuarto lo primero que hizo fue mirar en el librero, que en realidad no era mío sino de mi hermana pero guardaba esos libros en mi cuarto porque en el suyo ya no cabían y yo pensaba que estaba bien porque me hacían parecer más inteligente de lo que en realidad soy; miró los libros, hizo comentarios de algunos y otros más ni siquiera los tocó. Le dije que si quería uno lo podía tomar, que se lo regalaba. Creo que se llevó uno de poemas, pero no estoy seguro). Mientras fumábamos un porro en la azotea de la casa, mirando las estrellas, me habló de Huidobro, de Paz, de Bioy Casares, de Cortázar. Le dije que no tenía la más puta idea de quienes eran ellos. Indignada me contestó ¿pero cómo dices que no los conoces? Ellos son las plumas más grandes de América latina. Lo siento, le contesté, pero jamás he escuchado sus nombres siquiera. Por alguna razón recordé esos y más nombres mientras estuve en la cárcel. Recordé que me habló de Salvador Elizondo, de Sergio Pitol, de Mario Bellatin, de Margo Glantz... los leí a todos mientras estuve encerrado. Leerlos hizo que no me volviera loco. Recuerdo las burlas de mis compañeros cuando me veían sentado en los pasillos del reclusorio leyendo. Ahora que medito acerca de esto, Gabriela no sólo me hizo pedazos por dentro, sino que también me ayudó a reconstruir mi corazón. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Dos cosas recordaré toda la vida acerca de esa noche. La primera fue algo que ella me dijo. Ya llevábamos varios minutos platicando, fumando porro tras porro (recuerdo que pensé al mirar el cielo que la ciudad era una cosa diminuta metida dentro de una bolsa de papel y que alguien había pinchado esa bolsa de papel y creado las estrellas) cuando se dio la vuelta hacia mí, se acercó un poco y me preguntó ¿a poco sí muy malo? No entendí su pregunta. Me han dicho que eres un verdadero cabronazo, que eres bueno para los puños y que haces llorar a las mujeres. ¿A poco sí muy malo? No sé por qué razón escuchar eso de su boca hizo que sintiera vergüenza. Siempre me sentí orgulloso de ser un gandul hijodeputa presumido que podía con todas y con todos. Pero escuchar que ella me describiera en unas cuantas palabras, con ese tono de voz entre retador y de flojera, me hizo sentir mal. Déjame adivinar, le dije, te lo platicó mi hermana. Ella no me ha dicho nada, ni siquiera habla de ti. Pero lo he escuchado de otras personas ¿Es cierto que una ocasión golpeaste a una tipa a la salida de un antro? Dándole otra calada al porro le contesté que era cierto, pero que lo hice nomás porque se metió conmigo mientras yo le daba una madriza a su novio. Golpear mujeres no es algo que me llame la atención. Le pasé lo que quedaba de la mota, la vi terminarse lo último. Me gustó la manera en que tomaba la bacha entre el índice y el pulgar y la colocó en sus labios jalando con fuerza y luego aguantó la respiración. Exhaló y luego me dijo Pues a mí la verdad no me pareces tan rudo. He visto hombres rudos, sé cómo lucen y tú no luces como uno de ellos. Más bien creo que los demás piensan que eres rudo porque son muy nenas y con cualquiera que grite se espantan. Ponme a prueba, le dije. ¿No te vas a echar para atrás? Dijo. Tú dime qué quieres que haga, ¿a quién tengo que ir a madrear? (en ese punto de la noche yo estaba dispuesto a cualquier cosa con tal de llevarla a la cama. Dicen que prometer no empobrece ¿verdad?). No tienes que madrear a nadie, dijo, eso es muy fácil para ti. Lo que yo quiero es que ¿ves allá, cruzando la calle? Quiero que asaltes ese minisuper. ¿Hablas en serio? Pregunté. Muy en serio. Y me di cuenta que eso no podría hacerlo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Dicen que el alcohol y las drogas hacen que uno cometa estupideces. La mayor parte de las ocasiones el dicho es cierto, pero esa noche mi lado más racional me dijo que intentar aquello era una verdadera tontería. ¿Tiene que ser ese minisuper? Pregunté. En ese lugar todos me conocen, está cruzando la calle, no puedo hacerlo. ¿Lo ves? Eres un cobarde, dijo. Lo supe desde que te vi. No me puedes pedir eso y decir que soy un cobarde. Soy un cabrón pero no un pendejo. Si quieres puedo robar cualquier otro minisuper, el que quieras menos ese. Anda, señala cualquier otro o pídeme otra cosa. Gabriela suspiró y me dijo Nunca has robado nada ¿verdad? Se te nota. Te pusiste nervioso en el momento en que te lo propuse. Eso era lo único que me interesaba constatar. Yo tenía razón cuando dije que eras un bocazas. Perro que ladra no muerde. Terminó de decir eso y apagó el resto de la bacha con sus dedos mojados en saliva. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;A pesar de que nunca nos volvimos a ver, ese reto me quedó grabado. Me obsesioné. ¿Cómo chingados no iba a poder asaltar un puto minisuper? ¿Cómo que me faltaban huevos? Ninguna niña bonita iba a venir a la casa, a mí fiesta, a decirme que era un cobarde. Si ella hubiera sido un hombre te aseguro que le hubiera puesto una madriza. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Sin decir más, Gabriela dio la vuelta y bajó las escaleras para regresar a la fiesta, dejándome pensativo. Me desarmó sólo con palabras. Yo estuve un rato más mirando las estrellas acompañado del Romel, un viejo labrador que por aquél entonces era mi único verdadero amigo. Estuve ahí un rato, hasta que el orgullo me levantó y decidí regresar junto a ella para el contraataque. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Sí. Por eso me volví ladrón y terminé en el bote; por culpa de la vieja más bonita del mundo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Hay cosas que llegan a tu vida igual que un puñetazo y te noquean. Eso fue ella; un pueñetazo en seco mero en medio de la cara recibido con la guardia baja. No estuvimos juntos más de unas cuantas horas, platicamos de muchas cosas y de nada al mismo tiempo. Aún así, se me instaló en el pecho y ya nunca la pude dejar ir.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Lo segundo que recordaré toda la vida acerca de aquella noche es el color de la piel de Gabriela. Soy tan blanco y ella era tan morena. Cuando me quité la camisa preguntó si me bronceaba en una cama de la morgue. No le dije nada, ni siquiera me ofendí. Seguí besándola con hambre. Su piel tan suave y firme, su cabello cayéndome como lluvia sobre el rostro y afuera sólo se escuchaba el sonido de la noche. He buscado eso en todas las mujeres con las que salí después de ella, pero ninguna ha tenido esa magia, esa forma de volverme loco. En realidad quería devorarla, tenerla cerca, no dejarla ir nunca más. La agarraba con fuerza y la acercaba a mí. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Tal vez sólo sea que estoy enamorado de su recuerdo. Mientras estuve en el tambo pensé mucho en ella, en la vida que hubiéramos tenido juntos. Hasta llegué a imaginar que teníamos hijos y que los días de visita llegaba con ellos tomados de la mano y me traían un sandwich de atún y me lo comía mientras me daba quejas de las travesuras de los pequeños. Perdón, sé que lo que estoy diciendo es demasiado cursi, es culpa de la cerveza, llevamos mucho bebiendo y los sentimientos no se llevan bien con el alcohol. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Cogímos un montón de veces. Mi corazón bombeaba la sangre con tanta fuerza que se me bajó lo pedo y lo marihuano. Me convertí en una máquina de sexo. Mete y saca, mete y saca. Ella gritaba tanto y a mí me importaba tan poco que alguien pudiera escucharla. Estuvimos así hasta que el cielo cambió de negro a morado y luego a rojo, hasta que salió el sol. Después me quedé dormido. Pero me estoy adelantando. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Bajé de la azotea. La casa no es demasiado grande así que la encontré con facilidad. Ella era el centro de atención de cuatro hombres altos que no sé quién chingados eran. Gabriela se reía de no sé qué cosa y a mí me atravesó el estómago una punzada de celos. En ese momento no supe que lo que sentía eran celos pero ahora, con el tiempo, sé que eso fue. Yo quería toda su atención, que estuviera junto a mí, que no mirara a nadie más. Y ahí estaba ella, en medio de esos tipos, riéndose, coqueteando, haciéndolos sentir bien mientras yo quería derretirme y desaparecer por un agujero. Me acerqué y le dije, oye, que mi hermana quiere hablar contigo. ¿Para qué? Quien sabe. Alzó los hombros y se despidió de los cuatro tipos diciéndoles Ahorita vuelvo y caminó por entre la gente en la dirección que le indiqué. Cuando estuvimos debajo de la escalera, la tomé del brazo y la metí en la cobacha, cerrando la puerta tras nosotros. Una vez a solas, ella me dijo, No me llamaba tu hermana ¿verdad? Es verdad, dije. Su cuerpo estaba tan cerca del mío que fue imposible evitar que se me pusiera dura. Uy, dijo. ¿Qué es eso? Intenté cambiar el tema diciéndole que yo no era un cobarde, que podía hacer cualquier cosa que ella me pidiera y no tendría miedo de llevarla a cabo, que me pusiera a prueba, y ella me contestó con un beso y yo tomándola de la cintura y abrazándola con fuerza. Así fue como terminamos en mi habitación, haciéndolo encima de la cama y del escritorio y de la alfombra y de los libros de mi hermana. Así fue como empezó la noche más increíble de mi vida. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;A la mañana siguiente, cuando abrí los ojos, ella se había ido. Caminé al baño, vomité, luego fui a la cocina. Algunos de los invitados que amanecieron en casa ya se habían puesto a a barrer y levantar la basura y arreglar todo el desmadre. Encontré a mi hermana sentada en la cocina, tomando un vaso con agua y sosteniendo dos Advil en la palma de su mano. ¿Qué tal? ¿Cómo pasaste la noche? Me preguntó antes de echarse las pastillas a la boca. Bien, bien, gracias, contesté. Oye, ¿quién era tu amiguita con la que platiqué anoche? Hasta ese momento supe que se llamaba Gabriela. Luego pregunté ¿sabes dónde vive? ¿Tienes su teléfono? Mi hermana me miró entrecerrando los ojos. Poco a poco se fue haciendo grande su sonrisa y me dijo Uy, hermanito, ¿No me digas que te gustó la Gaby? ¡Pero si es una bruja! No le habla casi a nadie en el salón. ¿Por qué la invitaste, entonces? Pues por pura cortesía. Era la fiesta de fin de curso y no soy de las que dejan fuera a nadie, además, lo cierto es que no pensé que fuera a venir. Tomé dos Advil, di un trago al agua de mi hermana y le dije ¿tienes su teléfono sí o no? Nadie sabe nada de ella, me dijo. Es una vieja presumida que sólo llegaba a la escuela, tomaba clases y se iba. Cero vida social con nosotros. Quién sabe dónde viva. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Por días tuve la esperanza de que ella volviera a casa, aunque fuera sólo para saludar. Me juré a mí mismo pedirle su teléfono (gran descuido la noche anterior) y acompañarla hasta donde viviera (un gesto caballeroso que tal vez apreciaría). Pero nada. Los días se hicieron semanas y las semanas meses. Nunca me llamó ni me mandó un mensaje ni dio muestras de seguir con vida. De pronto se la había tragado la tierra. Por momentos hasta dudé de mi capacidad como amante ¿tan feo se lo habré hecho? El día que se cumplió el primer aniversario de la única ocasión que la vi, asalté mi primer minisuper... y así comenzó mi carrera delictiva. Pero esa es otra historia. Hoy ya es tarde. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Han pasado seis años, casi siete desde aquella noche. Por la mañana recibí esto; una carta de ella. La primera. Aún no me atrevo a leerla. Mira, ha escrito con máquina mi dirección en el sobre. Ni siquiera la he abierto, no sé si dentro estará su letra. No sé si a esta altura de mi vida sigo enamorado de ella o de su recuerdo o de la idea que me he hecho de ella.&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&lt;/span&gt; Me hizo pedazos una vez y no sé si con esto lo vuelva a hacer. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Dime. ¿Tú que opinas? Yo ya no tengo fuerza para pensar. Dejo la carta aquí. No me siento bien. Subo a dormir. Ya mañana averiguaré qué me tiene preparado el destino.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-6020235244233298703?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/6020235244233298703/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=6020235244233298703&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/6020235244233298703'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/6020235244233298703'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2011/05/la-chica-mas-bonita-del-mundo.html' title='La chica más bonita del mundo'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-XXEXTgUIyx0/TcASC9CrIVI/AAAAAAAAAQg/A7S0DTTl21k/s72-c/gun_in_hand_by_breakmyfall412.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-7184795161013024324</id><published>2011-04-15T09:45:00.001-05:00</published><updated>2011-04-15T09:45:30.189-05:00</updated><title type='text'>La historia de un pollito sin nombre; 2° discurso de presentación del libro El Cuerpo Remendado</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-JDejw9xrXY8/TahS239TwbI/AAAAAAAAAQc/vMKrI5FUMJE/s1600/Historia_pollo.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="237" src="http://1.bp.blogspot.com/-JDejw9xrXY8/TahS239TwbI/AAAAAAAAAQc/vMKrI5FUMJE/s400/Historia_pollo.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;De pequeños, mis hermanos y yo teníamos un pollito que ganamos jugando a la lotería en una kermés. Era pequeño, con plumas amarillas y piaba muy quedito. Nos lo dieron en una bolsa de papel, lo llevamos a casa y lo dejamos andar libre. En esos días, nos hacía felices verlo por todas partes. Voy a contarles la historia de ese pollo que, hasta donde recuerdo, jamás tuvo nombre. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;Pronto nos habituamos a mirarlo, esquivarlo, darle de comer y ponerle agua en un recipiente. Un día, el pollito se enredó con un hilo y no supo cómo quitárselo de la pata. Mamá es modista, una parte de la casa la ocupa su taller de trabajo, y como en todos los talleres de modas el suelo está lleno de hilos y trozos de tela y agujas y todas esas cosas que las modistas suelen dejar caer.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; El pollito, al andar de un lado para otro, se enredó y al andar corriendo se fue enredando más y más, hasta que el hilo comenzó a estrangularle la pata. Al principio nadie se dio cuenta. Ya saben que una vez que pasa la novedad, uno olvida poner atención en los animales. No sé cuánto tiempo habrá pasado hasta que mi hermano el más pequeño, que por aquél entonces debía tener cinco o seis años, lo notó. Miró al pollito, se inclinó un poco y descubrió el hilo que ya estaba tan enredado que le cortaba la piel. Se sentó en el piso, cogió al animal e intentó quitárselo. El pollo se movía y aleteaba pero sus pequeñas y torpes manos de niño no lograban liberarlo. Se desesperó. Fue al taller de mamá y tomó unas tijeras. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; A veces me pregunto si no todos somos un poco así; como unos niños intentando salvar las cosas sin más ayuda que unas tijeras. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Mi hermano batalló para capturar al pollo. Luego de perseguirlo por entre las sillas y la mesa, logró capturarlo sujetando primero una de sus alas y luego del resto de aquel emplumado cuerpo. Volvió a sentarse en el suelo, pero esta ocasión tuvo la precaución de inmovilizarlo entre sus piernas. Acercó la tijera a la pata del animal. El pollo forcejeaba. Mi hermano se mordió un poco la lengua y se concentró en lo que iba a hacer. Sus dedos gordos, metidos en las orejas de la tijera, hicieron un primer corte exitoso, aunque no logró quitarlo del todo.&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Fue hasta el siguiente corte que mi hermano pudo quitarle por completo el hilo, arrancándole de paso también un trozo de la pata. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Mi hermano acudió a mí. Había sangre por toda la parte baja de la mesa. De inmediato intentamos curarlo; le pusimos agua oxigenada y curitas y una gasa con micropor, pero nada de lo que hicimos sirvió. Las patas de los pollos no están hechas para sanar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¿Han visto alguna vez que un pollo sobreviva sin una pata? No existen las prótesis para pollos. A nadie le interesan los pollos. Tal vez a nosotros un poco, pero sólo hoy, porque generalmente a nadie le interesan. Sólo cuando eres niño te preocupas por ellos. Los pollos, si lo recuerdan, tienen las patas muy pequeñas y delgadas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Claro que nos sentimos mal por lo sucedido. En ese momento hubiéramos dado cualquier cosa por tener una pata nueva que ponerle. De ser posible hasta le hubiéramos untado una crema que le hiciera crecer otra. Pero eso no sucedió y aún no sucede. En ninguna parte del mundo. No hay nada que haga crecer lo que se ha cortado de tajo. Sólo existen cosas que nos ayudan a sobrellevar los dolores y carencias. Para algunos, esas cosas reciben el nombre de paliativos. Para otros, como los autores de este libro, esas cosas reciben el nombre de prótesis.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; De eso trata el libro que estamos presentando el día de hoy. Trata acerca de personas a las que les hace falta un pedazo de cuerpo o un trozo de alma. Este libro es acerca de sentimientos. Es acerca de alegrías, de sufrimientos, de deseos, de sueños rotos. Trata acerca de las prótesis que los ayudan a sobrellevar sus propias existencias. &amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Nosotros, los que tenemos la suerte de estar “completos”, solemos tener una velada fascinación por las prótesis. México mismo tiene cierta fascinación por los personajes necesitados de prótesis. Recordemos la pierna de Santa Ana, la cual hasta recibió varios funerales de estado. Recordemos el brazo de Álvaro Obregón, que hasta su propio mausoleo tiene. Recordemos a Frida Khalo, que en todas sus pinturas nos restriega su dolor y su discapacidad (ella utilizaba una prótesis de pierna). Hay muchos más ejemplos, pero creo que por ahora con estos bastan.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Yo mismo estoy utilizando una prótesis en este momento; estas hojas, las cuales me ayudan a poder hablar ante ustedes. Sin ellas no sabría qué decirles. En realidad soy mal orador. Para escribir esto antes deseché otros cuatro discursos. Soy muy bueno escribiendo discursos que nadie va a escuchar. En eso sí soy bueno; escribiendo discursos malos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Lo que no es malo es este libro del cual ya les han hablado mis compañeros. A mí no me hagan mucho caso. Soy sólo una prótesis en este lugar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¿Qué otra cosa les puedo decir de aquél pollito sin nombre? No puedo recordar qué fue de él. Cuando eres niño olvidas las cosas muy rápido, afortunadamente. Imagino que habrá amanecido muerto y que mamá se encargó de tirar su cuerpecito a la basura. No lo sé, pero es lo más seguro. Todos tenemos uno de esos pollitos en nuestra vida; todos tenemos algo que en algún momento nos ha hecho felices y que luego mutilamos y que después intentamos reparar pero fracasamos, y al no poder regresar las cosas a su estado original solemos olvidarlas y las dejamos morir. En este momento puedo imaginar varios de esos momentos en mi vida. Creo que todos aquí podemos hacerlo. Que los hayamos mandado a un rincón oscuro de nuestro corazón no significa que hayan dejado de doler.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¿Qué más les puedo decir que no les hayan dicho antes? Sólo que espero que este libro no corra la misma suerte que el pollito de mi historia. Espero que hoy, luego de que lo lleven a casa y lo lean, no lo mutilen ni lo dejen morir. Espero que lo compartan. Que en las noches tranquilas lo lean en silencio. Espero que lo presten, que lo regalen, que lo dejen en la banca de algún parque para que alguien más lo encuentre y lo lea. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Los libros son las prótesis que necesitamos para cubrir los huecos que tenemos en el corazón. Por eso leemos. Por eso algunos escribimos. Lo hacemos porque nos falta algo y sólo con la literatura podemos llenar ese vacío. Este libro, véanlo así, es una prótesis para el corazón. Es una prótesis que se puede compartir. Compártanla con todos los que puedan. Cada que lo hagan, un pollito se salvará de perder una pata. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Es un honor estar aquí con todos ustedes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Muchas gracias y buenas noches.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;u&gt;Ciudad de México, abril 2011&lt;/u&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-7184795161013024324?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/7184795161013024324/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=7184795161013024324&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/7184795161013024324'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/7184795161013024324'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2011/04/la-historia-de-un-pollito-sin-nombre.html' title='La historia de un pollito sin nombre; 2° discurso de presentación del libro El Cuerpo Remendado'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-JDejw9xrXY8/TahS239TwbI/AAAAAAAAAQc/vMKrI5FUMJE/s72-c/Historia_pollo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-745458375155359832</id><published>2011-04-04T17:00:00.004-05:00</published><updated>2011-04-04T18:12:15.959-05:00</updated><title type='text'>Ceguera</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-lqDpoaq-jgI/TZngDjjGvBI/AAAAAAAAAQY/nMzghcT6jvc/s1600/ceguera.gif" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-lqDpoaq-jgI/TZngDjjGvBI/AAAAAAAAAQY/nMzghcT6jvc/s320/ceguera.gif" width="245" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;Todos los días primero de mes mamá solía encender una veladora y colocarla al centro de la mesa del comedor. La vez que le pregunté la razón de eso me contestó que esa veladora representaba la luz del Señor que nos iluminaría el resto del mes. No me atreví a preguntarle pero ¿y si alguna ocasión olvidaba encenderla? ¿Sucedería algo grave si no prendíamos la veladora? ¿Andaríamos el resto de los días en la completa oscuridad, tropezando los unos con los otros, golpeándonos contra los muebles? Tuve un escalofrío. Pensar en la noche eterna siempre me ha dado miedo. Pensar que en algún momento pudiera estar tan oscuro que no encontrara la mano de mi madre ni la de mi hermano ni la de alguien que quisiera sostenerla y guiarme y así sentir un poquito menos de miedo me daba terror. No es que me haya sucedido algo terrible con la oscuridad, es sólo que la idea de no ver nada, de perderme todas las cosas que se pueden disfrutar cuando se tienen los ojos funcionando, cosas como la fotografía, el cine, los paisajes al viajar, el rostro de una mujer hermosa… pensar en eso me ponía triste y me llenaba de miedo. Desde siempre supe que el destino de mi vida era quedar ciego. Nací con un defecto en ambos ojos, motivo por el cual con el paso del tiempo fui perdiendo la vista. Veo menos con el ojo derecho que con el izquierdo. En realidad, si he de ser honesto, ya casi no veo. La vida que transcurre allá afuera no es más que manchas y sonidos. Paso las tardes sentado en mi viejo sillón rojo (tan viejo que por eso sé de qué color es –pues lo recuerdo, nadie me lo dijo- y por eso es que conozco tan bien el dibujo de las grecas sobre el diseño de la tela). Mi ceguera no es oscuridad, mi ceguera es un color gris profundo, como vivir en medio de una nube contaminada. Son las tardes mi momento favorito del día. Es cuando viene alguno de los vecinos con un libro bajo el brazo y me lee capítulos completos de novelas que ya jamás podré recorrer con mis ojos. Me acomodo en el sillón, cerca de la ventana, sintiendo el sol calentarme las piernas y el rostro. El vecino que me visita (algunas veces es un muchacho, otras una jovencita, otras un hombre con el que en gustos literarios nada tengo que ver) se sienta frente a mí, en la sombra tenue que a pesar de la escasa iluminación les permite leer. Escucho con atención. Mientras escucho imagino las palabras acomodarse unas tras otras, como un tren que aparece de la nada y que conforme camina va creando los rieles sobre los que correrá a toda velocidad. Imagino cómo deben estar acomodadas las palabras sobre la hoja. Imagino las comas y los puntos y los párrafos. No sé por qué pienso en las palabras y no en los paisajes que me son descritos. En más de una ocasión le he pedido a mi vecino que se detenga y deje de leer. Si el libro es malo se lo digo y él deja de leer y al día siguiente vuelve con un libro diferente. Agradezco que cuiden de un hombre como yo. De todas las cosas que no puedo hacer, lo único que me importa es la lectura. El otro día tuve un sueño en el que todo era oscuridad. Podía escuchar a la gente que hablaba angustiada y que se preguntaba la razón de la falta de luz. Un niño comenzó a llorar y dos mujeres quisieron ayudarlo, pero no sabían llegar a él. Los obstáculos en el camino eran demasiados y nadie quería moverse por temor a un accidente, así que dejaron que el niño siguiera llorando e intentaron tranquilizarlo desde la distancia hablándole de religión. Yo estaba sentado en mi cama pero podía escuchar los autos pasando junto a mí (ahora que lo pienso ¿cómo podía haber autos pasando si no había forma de mirar el camino? ¡Vaya inconciencia la de algunos choferes!). Me puse triste porque nadie podría leerme ni un libro ni una revista ni un fanzine. Nada. Vivir en la oscuridad tiene sus ventajas, pero ¿y la lectura? En ese momento sentí una mano en la espalda. Era un hombre que pedía dinero a cambio de recitar los poemas que él mismo había escrito. Indignado, le dije que yo nunca tuve la desdicha de pedir dinero a desconocidos. Si hay algo que aún conservo es un poco de dignidad. Le dije que yo ya era ciego desde antes que se extinguiera la luz en el mundo. Me di cuenta en ese momento que los que ya éramos ciegos desde antes que esto sucediera podríamos dominar la tierra. Luego del primer momento de alegría por este descubrimiento, me puse de pie y comencé a gritarle a la gente por haber olvidado encender la veladora de principio de mes. Grité preguntando por el culpable. Grité con tanta fuerza que sentí la saliva brincar de mi boca, mis dedos tensos en puño, mi cuello rígido. Me detuve un momento a respirar y ya no escuché ni al niño llorando ni a las personas preguntarse por esa falta de luz ni escuché más autos pasar ni al hombre que momentos antes me había pedido dinero. Todos guardaban silencio. De alguna forma que no puedo explicar, sentí la mirada de todos apuntándome. En ese instante me di cuenta que quien había olvidado encender la veladora de principio de mes era yo. Desperté. Cogí el teléfono que siempre está junto a la cabecera de mi cama y llamé a uno de mis vecinos para comenzar a dictarle esto. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-745458375155359832?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/745458375155359832/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=745458375155359832&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/745458375155359832'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/745458375155359832'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2011/04/ceguera.html' title='Ceguera'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-lqDpoaq-jgI/TZngDjjGvBI/AAAAAAAAAQY/nMzghcT6jvc/s72-c/ceguera.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-8010561276849945046</id><published>2011-03-28T09:29:00.000-06:00</published><updated>2011-03-28T09:29:38.271-06:00</updated><title type='text'>Discurso de presentación para el libro El Cuerpo Remendado</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:PunctuationKerning/&gt;   &lt;w:ValidateAgainstSchemas/&gt;   &lt;w:SaveIfXMLInvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:IgnoreMixedContent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:Compatibility&gt;    &lt;w:BreakWrappedTables/&gt;    &lt;w:SnapToGridInCell/&gt;    &lt;w:WrapTextWithPunct/&gt;    &lt;w:UseAsianBreakRules/&gt;    &lt;w:DontGrowAutofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:BrowserLevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:LatentStyles DefLockedState="false" LatentStyleCount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt; /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:10.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-ansi-language:#0400; mso-fareast-language:#0400; mso-bidi-language:#0400;}&lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-5B1ZMowK0FA/TZCo7SsYWhI/AAAAAAAAAQU/RDPPbEY5dCY/s1600/cuerpo-remendado.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/-5B1ZMowK0FA/TZCo7SsYWhI/AAAAAAAAAQU/RDPPbEY5dCY/s320/cuerpo-remendado.jpg" width="207" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;Como dice Beatriz en la introducción al libro; esto se trata de prótesis como hilo conductor obvio o sutil. Quiero que me disculpen pero soy muy malo para los discursos. Nací sin la vena que forja a los grandes oradores. Para hablar delante de ustedes he tenido que echar mano a una prótesis; estas hojas. Este discurso que escribí en la soledad de mi estudio, en el silencio de una habitación con paredes desnudas y cortinas sucias. Que escribí en medio de muchos papeles para ser leído en medio de mucha gente en una noche como hoy. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-MX;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;Soy una prótesis en este lugar. Yo formo parte de los escritores de este otro libro, &lt;b&gt;Al Diablo Adentro&lt;/b&gt;, puesto en circulación por esta misma editorial y del cual ahora mismo, en casa, tengo un texto que vamos a anexar a la segunda edición de este primer racimo de hojas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-MX;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;Soy una prótesis en este panel porque fui traído de otra parte y puesto aquí para hablar de un libro que trata sobre remiendos del cuerpo. Yo mismo soy un remiendo en este panel. ¿Quién mejor que yo, entonces, para hablar de un libro de remiendos? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-MX;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;¿Cómo no voy a saber de remiendos si nací de una madre costurera? El taca taca de su máquina de coser me arrullaba todas las noches y me levantaba muy temprano. Crecí entre bolsas y rollos de shantú, de lino, de seda, de tul. Entre patrones y agujas e hilo. Entre costuras y remiendos. Aunque de costura poco sé. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-MX;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;La costura y la escritura tienen mucho en común. Voy a tomar prestadas las palabras de Don José Saramago. Lo hago en este momento porque necesito la ayuda de una prótesis literaria para suplir mi discapacidad oratoria. Necesito de sus palabras que pueden explicar mejor que yo lo que ahora quiero decirles. Esto es de su libro “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Manual de Pintura y Caligrafía&lt;/i&gt;”. Comienzo la cita: &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;“Estas cuartillas son otra tentativa hacia lo que voy con las manos desnudas, sin colores ni pinceles, sólo con esta caligrafía, este hilo negro que se enrolla y desenrolla, que se detiene en puntos, en comas, que respira en los pequeños claros blancos y avanza luego sinuoso, como si recorriera el laberinto de Creta. Este hilo que constantemente se rompe y ato bajo la pluma porque es mi única posibilidad de salvación y conocimiento”&lt;/i&gt;. Fin de la cita. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-MX;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;Y es precisamente con este hilo, el que construye palabras, el de la literatura, que se ha unido este libro hecho de partes traídas de varios lugares del mundo. La literatura y las palabras son lo que han remendado este hermoso Frankenstein literario que estamos presentando esta noche ante ustedes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-MX;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;¿Cómo no voy a saber de remiendos si mi madre es una costurera y yo un humilde escritor?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-MX;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;Escribir es en sí mismo unir fragmentos y dar forma a un relato. El escritor toma cosas de aquí y de allá, une los sentimientos con las anécdotas y con la sabiduría. Remienda los párrafos y las páginas. Corta un poco, anexa, reduce, aumenta. Siempre está remendando sus propios textos. ¡Claro que los escritores, al igual que las costureras, sabemos de remiendos! &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-MX;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;Durante años, mi madre tuvo un ayudante con una pierna más corta que la otra –producto de un accidente que él tuvo de muy niño-. Rengueaba al caminar porque no usaba zapato ortopédico. Recuerdo que una ocasión le pregunté por qué no lo utilizaba ya que siempre pensé que era muy incómodo y cansado caminar cojeando, dando así como que pequeños brinquitos. Le pregunté por qué no mejor utilizar uno de esos zapatos con la suela más grande. Me dijo que no. Que así estaba bien y que esos zapatos no le resultaban cómodos. Luís. Así se llama. No sé que ha sido de él. Han pasado años desde la última ocasión que nos vimos. Lo estimaba mucho. Entonces se imaginarán mi sorpresa al leer el primer relato de este libro y encontrar que el personaje principal es un hombre que tiene una pierna más corta que la otra y que sueña con ser un gran detective de acción. Me enganchó de inmediato. En mi mente, el protagonista fue y lo seguirá siendo, Luís. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-MX;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;Al igual que aguja e hilo en manos de una hábil costurera, las historias de este libro se van hilvanando unas tras otras. Seguí leyendo &lt;b&gt;El Cuerpo Remendado&lt;/b&gt; sin darme descanso. Conocí entonces a una prostituta a la que la falta una pierna, a una mujer que sueña con ir a las Vegas. Conocí también a una sirena y a un hombre lobo. Conocí una extraña forma de celebrar cumpleaños en la primaria, a un hombre que vende monederos en forma de testículos, a un dibujante con una mano maldita. Conocí a una mujer que busca piedras de colores mientras espera a su amado. Conocí a un travesti cuarentón que mira cómo poco a poco, con la edad, se ha ido quedando sin trabajo. Conocí a un striper tuerto y a un hombre que predice el clima. Conocí a un yonki que utiliza la droga como prótesis para la vida. Conocí a un hombre que dentro de sí lleva a su propio hermano gemelo no nato, para así llegar a la última historia y viajar al lado de un científico hasta el Vaticano para descubrir la primera prótesis para el alma. Leí todo el libro de un tirón, en una sola noche. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-MX;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Leer es colocar una prótesis en el corazón. Todos hemos tenido la sensación de que algo nos falta, de que estamos incompletos aunque no podamos definir con claridad cuál es precisamente esa pieza que en algún momento perdimos o que, seguramente, jamás hemos tenido. Tal vez nos falta algo de aventura, tal vez un poco de amor, tal vez simplemente queremos algo que le dé sentido a nuestra vida. Leemos para eso, para suplir esa carencia. Leemos porque nos sabemos incompletos y para completarnos tenemos que echar mano de medios artificiales. Nos ponemos, entonces, una prótesis de literatura. Las palabras son el hilo con el que solemos remendar nuestro roto corazón. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-MX;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;De haber escrito una historia para esta antología ¿qué habría escrito? Al igual que hoy, yo hubiera sido una prótesis. Hubiera escrito varios textos pequeños en multiplicidad de voces narrados desde el punto de vista de las prótesis. Hubiera sido la mano de garfio de algún pirata, la oreja de un niño con&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;microtia (esa malformación congénita en la que se nace sólo con una parte muy pequeña de la oreja), hubiera sido la cadera rota de una anciana, hubiera sido las tetas siliconadas de la esposa de un narcotraficante, hubiera sido la prótesis de pene de un gigoló. Hubiera sido el intestino de plástico de un hombre acuchillado en un asalto. Hubiera sido el cochecito negro con el que juega un niño de la calle. Hubiera sido una silla de ruedas y el marcapasos en el corazón de un hombre que espera el fin del mundo. Son tantas las prótesis de las cuales podemos echar mano para sentirnos “normales” y “aceptados” que este tema se vuelve inagotable. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-MX;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;William Faulkner dice en un fragmento de su discurso de aceptación del Nobel; "&lt;i&gt;El hombre y la mujer que escribe en la actualidad ha olvidado los problemas de un corazón humano en conflicto consigo mismo, cosa que por sí sola puede crear buenos textos, porque sólo escribir acerca de eso vale la pena, vale toda la agonía y el sudor&lt;/i&gt;". Y precisamente de esto es de lo que va este libro, &lt;b&gt;El Cuerpo Remendado&lt;/b&gt;: De hombres y mujeres en conflicto consigo mismos. De prótesis que los ayudan a sujetarse al mundo y que los vuelven aún más solitarios. Es un libro acerca de personas que son tan humanas como ustedes o como yo, que tienen los mismos sueños, que buscan las mismas verdades. Gente con la cual es fácil sentirse identificados, así como a mí me sucedió con Luis en la primera historia. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-MX;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;Todos utilizamos prótesis, aunque no nos hayamos dado cuenta. Utilizamos prótesis físicas o espirituales, mecánicas o idealistas, pero prótesis al fin y al cabo. Escribir es la prótesis que utilizamos los escritores para hacer más soportable nuestra propia realidad. De esto es de lo que trata &lt;b&gt;El Cuerpo Remendado&lt;/b&gt;. Y si alguien sabe de literatura y de remiendos, esos somos todos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-MX;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;No hay mucho más que pueda decirles sobre este libro, sólo que lo lean, los invito a hacerlo. Es un honor estar aquí con todos ustedes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family: Arial;"&gt;Muchas gracias y buenas noches.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-8010561276849945046?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/8010561276849945046/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=8010561276849945046&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/8010561276849945046'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/8010561276849945046'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2011/03/discurso-de-presentacion-para-el-libro.html' title='Discurso de presentación para el libro El Cuerpo Remendado'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-5B1ZMowK0FA/TZCo7SsYWhI/AAAAAAAAAQU/RDPPbEY5dCY/s72-c/cuerpo-remendado.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-1464303062696374845</id><published>2011-02-18T12:07:00.000-06:00</published><updated>2011-02-18T12:07:55.250-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Al Diablo Adentro'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='autores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Toulouse-Lautrec'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='textos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritores'/><title type='text'>Juntitos, abrazándonos</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://sexualityinart.wordpress.com/2009/08/22/henri-de-toulouse-lautrec-honoring-all-women/"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-a7BCDjBWHgE/TV6xh5SUzTI/AAAAAAAAAQQ/Wn2pjEiH3vA/s1600/999toulouse-lautrec-two-women-kissing.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa9" style="page-break-before: always; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Mido; font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Mido;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa9" style="page-break-before: always; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Mido; font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Mido;"&gt;"Q&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;uiero que me lo cuentes todo” dice muy suavecito, hablan­do dentro de mi boca. Le pido que vuelva a repetirlo, apenas lo puedo escuchar. “Quiero que me digas lo que pasaba en esas noches”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Mueve su cadera con ritmo, delicado, de atrás para adelante. Huelo su colonia. Siento lo pegajoso de su sudor. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Le digo que no entiendo para qué quiere que le cuente. Todo pasó tiempo atrás, cuando aún no lo conocía. Lo sabe pero insiste; dice que necesita escucharlo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Le digo que para qué, si ya lo he contado muchas veces. Pero eso no le importa. Quiere que lo vuelva a contar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Le digo que en esas noches ellos se dedicaban a hacerme todo lo que dos personas le pueden hacer a una chica como yo. Todo lo que un hombre le puede hacer a una mujer. Todo lo que una mujer le puede hacer a otra mujer. Todo lo que una pareja le puede hacer a una chica. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Comienzo a platicarle sobre esas noches y siento cómo su miembro se va poniendo más y más duro. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Default" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa6" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;#&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Default" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Las reglas eran simples. Yo podía fornicar con la esposa en cualquier momento. Podía fornicar con el marido sólo si la esposa estaba presente. La esposa podía, cada que ella quisiera, fornicar con cualquiera de nosotros —como eligiera; juntos o uno por uno—. El marido no necesitaba ninguna regla ya que ninguna de nosotras sabía realmente por dónde comenzar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Primero me tomaban por la cintura (yo era joven y no ofrecía ninguna resistencia), me ponían contra la pared, me mordían la espalda y las nalgas y luego él se metía en mí tan rápido que ape­nas y podía decir algo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;La cosa que le colgaba de la entrepierna era del tamaño de una lata de cerveza. De las grandes. No sabía que alguien pudiera tener una así. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Les gustaba morderme las orejas y decirme cosas sucias, de­cirme que yo era su pequeña alumna y que me iban a enseñar a comportarme. Me decían que él me lo iba a hacer por detrás. Las piernas me temblaban cada que los escuchaba. A la esposa le gus­taba verme llorar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;La primera noche me puse una falda pequeñita, una blusa roja y unas botas que me llegaban hasta la rodilla. Al caminar se me le­vantaba todo. La esposa aplaudió al verme. Primero fuimos a cenar y después a su casa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;La esposa me dijo que cualquier ropa de mujer se ve bien cuan­do está hecha bolas a un lado de la cama del amante. Luego me tomó de la mano y me besó como nunca antes nadie lo había he­cho. Después pasó los dedos por mi cosita. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Default" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa6" style="page-break-before: always; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 2;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;#&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;“Sabes que no voy a decir esas palabras” le digo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Lo que quiere escuchar es que yo diga “Pito”, “Culo”, “Tetas”, “Panocha” pero no le voy a dar el gusto. No mientras me esté em­bistiendo. No mientras las venas de su frente estén hinchadas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;“Vamos muñeca” me ruega “quiero que me digas más”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Ya se sabe la historia de memoria. Se la he contado una vein­tena de veces. Se la he dicho al revés y al derecho. En ocasiones, cuando llego a omitir algo, es él quien de inmediato me corrige. Le gusta que sea lo más explícita posible. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Entonces me la saca. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;“Dime más” sacude su cosa frente a mí. “Quiero echarte todo. Vamos. No me falta mucho”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Me levanto y me doy la vuelta. Me acuesto sobre una almohada, levantando las caderas. Me escupo en los dedos y me separo las nalgas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;“Ahora quiero un poquito por aquí”. “Anda, nene”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Y siento cómo me abre toda por dentro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa6" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa6" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;#&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Default" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;“Quiero darle un regalo a mi marido” dijo la esposa. “Un regalo que siempre ha deseado pero que nunca le he podido dar”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Los conocía de tiempo atrás. Vecinos de la cuadra. Siempre nos topábamos en las noches al ir por el pan o comprar algo en la tien­da. Ambos me sonreían. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;“Quiero que vea cómo lo hago con otra”. “Y la única mujer que nos agrada eres tú”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Le gustaba que me arrodillara delante de su marido, que toma­ra su cosa con ambas manos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;“Me gusta que lo hagas con él porque él es mío” dijo. “Y cuan­do te lo está haciendo siento que soy yo la que te lo está hacien­do”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;Ella tenía una cosa de plástico como de este tamaño, así. Cada una nos introducíamos un extremo. Utilizábamos eso durante mucho tiempo mientras el marido nos miraba. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;“Dime que soy tu perra” decía la esposa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;“Dime que soy tu perra” aprendí a decir yo también.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;Y el marido nos acariciaba la cabeza mientras nos perdíamos en su entrepierna. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: center; text-indent: 14pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;#&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;“¿Cuántos años tienes?” me pregunta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;“¿Para qué quieres saberlo?” le contesto. “Si ya lo sabes”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;“Me gusta que lo digas” jadea con fuerza. “Me vuelve loco”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;Aprieto con fuerza las sábanas. Las muerdo. Él me enviste con fuerza, como una máquina de esas que sirven para romper el pa­vimento. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;“Dieciocho” contesto. “Hoy tengo dieciocho”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: center; text-indent: 14pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;#&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;La primera vez que salimos juntas, sin su marido, fuimos a comprar algo de lencería. Ella eligió unas tangas rosas y verdes. Yo compré unos ligueros. Nos reímos mucho cuando le pedimos su opinión a uno de los vendedores. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;“¿Usted cree que esto le guste a mi marido?” dijo ella agarrán­dose los senos, sosteniendo un Wonder Bra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;El vendedor pasó saliva. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 9.5pt;"&gt;Después fuimos juntas al cine. No recuerdo cuál era la película. Nos pasamos casi toda la función besándonos, sólo nos detenía­mos para tomar un poco de aliento. Ella descansaba su rostro en mi hombro y me decía que mi cabello olía bonito, jugaba con mis rizos. Yo sentía que mi corazón era como una pantera que se me iba a escapar del pecho. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;Salimos varias veces, no puedo recordar cuántas. Tampoco puedo recordar todo lo que hicimos o dejamos de hacer, aunque te puedo asegurar que hicimos muchas cosas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;Cuando su marido regresaba a casa, después de sus viajes, nos dedicábamos a hacerlo feliz. Le presumíamos la ropa que había­mos comprado. Le platicábamos de lo que habíamos hecho, de to­dos los hombres que habíamos provocado. Luego él se dedicaba a hacernos cosas, muchas veces, durante toda la noche. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Default" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa6" style="page-break-before: always; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;#&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Se pone de pie y se limpia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;“Eres hermosa” murmura. Luego me da una nalgada. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Me levanto de la cama y siento que todo se me escurre por las piernas. Después se tira en la cama y cierra los ojos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Camino hasta el baño para lavarme. El agua del bidet se siente tibia. El chorro me lame y cierro los ojos para soñar con algo boni­to, con manos que me recorren hasta que exploto en un millón de chispas de felicidad. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Salgo y en el televisor aparece una muchachita hincada en me­dio de un montón de tipos, unos siete tal vez, que le ponen sus cosas en la cara. Ella las estruja, las jala, las apachurra. Se las lleva a la boca como una desesperada. Aprieto un botón en el control remoto y cambio de canal. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Aparece una rubia sentada a la orilla de una cama, con las pier­nas separadas, y otra mujer, de cabello negro, se arrodilla frente a ella. Un hombre sentado al otro lado de la habitación las mira. Cambio de nuevo el canal, pero sólo encuentro más películas de este tipo. Prefiero apagar el televisor. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Me acurruco en la cama, junto a él. Paso mis dedos por su pe­cho. Miro su estómago subiendo y bajando con cada respiración. Me acerco un poco a su rostro y le hablo muy bajito, sé que me escucha. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;“¿Sabías que nos gustaba tomarnos fotografías mientras lo ha­cíamos?” le digo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa6" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa6" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;#&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Recuerdo el tubo al centro de la pista, frío y pegajoso. Las lu­ces que nos golpeaban directamente en los ojos, que nos cegaban. Ninguna de las chicas de ese lugar gustaba de mirar el rostro de los clientes. Las líneas de espejos sujetas a las paredes estaban llenas de grasa. La música a todo volumen. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Bailábamos lentamente, tocándonos con suavidad, rozando nuestros labios. El humo del cigarro nos llegaba casi a la cintura. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Ella iba disfrazada de perrita, con una falda de cuero muy cor­ta y una cola. Yo llevaba una falda con lunares rojos y el cabello peinado en dos coletas. Chupaba una tutsi. Más allá, en una de las mesas del fondo, estaba su marido. No lo podíamos ver pero sabíamos que estaba ahí. Él nos había llevado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;Cuando subí al escenario, con esa ropa tan pequeña, tratando de ignorar la mirada de todos esos hombres, sentí como si los escalones fueran de malvavisco, como si cada uno de mis pasos se hundieran en la madera. El aire me faltaba.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;Sujetada al otro lado de la correa, gateando, subió conmigo la esposa. No; ninguna de las dos llevaba ropa interior. El hombre de la cabina nos presentó como “Asia” y “Europa”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 9.5pt;"&gt;No recuerdo la canción que sonaba en los altavoces. Puede ser cualquiera que te guste, la que te parezca más apropiada para ese momento. Sólo recuerdo cómo el cuerpo de ella y el mío se enros­caban sobre el frío suelo de la pista de baile. Recuerdo los aplausos cuando el moreno subió al escenario. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 9.5pt;"&gt;Primero la tomó a ella. La tomó por las nalgas y la acercó a sus labios, con fuerza. Ella lucía como si se fuera a romper, como si de un momento a otro fuera a dejar el cuerpo. Lucía pequeña. Trataba de apartarse, pero el hombre le buscaba la cara y le chupaba los labios, ensalivándola, mordiéndole también los cachetes. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;La gente aplaudía y gritaba. Ella cerraba los ojos mientras el hombre la apretujaba. “¡Enséñale lo que hace un hombre de ver­dad!” decía la gente. “¡Queremos ver que le duela!” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;Estoy segura de que el marido se enderezó en la silla al mirar la cosa que el moreno tenía entre las piernas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 9.5pt;"&gt;El hombre tomó la correa y la amarró a un extremo de la pista. Hizo que ella caminara a gatas de aquí para allá. Le daba nalgadas. Yo permanecí en un extremo, temblando, con las piernas muy jun­tas. La miré directamente al rostro y noté el brillo de esa lágrima que nunca escapó de su ojo. El moreno hizo que ella le lamiera los pies antes de penetrarla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 9.5pt;"&gt;No sé cuánto tiempo estuvieron haciéndolo en medio de las lu­ces y los gritos de los clientes. El tipo del altavoz no dejaba de ha­blar sobre las cualidades del moreno, sobre la resistencia de ella. Las otras chicas salieron del camerino a ver lo que estaba suce­diendo. Todos aplaudían. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;Después, recuerdo el olor a cigarro y el destello de los hielos en las mesas. Recuerdo la suavidad de su mano. Recuerdo la fuerza con que el moreno estrellaba su pelvis contra la mía. Recuerdo cuando me dijo “Ya la tienes toda adentro”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Default" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa6" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;#&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;“¡Mira!” dice levantándose de la cama. “¡Mira cómo me la has vuelto a poner! Eres maravillosa”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;Le he contado esta historia un montón de ocasiones y siempre sucede lo mismo. Camino hasta la repisa y traigo un condón, lo abro y me lo pongo en la boca. Me acerco a la cama. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;“Eres mágica, muñeca. Te amo” jadea y se recuesta.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="page-break-before: always; text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Después de colocárselo, me levanto y pongo mis manos contra la pared, separando las piernas. Me inclino un poco hacia delante y muevo la cadera de izquierda a derecha. Y digo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="tab-stops: 195.5pt; text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;“¿No va a venir por mí, señor policía?”&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Default" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa6" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;#&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Nos fuimos a vivir juntas a Acapulco y alquilamos un cuartito en un hotel a la orilla del mar. Por las noches, entre besos y abra­zos, nos arrullábamos con el sonido de las olas. En las mañanas, con la piel aún pegajosa, nos despertábamos con el sonido de las aves y ese profundo olor a sal que parecía no terminar jamás. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Solíamos caminar tomadas de la mano, recorriendo la costa, y después meternos en algún restaurante. Nos sentábamos en una mesa cerca de la entrada, esperando a que uno o varios hombres se acercaran para pagar nuestra cuenta. Luego, si tenían suerte, nos íbamos con ellos y pasábamos las siguientes horas haciéndoles y dejándonos hacer. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Una de las camas de nuestro cuarto siempre estaba llena de ropa arrugada y envolturas de comida rápida. La otra era la que ocupábamos para besarnos. Jamás llevamos a nadie a nuestro “hogar”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;En una ocasión, mientras descansábamos a la orilla de una piscina, a ella se le ocurrió que nos quitáramos el traje de baño. Cuando lo dijo sentí que los cachetes se me ponían calientitos. No pude evitar mirar para todos lados. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;“¿Estás loca?” le pregunté. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;En la otra orilla había tres hombres. Platicaban. Eran gordos y usaban bigote. Tomaban cerveza y reían muy fuerte. Ninguno de ellos nos quitaba la vista de encima. Sé que nos miraban porque éramos jóvenes; porque teníamos esos cuerpos pequeñitos e íba­mos solas. Se acercaron a hacernos la plática. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;“Buenas tardes, preciosas” nos dijo uno de ellos tocando la ori­lla de su sombrero. “Hoy en la noche tenemos una fiesta y nos gustaría invitarlas ¿Qué dicen?”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;“Que no estoy vestida para la ocasión” contestó mi amiga ya sin la parte superior de su traje de baño.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;Es gracioso lo que piensas mientras viajas en una camioneta con tres desconocidos. Mientras me rozaban con sus lenguas y pasaban sus manos callosas por el cuerpo, me di cuenta que había comenzado a medir la vida por la cantidad de hombres que había­mos tenido. Me reí, pero no dije nada. Sólo me limité a recargar la cabeza en el cristal y mirar las estrellas, renunciándome al deseo de los otros. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;Tardamos cinco minutos en llegar desde el portón de entrada hasta el rancho. La música fue lo primero en alcanzar mis oídos. Hombres cargando metralletas cuidaban la orilla del camino.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;En el salón principal había una cantina y un montón de muje­res desnudas. Más allá, al fondo, una piscina en forma de ancla. Al entrar, uno de los meseros se acercó a ofrecernos polvo en una bandeja. Mi amiga aceptó de inmediato.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;“Vamos” dijo. “Esto los hará lucir menos feos. Anímate”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 9.5pt;"&gt;No sé cuánta de esa cosa me metí. Tampoco puedo recordar cuántos de ellos se divirtieron con nosotras. No puedo recordar ni el nombre ni el rostro de ninguno. No puedo recordar cuántas horas pasé con las piernas separadas o con el trasero al aire. Sólo puedo recordar esa sensación de mareo, como si hubiera estado metida en un tornado por mucho tiempo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;Imagina lo que quieras que haya pasado esa noche.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa6" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa6" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;#&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;“Quiero tener un hijo tuyo” le digo al oído, suavecito. “Quiero que me embaraces”. Lo aprieto con las piernas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;Cierra los ojos y tensa los hombros. Es como mirar una burbuja que se infla hasta explotar en un grito. Revienta dentro de mí. Se queda unos segundos mordiéndose los labios y luego se deja caer a un lado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;“Me gustas mucho” murmura, acariciándome un pecho. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;Miro el techo y escucho su respiración. Espero hasta que todo el calor que llevo en el cuerpo se calma, hasta que las piernas me dejan de temblar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;Se pone de pie y camina hasta el tocador, abre la mochila y saca una bolsa con sandwiches y una botella con agua de limón. Le da un trago y después me la ofrece.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;“¿Cuándo vas a volver a verla?” pregunta con la boca llena. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;“No sé. Tal vez mañana”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt;"&gt;Quiere que se la presente. Muchas veces me ha dicho que le gustaría hacerlo con nosotras, pero nunca va a tener el gusto. Lo sabe. Nunca va a tener la oportunidad de decirle que es más her­mosa de lo que ha imaginado. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="page-break-before: always; text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Se acerca y se sienta a mi lado, me alcanza un poco de papel higiénico. Le doy las gracias y camino hasta el baño. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Le he contado esta tantas veces, que desconozco el número exacto. Siempre la estoy haciendo más larga o más corta, más de­tallada o más escueta. Cada vez digo nuevas cosas, pero también elimino las partes que no le gustan. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Mientras me lavo, él me grita desde la habitación. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;“¿Van a volver a usar las bolas chinas?” Dice. “¿Van a practicar un poco de fisting?”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;“Claro que sí, mi amor”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;La verdad es que no sé de qué me está hablando. No sé qué son las bolas chinas ni el fisting, ni muchas de las cosas que le he contado, pero le digo que sí. Siempre le digo que sí. Lo hago por­que nunca me he sentido mejor que cuando estoy en sus brazos, mintiéndole mientras hacemos el amor. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Nos volvemos a acostar muy juntos, acariciándonos mientras la tarde se va disolviendo en nuestras manos, igual que el fuego en una cerilla. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Se acerca a besarme los párpados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;“Quiero que me vuelvas a contar todo. Por favor, muñeca” su­plica en un susurro, acariciándome la oreja. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;“Sólo dame unos minutos para recuperarme, nene”. Le beso la mano. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="Pa4" style="text-align: justify; text-indent: 14.0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;Mientras cierro los ojos, voy pensando en la siguiente histo­ria.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 8.0pt; mso-bidi-font-family: Chucaratext;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-1464303062696374845?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/1464303062696374845/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=1464303062696374845&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/1464303062696374845'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/1464303062696374845'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2011/02/juntitos-abrazandonos.html' title='Juntitos, abrazándonos'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-a7BCDjBWHgE/TV6xh5SUzTI/AAAAAAAAAQQ/Wn2pjEiH3vA/s72-c/999toulouse-lautrec-two-women-kissing.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-5906504155977383476</id><published>2011-02-14T12:00:00.011-06:00</published><updated>2011-02-14T12:05:54.848-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pachita rex'/><title type='text'>Nuestro proyecto de felicidad</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-LLbMvfASzy4/TViwcBhV8HI/AAAAAAAAAQI/I4h3Mu5ROPc/s1600/SN158016.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="375" src="http://2.bp.blogspot.com/-LLbMvfASzy4/TViwcBhV8HI/AAAAAAAAAQI/I4h3Mu5ROPc/s320/SN158016.JPG" width="500" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me esfuerzo en poner atención y escuchar sus gritos. No entiendo lo que dice. Al menos no por completo. Sólo escucho murmullos y una que otra palabra suelta. Sé que grita porque la veo mover los brazos y abrir mucho la boca y las venas de su frente están infladas, igual que cuando me grita. Grita, pero la escucho como si estuviera lejos, muy lejos, y su voz es apenas un susurro. Apenas puedo ver. Siento como si alguien tuviera su mano dentro de mi cabeza y la abriera y cerrara sin importarle mi opinión. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¿Qué?- intento levantarme del sillón- No entiendo. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Nunca me entiendes. Siempre tengo que repetirte las cosas. Estoy harta. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-De verdad. No me siento bien. ¿Podemos hablar más tarde?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¿Te sientes mal? ¿Y cómo crees que me siento? ¿Como la Mujer Maravilla?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La miro caminar en ropa interior por la sala, dando vueltas alrededor de una línea imaginaria frente a la mesa de centro, tapando el televisor. Sólo lleva unos calzones azul marino transparentes (no recuerdo si fui yo quien los compró o si ella misma lo hizo o si ya los tenía desde antes de conocerme) y una playera sin mangas que apenas le cubre el ombligo. No lleva sostén y sus pequeñas tetas brincan a cada paso que da. Me gusta. Siempre me ha gustado. Tengo ganas de decírselo y de abrazarla y llevarla de vuelta a la cama y de decirle que se calle y me de un beso, pero sé que no podré hacerlo. La fiesta de anoche me dejó molido. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Ya me cansé de ser tu pendeja. Estoy hasta la madre. Hasta. La. Madre. ¿Me escuchas?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Muevo la cabeza lentamente de arriba abajo. Poquito. Sé que si la bajo un poco más comenzaré a vomitar y ella me odiará por ponerla a limpiar. Tal vez ni siquiera lo haga y tenga yo que ponerme a hacerlo con toda mi infinita torpeza. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Mírate. Mírate- estira los brazos hacia mí. De su boca salen gotas de saliva-. Ni siquiera te puedes sentar derecho. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Ya te dije que no me siento bien. Perdón. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Me tiene podrida tu actitud y tus fiestas y tus amigos y todas tus fans. Sobre todo tus fans -mueve las manos en el aire, con los dedos muy abiertos, como si se estuviera abanicando-. ¿Quieres estar con esas perras que sólo se la pasan hablando bien de ti? Pues quédate con ellas. Yo aquí termino contigo. Ya no te soporto. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Muñeca... &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me gustan sus calzones transparentes. Me gusta lo pequeños que son y la forma en que, si pongo atención y miro fijamente, alcanzo a distinguir su vagina depilada. Me gusta cuando se da la vuelta y me deja mirar sus nalgas y la raya entre sus nalgas. También me gustan sus piernas morenas y sus pies pequeños. Se lo he dicho, sobre todo en esas noches que me da por besarla completita. Si ella fuera una paleta, yo me la comería. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Estoy harta de que te andes acostando con otras mujeres y de que les escribas historias y cartas y les dediques tus discursos y les regales tus libros. Estoy harta de que me trates como tu pendeja. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Pero yo no hago eso, muñeca- extendí mis brazos hacia ella y ella me responde dando un paso atrás-. Sabes que sólo te quiero a ti. Que mi pensamiento sólo es para ti. Que nadie más vive en mi corazón. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Ya no te creo- dijo con lágrimas en los ojos. Da media vuelta y se mete a la habitación-.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lentamente, con las dos manos en el sillón, me pongo de pie. El suelo se acerca y se aleja y la luz es tan blanca que me quema los ojos. Las piernas me tiemblan, apenas tengo fuerza. La noche anterior fue igual que todas. Al menos es lo que puedo recordar. Mucha música y whisky y dos líneas y luego otras dos y luego quién sabe cuántas más y entre línea y línea otro poco de whisky. Recuerdo lo mucho que me reí con ¿Priscila? ¿Godzilla? ¿Princesa? No recuerdo el nombre. Era una chica que apenas podía poner un pie delante del otro y que no dejaba de preguntar si conocía a tal o cual artista de la televisión. Le dije que yo no veía televisión, mucho menos novelas, pero que había ido a varias fiestas con artistas. Entonces debes conocer a fulanito, me dijo, el que sale a las diez de la noche, uno de cabello largo. Tal vez. Tal vez lo he visto, dije. Aunque lo cierto es que no soporto platicar con alguien que jamás ha leído un libro y que tiene faltas de ortografía hasta cuando habla. Los artistas de la televisión no me caen bien, pero yo, extrañamente, suelo agradarles (aunque nunca hayan leído mis libros y nunca lo vayan a hacer). Les encanta tomarse fotos conmigo y sentir que por un momento son menos idiotas de lo que en realidad son. Lo único que me sorprendió de ¿Manila? ¿Mantilla? eran sus enormes tetas, impresionantes si me dejan decirlo (aunque jamás, nunca, lo confesaré abiertamente delante de mi novia y si llegas alguna vez a decírselo yo lo negaré con todas mis fuerzas, estás advertido) demasiado grandes para un cuerpo tan delgado y pequeño. Lo cierto es que me quedé con ganas de verlas al desnudo. Ahora pienso en esas tetas y me imagino el tamaño de sus pezones; seguro eran del tamaño de un portavasos y de color negro, como los más sucios deseos que una mujer como ella pudiera tener. Recuerdo que me tomó de la mano y me dijo al oído Quiero que me hagas cosas. La piel se me puso chinita y cuando ella me llevó al baño yo apenas ofrecí resistencia. Pero lo cierto es que soy un cobarde. No sé cómo actuar delante de una mujer que no conozco y que sólo quiere tener sexo conmigo. No sé cómo hacer eso. Cuando ella comenzó a besarme, la imagen de mi novia en casa, molesta porque no quise rogarle que viniera a la fiesta conmigo, me golpeó como un martillo. Fingí que alguien llamaba a mi teléfono y que tenía que salir de ahí inmediatamente. Lo siento. La verdad es que soy así. Tengo una fama inventada y que en realidad me gustaría que fuera real, pero con la cual no podría sentirme cómodo. Han sido más las mujeres a las que he rechazado que las mujeres con las que he tenido sexo. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Camino hasta la cocina y saco el Johnny Walker del refrigerador. Tomo el primer vaso que encuentro y me sirvo un poco. Le doy un gran trago y me sirvo un poco más. Abro la gaveta donde guardamos las medicinas y me tomo dos Advil. Me quedo de pie unos momentos, respiro hondo en espera de que hagan su efecto el alcohol y el ibuprofeno. De pronto recuerdo a mi novia y que no la he escuchado gritar en varios minutos. ¿Seguirá gritando o sólo soy yo que me he quedado sordo?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Miro el departamento que compré, pero que ella decoró con tanto cuidado durante varios meses. Veo los sofás Padova color gris contra la pared blanca y el ventanal que da a la calle. El librero Porada con todos mis libros favoritos. El mueble Tonin Casa hecho en caoba que sólo sirve para que el televisor de 52 pulgadas se vea más elegante. Miro la alfombra persa que trajimos de uno de nuestros viajes. Miro uno de mis zapatos volteado en el piso. Miro mi saco y mi corbata desparramados en el suelo y me doy cuenta que así es mi vida: algo vacío en medio de un montón de muebles de marca. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ella sale de la habitación y se mete en el baño. Sigue llorando, pero ahora ya no va en ropa interior. Se ha puesto un pantalón de mezclilla ajustado y zapatos. Lleva también una camiseta negra que dice “Hard as a rock” y sobre el cabello una diadema con un corazón azul. Cruza el pasillo sin mirarme siquiera. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-No te vayas- digo en voz baja, tan quedo que apenas puedo escucharme-. Por favor. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Escucho que jala la palanca del retrete, que se lava los dientes. Pasa una última vez a la habitación y sale con dos maletas grandes. La miro y no puedo evitar que por mi cabeza crucen las palabras Qué bonita eres. Ella siempre me ha parecido la mujer más hermosa del mundo y, aunque no lo creas, nunca jamás le he sido infiel. He estado muy cerca de hacerlo, de engañarla de la forma más ruin, con muchas, varias más jóvenes que ella, pero no le he hecho. Desde que estoy a su lado, dos años hace de eso, sólo he estado en la cama con ella y sólo quiero estar con ella el resto de mi vida. Es la única que ha sabido hacerme feliz, aunque yo nunca he estado a la misma altura. Soy demasiado torpe para quererla del mismo modo en que ella lo hace. Soy un idiota. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¿Y bien?- se cruza de brazos frente a mí. Se ha lavado la cara y ahora ya no quedan lágrimas. Lo único que delata que ha llorado son sus ojos rojos e hinchados-. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-No he hecho nada. Te lo juro. Me he portado bien. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Siempre dices lo mismo, siempre te perdono y al final me lo vuelves a hacer. Ya no puedo soportar que me trates como si fuera una puta con la que sólo vienes cuando quieres coger. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Tú no eres una puta. Eres mi novia.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Pues no me tratas como si fuera tu novia- baja los brazos, respira profundo y se sienta junto a mí. Pone una mano encima de mi mano-. Sabes que te quiero mucho. Tal vez más que a mí misma. Te he dado más de lo que nunca quise darle a nadie. Lo sabes. Contigo he hecho tantas cosas que jamás hice. Siento que ya no me queda nada más por dar porque todo te lo he dado a ti. Estoy seca por dentro. Pero no puedo permitir que acabes conmigo. Tengo dignidad ¿sabes? Ya no puedo soportar el rumbo que ha tomado nuestra relación. Sé que si seguimos juntos, la única que lo va a pasar mal soy yo. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Pero... ¿y nuestro proyecto de felicidad? ¿Lo recuerdas? &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ella sonríe de manera forzada, con los labios muy apretados. Sus ojos lucen tristes. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Tú hiciste pedazos ese proyecto. Yo hice todo lo que tú me pediste, pero tú jamás cambiaste. No puedo esperar toda mi vida a que hagas algo que sé que nunca vas a hacer. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me aprieta ligeramente el brazo. Siento que me estruja el corazón. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-No te vayas- repito en voz baja-. ¿Qué voy a hacer sin ti?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Debiste pensar en eso. Ahora es demasiado tarde. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Soy un tonto. Perdóname. Voy a cambiar. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Siempre dijiste eso. Estabas bien unos días y luego volvías a ser el de siempre. Sé que sucederá de nuevo. Pero la culpa no es tuya. La culpa es mía por permitir que todo esto siga pasando. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Te juro que ahora si va en serio.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ella me acaricia el rostro por última vez y mueve la cabeza de lado a lado. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Creí haber tomado la decisión correcta al estar contigo, pero no fue así. Por las mañanas no me levantaba con la intención de conocer a otra persona, ni de enamorarme de nadie más, como tú. Yo estaba contigo. Respiraba para ti, comía para ti, era feliz para ti. Pero creo que eso nunca te importó. Eras todo mi mundo. Eras mi completa adoración. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Tú eres mi mundo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Las palabras no bastan. También debiste demostrármelo con tus acciones. Ahora ya es tarde. Me siento cansada y tengo un boleto para un camión que sale en media hora. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se pone de pie y aspiro el aroma de su perfume. Siempre me gustó su aroma y el aroma del shampoo especial que utiliza para que el tinte rojo de su cabello le dure más tiempo. Es la mujer más femenina que conozco. La mujer con quien me siento orgulloso de caminar y de ir a las presentaciones y a las fiestas. Pero en algún punto todo comenzó a deteriorarse y yo no supe como enderezar el rumbo. No supe seguir las instrucciones. La miro caminar hasta la puerta, arrastrando sus maletas, y yo le doy otro trago a mi whisky. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¿Lo ves? Ni siquiera eres lo suficientemente caballeroso como para ayudarme a cargarlas. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Intento ponerme de pie pero me voy de espaldas. Un poco del whisky se derrama sobre la piel del sillón.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La miro detenerse en la puerta, sujetando el picaporte, con las maletas en el suelo. Sé que ella espera que me levante y la tome de la mano y le siga diciendo que se quede a mi lado, pero soy demasiado orgulloso para hacerlo. Jamás le he rogado a nadie. ¡Por Dios! Allá afuera hay cientos de mujeres que darían una pierna por pasar la noche conmigo, por vivir en este lugar ¿Por qué tengo que rogarle a alguien que ya no quiere estar conmigo?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-De seguro ya tienes a alguien ¿no es así? Ya me remplazaste- le digo-. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Eres un hijo de puta. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¿Quién es? ¿Eh? ¿Tu exnoviecito ese que “tanto te quiere”? ¡Dime!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-No, pendejo. Yo no tengo a nadie. No soy como tú. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-No empieces a insultarme. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Ya no me importa. Esta es la última ocasión que nos vemos ¿Me escuchas? La última. Es una pena que hasta el final seguiste siendo un patán. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Sí. Lárgate. Ve a que ese pendejo te coja y te trate mejor que yo, porque él sí es mejor que yo ¿no? Él sí te ayudaría a cargar tus maletas ¿no? –doy otro trago a mi vaso y me deslizo un poco en el sillón-. Pues los dos pueden irse a chingar a su madre.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ella me mira y mueve su cabeza de un lado a otro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Nunca cambias ¿verdad? Cuando te miro así, diciendo todas esas tonterías, me doy cuenta que mi decisión es la correcta. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Ya. Lárgate. ¿No te está esperando un camión?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Te amé, Carlos. Lástima que tú nunca me amaste ni la mitad de lo que yo te quise a ti. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Dijo esto y desapareció tras la puerta. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Puta. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mi vida es una sucesión de momentos dolorosos. Cuando mi padre se fue, cuando abandoné mi casa, cuando me divorcié por primera vez, cuando comenzaron a morir mis amigos. Siento que, como ella solía decirme, lo único que hago bien es escribir y beber. No sé cómo tratar a la gente que me quiere (porque de la gente que no me quiere ni siquiera me ocupo). Recuerdo mis peleas con mamá, la forma en que la hacía llorar mientras seguía gritándole todas esas cosas que tanto dolor le causaban. Recuerdo que de la misma forma traté a mi exesposa. También a mi novia (ahora mi exnovia) la trate igual muchas veces. Soy un patán y un idiota. En eso les doy la razón. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por dentro me siento mal. Muy mal. Pero no sé cómo cambiar. Ya estoy muy viejo para aprender nuevos trucos. Yo mismo me he malcriado. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me levanto y camino hasta la ventana. Soy como un bebé que está aprendiendo a caminar. Cada paso me resulta más difícil que el anterior. Hago un esfuerzo por sostener el vaso en mi mano y mi cabeza aún no deja de doler. Llego hasta la ventana y la miro abajo, con sus maletas a los lados mientras espera un taxi. Recargo la frente en la ventana y vuelvo a decir en voz baja, muy baja, con los ojos cerrados.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Perdóname. No te vayas. ¿Qué voy a hacer sin ti? &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y lentamente comienzo a llorar. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-5906504155977383476?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/5906504155977383476/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=5906504155977383476&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/5906504155977383476'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/5906504155977383476'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2011/02/nuestro-proyecto-de-felicidad.html' title='Nuestro proyecto de felicidad'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-LLbMvfASzy4/TViwcBhV8HI/AAAAAAAAAQI/I4h3Mu5ROPc/s72-c/SN158016.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-2404187447269606960</id><published>2010-09-28T11:09:00.006-05:00</published><updated>2010-09-28T16:44:23.879-05:00</updated><title type='text'>En ocasiones me da por extrañarte</title><content type='html'>¿Qué día es hoy? Me restriego los ojos y hago un esfuerzo por mirar el calendario pero no hay ninguno en la pared. ¿A dónde habrá ido? ¿Alguna vez estuvo alguno ahí? Me levanto para abrir la ventana. Sopla un viento que no refresca. En la habitación se está demasiado caliente. Busco un ventilador, un botón de clima, un abanico; pero nada. No sé si soy demasiado torpe para buscar. ¿Dónde los habrá guardado? El calor no tardará en ponerme de mal humor; siempre lo hace. Recuerdo lo mucho que se alteraba mi mujer cuando hacía calor. "No vayas a comenzar a pelear" me sentenciaba y corría por limones y agua con hielos para prepararme una limonada. Me ayudaba a quitarme los zapatos y los calcetines, me pedía que vistiera sólo con camiseta y pantalones cortos. Me ayudaba a recostarme bajo el ventilador. Ella sí me conocía. Tal vez incluso más que yo mismo. En días como este suelo pensar en ella y la extraño. Afuera se escuchan los gritos de los niños que se bañan en las fuentes del parque. No los veo. Todo está cubierto de Álamos. Sólo veo los autos que pasan a toda velocidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pantalón y el saco negro siguen sobre el respaldo de la silla en la cocina. Llevan no sé cuántos días ahí. Tal vez nunca tenga el ánimo de guardarlos. Yo sigo con la misma playera y el mismo calzoncillo. Sé que debo comer algo, pero ya no tengo hambre. No sé si me vuelva a bañar alguna vez. Estoy mal, un poquito deprimido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-2404187447269606960?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/2404187447269606960/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=2404187447269606960&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/2404187447269606960'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/2404187447269606960'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2010/09/en-ocasiones-me-da-por-extranarte.html' title='En ocasiones me da por extrañarte'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-6514642962290459995</id><published>2010-09-23T17:52:00.001-05:00</published><updated>2010-09-23T17:52:18.477-05:00</updated><title type='text'>El momento más feliz de mi vida</title><content type='html'>Mi ex-mujer estaba embarazada por segunda ocasión. Nos levantamos antes de que saliera el sol. Me dijo que no podía dormir, que ya eran muchos los dolores. Caminamos hasta el hospital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La retuvieron. Me entregaron su ropa en una bolsa de plástico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco se fue quitando el frío. La gente en la sala de espera iba y venía. Dos hombres dormitaban a mi lado. Uno más cargaba una pañalera. Yo tenía hambre, pero no me animaba a ir por una torta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la televisión, varios programas comenzaron y luego terminaron, hasta que me habló una enfermera. "Felicidades, es una niña" me dijo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí a la calle. Me senté en la banqueta, sentí un nudo en la garganta y comencé a llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era sábado. A las once y media de la mañana.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-6514642962290459995?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/6514642962290459995/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=6514642962290459995&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/6514642962290459995'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/6514642962290459995'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2010/09/el-momento-mas-feliz-de-mi-vida.html' title='El momento más feliz de mi vida'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-1369648711468882408</id><published>2010-08-18T11:33:00.005-05:00</published><updated>2010-08-18T11:42:25.504-05:00</updated><title type='text'>El día que fui derrotado</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/TGwMa9hOnQI/AAAAAAAAAOo/QuJhuMP7JWM/s1600/Cuaderno01.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 600px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/TGwMa9hOnQI/AAAAAAAAAOo/QuJhuMP7JWM/s400/Cuaderno01.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5506790101697338626" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;(Dale click en la imagen)&lt;/center&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-1369648711468882408?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/1369648711468882408/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=1369648711468882408&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/1369648711468882408'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/1369648711468882408'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2010/08/el-dia-que-fui-derrotado.html' title='El día que fui derrotado'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/TGwMa9hOnQI/AAAAAAAAAOo/QuJhuMP7JWM/s72-c/Cuaderno01.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-8494644257852593593</id><published>2010-07-05T22:59:00.006-05:00</published><updated>2010-07-06T13:08:42.210-05:00</updated><title type='text'>Lluvia en los bolsillos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc4/hs159.snc4/37289_1377788599580_1077823390_30879276_5514696_n.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 720px; height: 478px;" src="http://sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc4/hs159.snc4/37289_1377788599580_1077823390_30879276_5514696_n.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Imaginemos una noche de lluvia en la carretera. El agua golpeando el parabrisas, tan fuerte, tan tupida, que no se puede ver nada más allá del cofre. Adentro, los vidrios se han empañado y tú tratas de limpiarlos con el canto de la mano. El parabrisas está frío. Escuchas el agua golpeando el toldo y el sonido monótono de los limpia parabrisas yendo de un lado para otro. Prendes el aire acondicionado, tienes frío pero has olvidado la chamarra en la cajuela. No te vas a detener para ir por ella. Manejas despacio. Tiemblas cada que del otro lado, en sentido contrario, pasa algún camión con sus luces cegadoras. Luego prendes la radio y pones un poco de música para tranquilizarte. Quisieras ver el campo, la luna, las estrellas, las pequeñas casas con sus lucesitas marrón al lado de la carretera. Pero no hay nada de eso. Sientes que en cualquier momento, en cualquier curva, en cualquier cambio de carril, puedes morir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora imaginemos que tienes 4 años. Imaginemos que uno de tus recuerdos es el de una noche de mucha lluvia. Hace frío y cae granizo. El granizo golpea las ventanas de tu habitación y eso apenas y te deja escuchar algo de la tele. Te sientes bien porque al menos no tienes frío. Te gustan las noches de lluvia porque son las noches en que, envuelto en tus cobijas y edredón, duermes más calientito.Te gusta que mamá venga y te arrope y te pase la mano por la cabeza hasta que te quedas dormido. Pero aún no duermes. Estás sentado en el suelo, sobre la alfombra, con tu pijama de hombre del espacio, jugando con tus carritos y esperando a que mamá venga con tu leche. Nunca miras la tele porque te aburre. Sólo la prendes porque te gusta que haya ruido en la habitación, porque así te sientes menos solo. Esta noche el granizo no te deja escuchar nada. Juegas a una persecución de autos en una noche de lluvia. Haces ruidos con la boca y mueves el carrito por todos lados, gateando por la alfombra de aquí para allá hasta que un rayo cae, te hace brincar del susto, y se lleva toda la luz. El cuarto ha quedado a oscuras. Sólo escuchas el granizo golpeando las ventanas. Afuera no ves luz. Tiemblas, te asustas un poco. Mamá grita desde su habitación preguntando si te encuentras bien. Dice que no te asustes. Tú le dices que todo está bien, que no tienes miedo. Cuando tus ojos se acostumbran a la oscuridad te pones de pie y caminas hasta la ventana, abres la cortina y pegas el rostro al vidrio. Sientes el frío de la ventana y el vaho que sale de tu boca, que empaña tu visión. Lames la ventana. Miras otro rayo caer a lo lejos, esperas y luego escuchas el trueno. Quieres tocar la lluvia. ¿Se sentirá igual que el agua que cae de la regadera? Abres un poco la ventana y sacas la mano, estirando los dedos. El granizo golpea tu piel. Sientes como si alguien te estuviera tirando piedras filosas a la mano y la metes de inmediato. No. Definitivamente el agua de lluvia no se siente igual que el agua que cae de la regadera, piensas. Cierras la ventana y entonces regresa la luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último imaginemos uno de mis momentos favoritos. Escuchas el agua de la regadera mientras cae. Miras el vapor subir y llenar el cuarto de baño. Tiemblas mientras te quitas los calcetines y el pantalón. Apenas puedes respirar. El aire se va poniendo más y más caliente. Por más que respiras apenas puedes llenar tus pulmones con oxígeno. Del otro lado está ella quitándose la ropa, de espaldas a ti. La miras, miras la curva de sus nalgas, la delgadez de sus piernas morenas y sus pies con los dedos bien sujetos al suelo, tensos, y el cabello que le cae tapándole el rostro. Quieres creer que ella se siente igual que tú, que le palpita el corazón a la misma velocidad que a ti, que tiene tanto miedo como tú. Estás desnudo y te tapas los genitales con las manos. Ella se da la vuelta lentamente, tapándose igual. El sonido del agua cayendo, chocando contra los azulejos del suelo, cada vez se hace más fuerte. Apenas y puedes pensar. Te sientes mareado. La miras. Te mira. Sonríes con timidez. Te sientes tan agradecido con la vida de poder tenerla frente a ti, sin ropa, a la única “ella” que existe en el mundo, a la única “ella” que hay en todo el universo y que, pudiendo estar en cualquier otra parte, ha decidido estar hoy aquí, contigo, y mostrarse tal cual es; indefensa, frágil, etérea. Das un paso adelante. Ella hace lo mismo. Decides ser el primero en develar el misterio; bajas las manos y la dejas que te vea. Al principio piensas que va a ser más difícil, más vergonzoso, pero no es así. Ella te mira completo, dando otro paso hacia adelante. El sonido del agua es cada vez más intenso, como el zumbido de un millón de abejas a punto de aguijonarte el corazón. Ella se acerca un poco más y baja sus brazos. Por primera vez la miras desnuda. Miras sus pequeños senos, su vientre plano, su pubis negro. Miras su piel tan humedecida por el vapor. Miras su pecho que sube y baja tan rápido como el tuyo. Vuelves a dar las gracias por estar aquí, por tener uno de esos momentos de los cuales tantas veces has escuchado y que nunca antes, hasta ahora, has experimentado. Das las gracias por vivir esto con ella y no con ninguna otra. Te sientes afortunado de estar aquí, a punto de entrar al agua con ella, de quedar limpio junto a ella. Estiras una mano y te detienes a mitad del camino. Ella entiende lo que quieres hacer y no te atreves. Toma tu mano entre las suyas y la coloca suavemente sobre su pecho. Sientes su piel suave, su pequeño pezón duro en la palma de tu mano, el latir de su corazón. Tienes una erección. Sientes vergüenza. Ella baja su mano y toma con cariño tu pene. Sabes que esa es su manera de decirte que todo va a estar bien. Te acercas otro poco y la rodeas con tus brazos. Ella te abraza. Casi no puedes respirar. El vapor apenas te deja ver. Sabes que a ella le sucede lo mismo. Entonces le dices que entren a la regadera. Que después de bañarse harán lo que tengan que hacer. Ella dice que sí. Caminan. El agua cae caliente, pero tiemblas. Sientes el sabor del agua que se mete entre tus labios. Sientes el agua cayendo desde tus hombros, a través de tu espalda y resbalando por tus piernas. Cada vez te sientes más y más mojado. Ella está igual. Su cabello húmedo parece apagado, pero sonríe. Te vuelve a abrazar. Y se besan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te sientes feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te sientes feliz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-8494644257852593593?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/8494644257852593593/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=8494644257852593593&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/8494644257852593593'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/8494644257852593593'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2010/07/lluvia-en-los-bolsillos.html' title='Lluvia en los bolsillos'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-1424412277069017335</id><published>2010-03-11T12:29:00.009-06:00</published><updated>2010-03-25T11:16:34.210-06:00</updated><title type='text'>Invisible</title><content type='html'>Nací invisible.&lt;br /&gt;Con los años&lt;br /&gt;me fui formando&lt;br /&gt;a golpe de palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy nada&lt;br /&gt;y sucede que a veces me olvido&lt;br /&gt;de mirar al cielo.&lt;br /&gt;Tengo una desgracia:&lt;br /&gt;Quiero contar historias&lt;br /&gt;pero no me sé ninguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy un charco de tinta,&lt;br /&gt;vocal perdida, consonante que sangra.&lt;br /&gt;Me llamo viento y a veces&lt;br /&gt;huelo a café espresso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De cuando en cuando&lt;br /&gt;bebo un vaso lleno de silencio,&lt;br /&gt;escribo encima de libros de museos&lt;br /&gt;y me escondo a llorar&lt;br /&gt;bajo la lluvia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nací frágil como el papel&lt;br /&gt;en el que he dibujado esto.&lt;br /&gt;Soy las ideas que mueven el turbante&lt;br /&gt;del beduino en el desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que no tienen voz gritan&lt;br /&gt;dentro de mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hago el amor con las novelas,&lt;br /&gt;con los cuentos y con los versos.&lt;br /&gt;Soy un trozo de hielo&lt;br /&gt;que se derrite en el asfalto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta hace unos momentos no existía.&lt;br /&gt;Hoy me derramo sobre la hoja,&lt;br /&gt;como un río&lt;br /&gt;que lame las rocas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy el pedazo de carbón con el&lt;br /&gt;que escribes en el viento.&lt;br /&gt;Soy la hormiga perdida en una biblioteca.&lt;br /&gt;Quiero tener cosas que ya no tengo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy nada.&lt;br /&gt;Nací invisible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/S5k6mj4vV3I/AAAAAAAAAOU/7v54_ZUz9Ak/s1600-h/IMG_1273.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/S5k6mj4vV3I/AAAAAAAAAOU/7v54_ZUz9Ak/s400/IMG_1273.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5447449658423990130" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-1424412277069017335?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/1424412277069017335/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=1424412277069017335&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/1424412277069017335'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/1424412277069017335'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2010/03/invisible.html' title='Invisible'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/S5k6mj4vV3I/AAAAAAAAAOU/7v54_ZUz9Ak/s72-c/IMG_1273.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-3255634710845854242</id><published>2009-11-15T13:47:00.000-06:00</published><updated>2009-12-10T13:21:33.439-06:00</updated><title type='text'>Pequeña nota que he dejado sobre la mesa de centro</title><content type='html'>Hay muchas cosas sobre las cuales me gustaría escribirte, pero para las cuales aún no estoy preparado. Al menos eso creo. Simplemente no sabría soportarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gustaría escribir sobre lo mucho que odio a tus ex-novios. Lo mucho que odio encontrar de vez en cuando, entre los libros que trajiste al llegar a casa, las cartas que les dedicabas y que ellos tal vez nunca recibieron. Odio lo puta que te comportabas. Odio lo ofrecida que suenas con todos esos “Lo que me gusta es hacerte sentir rico” y los “Cuando vuelvas quiero que me hagas un hijo”. De verdad, lo odio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Odio que me digas que yo he sido el mejor de todos ellos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez he sido el más estúpido, el que te compra con gusto tus cigarros, el que te cuida el sueño, el que se preocupa por que tengas todo para preparar la cena, el que te compra tus braguitas rojas, el que te echa porras, el que confía en tu talento, el que soporta ese horrible café que te gusta tomar por las mañanas, el que tiene que aguantar con tremenda envidia lo hermosa que te miras cuando hacemos el amor, el que se quiere morir cuando sabe que a todos le has dicho lo mismo que a mi; un “te amo” mientras duermes bajo un edredón de colores. Soy el más idiota porque te creo. Soy el más idiota porque aún sigo aquí.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No estoy preparado para escribir acerca de tus ojos enamorados, ni de tus labios carnosos que me besan con furia, ni de tus piernas que me atenazan por las noches y que me piden que no me salga. No estoy preparado para escribir acerca de tu espalda y mucho menos de tus nalgas. No me trevo siquiera a reconocer cuánto estoy dispuesto a ceder por ti. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Odio tu pasado. Odio todo lo que existió antes de mi. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué sería bueno para quitarme todo esto malo que siento? ¿Qué debo hacer? He pensado en hacerme invisible, pero invisible ya soy. No me ha quitado nada de este dolor. He pensado en olvidarte, pero olvidarte me resulta imposible. He pensado en decirte la verdad, pero mentir es lo único que sé hacer bien. ¿Cómo me quito todo esto? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gustaría escribir acerca de lo mal que me siento después de un buen día junto a ti, después de todos esos besos y abrazos y mordiscos y lenguetazos y te amos que me das. Me gustaría decirte lo miserable que soy. Me gustaría decirte lo mucho que odio que hagas todo eso, porque cuando haces todo eso es cuando más mal me haces sentir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué prefiero, entonces? Prefiero que no me digas nada. Prefiero no saber nada de ti ni de tu pasado ni de las cosas que has amado. Prefiero el ahora y el futuro que tendremos juntos. Prefiero pensar que el mundo antes de nosotros jamás existió. Me gustaría arrancar tu pasado con cada una de estas palabras. Me gustaría que nada antes de nuestra vida juntos existiera. Me gustaría poder pensar aunque sea un poquito menos en todo esto que odio de ti y que no me atrevo a mencionar. Me gustaría, alguna vez, poderme emborrachar contigo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te dejo esta nota porque quiero que lo sepas. Quiero que te enteres de estas cosas sobre las cuales me gustaría escribirte pero para las cuales no estoy preparado a enfrentar. Quiero que te enteres de lo mucho que odio tu pasado. Pero también quiero que sepas que estoy dispuesto a hacerlo todo, todo, todo, mucho mejor de lo que nunca ha sido para ti. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Je te remercie beaucoup pour tout ton amour&lt;/span&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SxlnsXiRbjI/AAAAAAAAAOE/ogjbmMgh8nQ/s1600-h/P7090184-pola.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 329px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SxlnsXiRbjI/AAAAAAAAAOE/ogjbmMgh8nQ/s400/P7090184-pola.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5411470439192030770" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-3255634710845854242?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/3255634710845854242/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=3255634710845854242&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/3255634710845854242'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/3255634710845854242'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2009/12/pequena-nota-que-he-dejado-sobre-la.html' title='Pequeña nota que he dejado sobre la mesa de centro'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SxlnsXiRbjI/AAAAAAAAAOE/ogjbmMgh8nQ/s72-c/P7090184-pola.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-2493223648458184777</id><published>2009-08-19T11:39:00.006-05:00</published><updated>2009-08-21T23:21:52.812-05:00</updated><title type='text'>Otra buena tarde</title><content type='html'>Es la época de los primeros vientos del verano y el cabello de mi amiga Ángela luce como una pincelada negra sobre el profundo cielo azul de Cuernavaca. Ella sonríe mientras da un sorbo a su cerveza. Su bikini de flores es el más pequeño que he visto en mi vida. El más pequeño después del mío, claro está. El viento sopla, huele a piscina caliente y encima del agua el sol destella como un millón de granos de azúcar sobre un platón de cereal. Entrecierro los ojos, me pongo un poco de bronceador en las piernas y le pregunto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo dibujarías a un hombre desnudo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿A un hombre desnudo? Pues exactamente igual a él- me contesta mientras señala a Jorge con uno de los dedos de su pie-. Exactamente igual a él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estoy de acuerdo. Muuy de acuerdo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge camina alrededor de la piscina, luego sube por las escaleras del trampolín. Su piel morena brilla y sus músculos se tensan con cada paso. Ángela y yo lo miramos, siempre lo hacemos, hasta que llega a la parte más alta. En ese punto yo tengo que protegerme los ojos del sol. Ambas lo saludamos al verlo allá arriba. Él nos regresa el saludo. Fuera de nosotros tres no hay nadie en la casa. Yo me levanto y me acerco a la orilla para verlo saltar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Hoy no te vas a quitar eso?- le grita Ángela mientras le señala el traje de baño-. Anda. Fuera todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nenas. Saben que siempre lo hago- contesta él-. ¿Acaso creen que las voy a defraudar?  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y con un solo movimiento se quita el traje de baño y levanta los brazos. Sonríe mientras nosotras le aplaudimos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge dice que si tienes algo de lo cual te sientas orgulloso, algo que muy poca gente además de ti tenga, algo que valga la pena, entonces debes compartirlo con el mundo. Que es tu deber hacerlo. Dice que las personas que tienen buena voz deben cantar, que las personas con grandes ideas o grandes historias deben escribir, que las personas que ven el mundo de maneras diferentes deben pintar o dirigir una película, o escribir poesía. Que los talentos se deben compartir, al igual que las cualidades. Que tu deber como ser humano, como artista, como persona especial, es hacerlo. Dice que de nada vale si no lo compartes. A jorge le gusta dejar su enorme pene al aire.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ángela y yo sabemos que de esta noche no pasa en que volvamos a sentir todo su talento. Tal vez ni siquiera tengamos que esperar tanto. Seguramente no. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge se arroja al agua y nosotras reímos cuando las gotas brincan y nos mojan las piernas. Yo siento cosquillas adentro del estómago. Sé que con seguridad esta será otra buena tarde.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-2493223648458184777?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/2493223648458184777/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=2493223648458184777&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/2493223648458184777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/2493223648458184777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2009/08/otra-buena-tarde.html' title='Otra buena tarde'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-5315506044148614779</id><published>2009-08-13T22:42:00.002-05:00</published><updated>2009-08-13T23:18:28.609-05:00</updated><title type='text'>Me gustan las chicas que lloran</title><content type='html'>Lo primero que pensé al ver el cañón del arma que me apuntaba directamente al pecho fué ¿qué tan fuerte sonará el disparo? Sé que suena un poco loco, pero yo siempre he sido un tipo loco, de otra forma no me hubiera metido en el problema en que ya estaba metido. El sol entra con fuerza en la habitación, la mujer me apunta con su pulso tembloroso y yo lo único en que puedo pensar es en el tremendo sonido que seguramente hará el revólver cuando ella apriete el gatillo y en lo roja que se verá mi sangre sobre las paredes blancas recién pintadas. Como ya dije, tal vez no sea yo una persona normal. De hecho no soy una persona normal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rostro de ella, con el rimel negro cayendole por las mejillas y el lapiz lábial regado por su boca, me pareció sexy. Tremendamente sexy. Dios. No sé por qué pienso esas cosas en este momento. Seguramente notará que me gusta cuando mi amigo comience a levantarse debajo del calzoncillo. Cuando ella entró, tan de repente, ni siquiera me dio tiempo de ponerme los pantalones. Caramba. Debería estar preocupado. Me está apuntando con un arma y yo sólo pienso en metérsela. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué? Me pregunta ella sin dejar de apuntar. ¿Por qué lo hiciste? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nena... soy hombre y a los hombres nos gustan las nalgas. Cualquier nalga. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La veo y me pregunto cómo se verá su cuerpo desnudo, su piel morena y suave, encima de las sábanas de seda italiana de mi cama. Me gustan sus labios carnosos respirando agitadamente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo sé, me dice, pero ¿por qué con ella? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque es más joven que tú. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese no es suficiente pretexto para justificar que te hayas metido con mi novia, dijo ella. ¿Por qué lo hiciste, habiendo tantas otras que te quieren? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguramente nadie escuchará el disparo. Nadie más que yo... aunque tal vez ni eso. Para entrar a la casa hay que atravezar un jardín y después una alberca cuadrada que me costó... no sé, mucho dinero. Yo no sé de eso. No hay nadie en dos kilómetros a la redonda. Ni siquiera comprendo cómo es que ella logró entrar. Caray. Qué bonita se ve cuando llora. Me la está poniendo dura. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Acaso no te has dado cuenta que hay otras mujeres que te quieren?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí. Me he dado cuenta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Entonces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Entonces qué? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué precisamente con ella? ¿No te das cuenta que la amo? Ella es el amor de mi vida y tú...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Yo qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afuera los pajaros cantan, brincando de una rama a otra. Es temporada de rosas y el jardinero ha hecho un buen trabajo. Todo el lugar es una mancha verde con botones rojos. Hace calor, sopla el viento fresco, las ramas de los árboles se mecen tranquilamente; es un gran día para morir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Yo qué? Le volví a preguntar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo también te amo, dijo en un sollozo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gabriela bajó el arma y se derrumbó de rodillas encima del piso de madera. Me pareció bonita. Nunca antes me había parecido tan bonita. No sé. Me gustan las chicas cuando lloran. Esperé unos momentos viendo cómo se doblaba sobre ella misma, con las manos entre las piernas, respirando con dificultad. Luego me acerqué lentamente, le quité el arma y me acurruqué junto a ella. Toqué su espalda desnuda, suave como una hoja de papel, toqué sus piernas, firmes como el mármol, y la besé en el cuello. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se dio media vuelta, se limpió las lágrimas con la palma de la mano, regando aún más el rimel negro por su rostro, y me preguntó ¿Tú también me amas, muñeco?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro que te amo, le mentí. Siempre te he amado, nena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y luego la besé. &lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SoTk5NZnGWI/AAAAAAAAALw/eX8GvHsMV7Y/s1600-h/Miss_fancy_Iron_by_Amiba.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 292px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SoTk5NZnGWI/AAAAAAAAALw/eX8GvHsMV7Y/s400/Miss_fancy_Iron_by_Amiba.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5369668327233231202" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;Foto por: &lt;a href="http://amiba.deviantart.com"&gt;Amiba&lt;/a&gt;&lt;/center&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-5315506044148614779?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/5315506044148614779/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=5315506044148614779&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/5315506044148614779'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/5315506044148614779'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2009/08/me-gustan-las-chicas-que-lloran.html' title='Me gustan las chicas que lloran'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SoTk5NZnGWI/AAAAAAAAALw/eX8GvHsMV7Y/s72-c/Miss_fancy_Iron_by_Amiba.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-738751776270192743</id><published>2009-08-11T12:36:00.004-05:00</published><updated>2009-08-11T12:40:42.123-05:00</updated><title type='text'>Calíope o ¿de dónde sacan los escritores sus ideas?</title><content type='html'>Ayer leí una historia en donde un escritor que no ha escrito nada desde su exitosa primera novela hace algo bastante raro para recuperar su inspiración: El escritor hace un trato con un fans para que le consiga un bezoar que luego le regalará a otro escritor famoso para que éste le diga su secreto del éxito, para que le diga cómo hace para escribir esos libros tan magistrales. ¿Cuál es ese secreto? ¿De dónde saca su inspiración? Esa es la pregunta que siempre ronda la historia (y que ronda la cabeza de muchos de los que nos atrevemos a escribir). Los fans y los fans siempre se la preguntan al escritor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La respuesta a esta pregunta es: fornicando con la musa (al menos en esta historia). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escritor famoso le muestra al escritor que no ha escrito nada a una chica que mantiene desnuda y cautiva en el ático de su mansión. La chica, maltratada y violada, se llama &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Calíope&lt;/span&gt; y es la mismísima musa de la poesía épica y la elocuencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Calíope es la mayor y más distinguida de las nueve musas. Es la musa de la elocuencia y la poesía épica o heroica. Calíope ("bella voz") es la madre de Orfeo y Linus con Apolo. Sus emblemas son un lápiz de cera y rollos de papel. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La medalla de la Academia Sueca (del Premio Nobel de Literatura) representa un hombre joven sentado bajo un árbol de laurel que, encantado, escucha y escribe la canción que le susurra la musa (Calíope). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inscripción en la medalla reza: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Inventas vitam juvat excoluisse per artes &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.iconsofeurope.com/nobelmedalliterature.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 307px; height: 300px;" src="http://www.iconsofeurope.com/nobelmedalliterature.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Traducido libremente "Y que mejorarse la vida en la tierra por su recién encontrada virtud". Las palabras se toman de La Eneida de Virgilio, la 6 ª canción, verso 663.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El asunto es que el viejo escritor le regala al joven escritor a la chica que ha mantenido encerrada durante casi sesenta años. La chica, Calíope, le reclama “Pero... tú prometiste liberarme el día en que murieras” y el anciano escritor le responde; “Nena... ya deberías saber que todos los escritores somos unos mentirosos”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escritor, que no había escrito nada en más de un año (“Simplemente no puedo pensar en una sola línea que valga la pena, en una sola historia que no haya sido contada un millón de veces”), ataca sexualmente a Calíope, y al finalizar, casi como si estuviera poseído, se sienta frente a su computadora y comienza a trabajar. En una sola noche escribe una novela que lo lleva al estrellato. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y luego escribe otra y otra y entre novelas escribe un librillo de poemas que gana todos los premios del mundo. Todos quieren saber su secreto, pero él sólo sonríe ante la pregunta ¿De dónde saca usted todas sus ideas? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se hace millonario. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro que la trama se complica más adelante. Las tramas siempre deben complicarse. Calíope le pide ayuda a sus hermanas para escapar de su prisión, pero las hermanas le dicen que ellas no pueden hacer nada, que no tienen el poder suficiente para hacerlo, que mejor le pida ayuda a uno de los dioses en lugar de a ellas Las Musas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es entonces cuando la trama se vuelve aún más interesante, pero eso ya no se los voy a platicar. No me gusta echar a perder las historias, nunca me ha gustado. Mejor lean &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Calliope”&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Neil Gaiman&lt;/span&gt; y descubran el desenlace por ustedes mismos (y de paso lean sus demás historias, maravillosas todas ellas). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, por lo pronto, regresaré a hacerle el amor a mi propia musa. Se los digo nomás para que luego no me vengan a preguntar; Y tú... ¿de dónde sacas las ideas? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.comicoo.com/sandman/Sandman17/s/Sandman%2017-00fcs_400x400.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 260px; height: 400px;" src="http://www.comicoo.com/sandman/Sandman17/s/Sandman%2017-00fcs_400x400.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-738751776270192743?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/738751776270192743/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=738751776270192743&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/738751776270192743'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/738751776270192743'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2009/08/caliope-o-de-donde-sacan-los-escritores.html' title='Calíope o ¿de dónde sacan los escritores sus ideas?'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-5558095231531981972</id><published>2009-07-29T10:19:00.002-05:00</published><updated>2009-07-29T13:03:31.922-05:00</updated><title type='text'>Deseo de cumpleaños</title><content type='html'>Amo las cosas sencillas de la vida, aunque las cosas que deseo ni siquiera se puedan comprar con dinero. Quiero aprender a tocar acordeón, nadar junto a las ballenas, sentarme bajo una cascada y tener un poco más de talento. Quiero sabiduría para ser un buen padre, ser un mejor amigo y un excelente hijo. Quiero aprender a cocinar y a manejar un auto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gustan las hamburguesas del Kelly´s, las Pepsis frías, las mañanas de lluvia, las gotitas de sudor sobre la piel de una mujer, un apretón de manos, mirar la televisión con mis amigos, beber cerveza a la orilla del camino, quedarme en silencio, que me den un abrazo, desayunar Choco Krispis en la cama, tomar un expresso doble cortado, que me hablen al oído y sacar fotografías. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta acariciar a la Romina, leer un libro por las noches, caminar por Reforma y bañarme acompañado de una linda chica. Me gusta jugar Playstation y beber un poco de wisky. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta que me besen&lt;br /&gt;            y hacer el amor.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez en otra vida fui uno de esos hedonistas errantes que vivía de prestado y escribía bajo alguna sombra amiga. No sé. Esas es la impresión que tengo. Soy dueño de un corazón sencillo. Necesito pocas cosas para ser feliz. La vida moderno sólo me ha vuelto más aislado. Me gustan las computadoras, pero aún escribo a mano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca tuve un plan de vida para cuando cumpliera treinta. No lo tuve ni tampoco lo tengo ahora que cumplo treinta y dos. Mi único plan fue confiar en mis amigos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gustan los chiles rellenos, los flanes con cajeta, el olor de las naranjas, el espagueti a la boloñesa, la carne de ternera, los pozoles de Don Toño y las tortas ahogadas que prepara Doña Chela. Me gusta la cerveza, los tacos de cecina, la crema de zanahoria y los besos de la Magy después de comerse un chocolate. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si los cumpleaños sirven para reflexionar o para sentirse bien o para sentirse mal. Tampoco sé si son sólo una medida más del tiempo. No me he puesto a pensar en eso. De hecho antes los cumpleaños solían ser muy divertidos. Antes, cuando mis amigos aún no se habían ido. Qué importa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace dos años me regalé un blog. Este sitio en el que puedo colocar los textos que no caben en ningún otro lugar. Aquí pongo lo que no tiene clasificación, por eso es que ninguno de ellos lleva etiquetas o señalamientos especiales. Son sólo cosas, ideas al aire, pero que siempre quiero compartir. Lo privado generalmente no sale de mis cuadernos. Así suelo ser. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El año pasado me regalé una noche de tranquilidad. Sin nadie más que yo mismo. Música de Tiersen y una botella de wisky. Afuera hubo una noche estrellada. Estuve así, solo, y me canté unas cuantas canciones, subí los pies en el taburete y me quedé dormido. A veces me regalo un poco de eso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero este año no sé qué regalarme. Todo lo que quiero no puedo simplemente ir al mercado y comprarlo. No puedo sólo pedir un kilo de afecto o un litro de inspiración o dos piezas de sabiduría; y eso es precisamente lo que me gustaría tener. Meter mi mano en el bolsillo, sacar unas monedar y ponerlas sobre el mostrador. Esas cosas sólo pasan en los cuentos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gustan las novelas románticas, los mensajes de celular, las manzanas rojas, el olor a pino. Me gusta andar descalzo sobre el pasto, escuchar las risas, ver los globos de colores y comer algodón de azúcar. Me gusta ir al zoológico, a casa de mi abuela, a comer con los amigos, ir al cine con alguna novia. Me gusta mojarme bajo la lluvia, comer chiles rellenos, viajar de copiloto y leer un comic de vez en cuando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gustan tantas cosas y la mayoría de ellas no se compran con dinero. ¿Qué de todo esto podría pedir que me regalen? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soplo las velas. La costumbre dicta que debo pedir un deseo. Creo que este año lo único que voy a pedir es que El Señor bendiga a mi familia y a todos mis amigos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias por seguir aquí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SnCOwsfUs0I/AAAAAAAAALo/Am0fS7IvUgA/s1600-h/PhotoMoto+0030-pola01.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 329px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SnCOwsfUs0I/AAAAAAAAALo/Am0fS7IvUgA/s400/PhotoMoto+0030-pola01.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5363944123425665858" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-5558095231531981972?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/5558095231531981972/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=5558095231531981972&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/5558095231531981972'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/5558095231531981972'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2009/07/deseo-de-cumpleanos.html' title='Deseo de cumpleaños'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SnCOwsfUs0I/AAAAAAAAALo/Am0fS7IvUgA/s72-c/PhotoMoto+0030-pola01.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-7073595350729675070</id><published>2009-07-27T12:09:00.002-05:00</published><updated>2009-07-27T13:00:31.237-05:00</updated><title type='text'>Dos años</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/Sm3rIsJ0t8I/AAAAAAAAALY/Fvo3KozBQOg/s1600-h/5333_1191358147972_1348921078_30551394_4930483_n.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 187px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/Sm3rIsJ0t8I/AAAAAAAAALY/Fvo3KozBQOg/s400/5333_1191358147972_1348921078_30551394_4930483_n.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5363201265791973314" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En ocasiones, las cosas que deseas no son tan buenas como cuando te las imaginabas. Sucede con los regalos de navidad (ves una caja grande y al abrirla es un horrible suéter de animalitos), sucede con los restaurantes (un amigo te dice que ahí sirven los mejores cortes de carne del mundo y cuando llegas todo ha sido peor que si lo hubieras cocinado tú mismo), sucede con las películas (Terminator 4 no es tan buena como parece en los anuncios), sucede con cualquier cosa que deseas (aunque a veces las sorpresas son mucho más agradables de lo que hubieras deseado). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer se cumplieron dos años de este blog. Le canté sus mañanitas y me comí un gansito a solas. Prometí escribirle algo, pero no pude. Llevo meses sin poder escribir algo que me guste y mejor me fui a tomar fotografías. Las fotos salieron mejor de lo que imaginé. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Revisando el primer texto que escribí para este espacio, me doy cuenta que al menos he tenido la dignidad de seguir adelante con el concepto que tuve desde el momento de comenzar el blog. Esto es lo que dije en ese entonces: “No voy a intentar ponerte sobre aviso respecto a envejecer, mucho menos describiré trucos para una madurez segura. No encontrarás disertaciones filosóficas, ni negación, ni nada que se le parezca. Seguramente tampoco encontrarás nada que valga la pena, así que no sigas leyendo. En realidad, ni siquiera tengo tiempo para estar escribiendo esto”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que al menos en eso he cumplido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son dos años de un blog que ha tenido que soportar mis constantes estados de ánimo. A veces lo abandono y a veces le doy mantenimiento varias veces por semana. Pero aquí sigue, junto a todos mis lectores silenciosos que se acercan de vez en cuando a mí y me llaman por mi nombre y me dicen que alguno de los textos que aquí encontraron les ha tocado el corazón. Generalmente sólo sonrío ante tales afirmaciones; desde el momento en que un texto ha hecho eso, ha dejado de ser mío. No es necesario que me lo regresen. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevo casi seis meses escribiendo pequeñas cosas por aquí y por allá. Ideas en cuadernos, anotaciones en servilletas, ocurrencias en trozos sueltos de papel. Pero no he podido terminar nada. Al menos nada que me haya gustado por completo. Bueno, nada excepto un cuento que le escribí a un muy buen amigo. De ahí en fuera no he escrito mucho que valga la pena compartir. Pero las cosas no son tampoco tan tremendas como uno se las imagina. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace dos años comencé este blog y me lo imaginé mucho mejor de lo que hasta ahora ha sido. De verdad que he querido que sea mucho mejor, pero lo que tengo en la cabeza no es lo mismo que sale por mis dedos. Eso me frustra. Pero no es eso lo que me ha tenido seco en lo que va del año. Es algo diferente. Pero este no es el lugar para compartirlo. Creo que al menos les debía esta explicación como mis lectores. Espero que este sentimiento ya pronto se me pase. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son dos años de este blog. No es necesario felicitar a nadie. Sólo levanten su vaso con wisky y digan “salud”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-7073595350729675070?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/7073595350729675070/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=7073595350729675070&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/7073595350729675070'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/7073595350729675070'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2009/07/dos-anos.html' title='Dos años'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/Sm3rIsJ0t8I/AAAAAAAAALY/Fvo3KozBQOg/s72-c/5333_1191358147972_1348921078_30551394_4930483_n.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-7331129669545481881</id><published>2009-07-12T01:25:00.003-05:00</published><updated>2009-07-12T01:51:40.444-05:00</updated><title type='text'>Apuntes sobre la creatividad; Música</title><content type='html'>Antes de sentarme a escribir, me gusta tener preparada la música que voy a estar escuchando. Sin eso y sin una taza de té caliente no puedo comenzar. La música es algo que muchos escritores no podemos dejar a un lado mientras realizamos nuestra labor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca antes he hablado en este espacio sobre la música que me gusta. De hecho, mis lectores no tienen la idea más alejada de cuales son mis gustos musicales. Pero ahora, como estoy hablando de las cosas que hago para despertar la creatividad voy a hacer una excepción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta la música no tan comercial. Me gusta así porque no puedo escuchar música de la cual ya estoy harto. Generalmente pongo las canciones y las dejo que se repitan una y otra vez, en ocasiones durante horas, hasta que ellas también llegan a cansarme. Pongo la música y me dejo llevar por el &lt;span style="font-style:italic;"&gt;mood&lt;/span&gt;.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierro los ojos, pienso en el capitulo que voy a escribir, en las frases correctas, precisas, y dejo que la música defina los últimos detalles. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué escucho ahora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;BEIRUT - In the Mausoleum from The Flying Club Cup&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta banda ha sido todo un descubrimiento para mí. Tienen un toque mexicano (a pesar de que ellos no son mexicanos, pero reconocen la influencia de los sonidos) que me resulta embrujante. Todo lo que hacen me gusta. Escuchen. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/SXIaDBad5Vg&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/SXIaDBad5Vg&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt; &lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Nouvelle Vague - In a Manner of Speaking&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Originalmente una amiga me hizo llegar el disco. Yo jamás los había escuchado, pero desde el primer acorde me enamoré de ellos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/0ZilC3ldN84&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/0ZilC3ldN84&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Kutiman-Thru-you - 03 - I'm New&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este hombre me resulta un verdadero genio. Es israelí, y hace música mezclando segmentos de videos que se encuentra en Youtube. La música que resulta al final nunca, jamás antes se ha tocado. De hecho si miras los videos que la componen por separado no tienen nada que ver con el producto final de Kutiman. Se ve que son horas y horas de edición. Un trabajo sorprendente. Soy fan. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/EsBfj6khrG4&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/EsBfj6khrG4&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;br /&gt;Moby - Pale Horses&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nuevo disco de Moby es maravilloso. Hecho en la intimidad de su departamento en NY, con la ayuda de sus amigos y puesto a la venta bajo su propio sello discográfico, es un disco que él mismo ha definido como "un disco que me gustaría escuchar en una tarde de lluvia". Aplausos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/2zwjmiOPbtc&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/2zwjmiOPbtc&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gustan muchos más grupos, mucha más música. No puedo escribir si no estoy escuchando algo que despierte mi creatividad, que me haga soñar. Pero por ahora ya estuvo bien de hablar de mí. Para eso ya tendremos otras ocasiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mejor platícame de ti. ¿Qué música escuchas para inspirarte?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-7331129669545481881?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/7331129669545481881/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=7331129669545481881&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/7331129669545481881'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/7331129669545481881'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2009/07/apuntes-sobre-la-creatividad-musica.html' title='Apuntes sobre la creatividad; Música'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-2627651222003995093</id><published>2009-07-08T09:42:00.004-05:00</published><updated>2009-07-08T10:07:25.773-05:00</updated><title type='text'>Apuntes sobre la creatividad</title><content type='html'>Una pregunta recurrente: ¿De dónde sacan las ideas los escritores?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una respuesta recurrente: De todas partes. De estar atentos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí me gusta cargar con una libreta y anotar lo que voy descubriendo en el día a día. Me gusta anotar sensaciones y sentimientos. Me gusta anotar esas ideas que, cuando no las anotas, sabes que las vas a extrañar porque "eran muy buenas ideas".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Consejo número 1: Siempre ten a la mano algo para anotar tus ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Consejo número 2: Observa, escucha, siente. A tu alrededor hay un mar de ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A continuación he puesto algunas de las hojas de mi cuaderno azul. Si quieres verlas en grande, sólo da click sobre ellas. Espero te sirvan. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SlSzJJBXq0I/AAAAAAAAAKI/kpMMbInLA9w/s1600-h/Apuntes+Creatividad+02.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 360px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SlSzJJBXq0I/AAAAAAAAAKI/kpMMbInLA9w/s400/Apuntes+Creatividad+02.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5356102826472221506" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SlSxJFK3gFI/AAAAAAAAAJ4/CcnZwIitK5I/s1600-h/Apuntes+creativad+01.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 366px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SlSxJFK3gFI/AAAAAAAAAJ4/CcnZwIitK5I/s400/Apuntes+creativad+01.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5356100626415059026" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SlSx27d5HfI/AAAAAAAAAKA/i05CWMYjihU/s1600-h/Apuntes+Creatividad+03.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 332px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SlSx27d5HfI/AAAAAAAAAKA/i05CWMYjihU/s400/Apuntes+Creatividad+03.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5356101414084484594" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Consejo número 3: Vive. Vive mucho. Vive de todo. Así tendrás mucho sobre lo cual escribir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-2627651222003995093?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/2627651222003995093/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=2627651222003995093&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/2627651222003995093'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/2627651222003995093'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2009/07/apuntes-sobre-la-creatividad.html' title='Apuntes sobre la creatividad'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SlSzJJBXq0I/AAAAAAAAAKI/kpMMbInLA9w/s72-c/Apuntes+Creatividad+02.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-9143171637759520943</id><published>2009-07-07T12:36:00.002-05:00</published><updated>2009-07-07T12:49:45.536-05:00</updated><title type='text'>PEQUEÑA CAJA DE PLÁSTICO</title><content type='html'>La pareja se detiene a un lado del camino para descansar. Llevan horas caminando con los zapatos llenos de lodo y la frente sudorosa. La mujer fue la primera en detenerse. En su mano derecha lleva una caja de plástico y en la otra un abanico. El hombre se peina el bigote con los dedos y luego se quita el sombrero y lanza un suspiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dónde estamos, cariño?- dice ella-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No tengo idea, Marian- contesta él-. Pero no desesperes, pronto llegaremos a alguna parte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sabes que lo único que me preocupa es que los hielos no se derritan- dice, dando unas palmadas suaves a la caja de plástico-. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pareja había comenzado el viaje en un automóvil negro, de esos grandes y lujosos, alquilado especialmente para recorrer el país. El automóvil era manejado por un chofer con gorra y uniforme. No hablaba mucho, sólo miraba de vez en cuando por el espejo retrovisor y sonreía al mirar a la mujer abanicarse el escote. El chofer era un hombre de la costa, de piel oscura y labios gruesos. Nunca le preguntaron su nombre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adentro del automóvil hacía más calor que afuera, pero no podían bajar las ventanas porque de inmediato el interior se llenaba de moscos y de ese olor a plátano que tanto molestaba a Marian. El hombre se secaba el sudor del cuello con un pañuelo. El único que parecía no estar afectado por la temperatura era el chofer del automóvil. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Era necesario que viniéramos nosotros?- dijo Marian en algún momento del viaje-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya sabes lo que siempre he dicho- contestó él-; si quieres que algo se haga bien, tienes que hacerlo con tus propias manos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viaje había durado más de un día. Sólo se habían detenido para comer en lugares que no le parecieran tan desagradables a Marian. La primera vez comieron en el centro de un pueblo enclavado entre dos montañas, en el restaurante del único hotel. Comieron lo único que les pareció comestible; una sopa y un trozo de carne dura que no se pudieron terminar. Bebieron Coca Cola. La segunda vez, ya cercana la noche, comieron en la casa de un pariente del chofer. Comieron frijoles, queso y un trozo de pan. Durmieron en el automóvil. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta era la primera vez que Marian dejaba su ciudad para realizar un viaje. No le gustaba volar, mucho menos los caminos sin pavimento. Tampoco le gustaba que la ropa se le pegara al cuerpo, mojada en sudor. Nunca en su vida Marian había visto tantos árboles y a tanta gente utilizando ropa vieja, y nunca había pasado tanto tiempo junto a su marido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa primera noche Marian soñó con su hijo, quien se había quedado en casa al cuidado de la nana. Quiso abrazarlo, pero por alguna razón no pudo. Quiso decirle que todo iba a estar bien, pero cuando lo iba a hacer la despertó un brinco del auto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El lugar al que vamos está detrás de ese cerro- dijo el hombre sin voltear a verla-. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El automóvil se detuvo frente a una casa con paredes de lodo y ventanas de color azul. La pareja descendió del auto estirando los brazos y las piernas; él sacudiéndose la camisa, Marina levantándose un poco la falda. A los dos les dolía la espalda y les zumbaban los oídos. Tenían los pies hinchados de tanto estar sentados. Las ramas y las hojas secas tronaban bajo sus pies. El chofer no se bajó del automóvil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la casa los esperaba una mujer gorda vestida con pantalón corto y una camiseta a través de la cual se podía ver el color negro de su sostén. Fumaba de manera despreocupada, mirando a la pareja sin levantarse de su mecedora. A un lado, sobre una pequeña mesa de madera, se escuchaba la música salir desde un viejo radio de pilas. En el suelo un montón de colillas retorcidas.    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Usted debe ser...- dijo el hombre estirando la mano-. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Momento- dijo ella-, no necesitamos saber nada de nosotros. Es mejor. Yo sé lo que le digo. Hablemos dentro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer se puso de pie con dificultad, apoyando las manos en el descansa brazos de la mecedora. Masculló unas cuantas maldiciones, luego tosió con fuerza varias veces. Cuando recuperó el aire se puso en rumbo de la puerta. A la mujer se le frotaban los muslos al caminar y el pantalón se le metía entre las nalgas. Marian, al mirar eso, frunció la nariz y giró la cabeza hacia otro lado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pequeña casa escondida en medio de la selva estaba llena de libros. Filosofía, literatura, matemáticas, esoterismo. Para donde fuera que se mirara había libros de todos los temas. La casa olía a hojas húmedas y tabaco. No había televisión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Los ha leído todos?- preguntó Marian-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esos y otros más que tengo en el cobertizo- contestó la mujer sin darle importancia-. Pero no han venido a preguntarme sobre eso ¿cierto? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marian sacudió la cabeza, negando. Nunca se le hubiera ocurrido que una mujer como esa, viviendo a la mitad de ninguna parte, pudiera disfrutar de la lectura. Pensó que la mujer y ella, al menos en eso, se parecían. Siguió mirando el nombre de los libros, en silencio, y por unos segundos se olvidó de lo mal que se sentía por haber aceptado venir en este viaje. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quieren tomar algo?- preguntó la mujer caminando hacia la cocina-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo quiero un vaso con agua- dijo Marian-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No le recomiendo el agua de estos rumbos, señora- dijo la mujer-. Pero tengo cerveza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Una cerveza está bien- contestó de inmediato el marido, dejando a Marian sin otra opción que también aceptar-. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hace algún tiempo- comenzó a decir la mujer sin sacar la cabeza del refrigerador- pasó por aquí un escritor de esos que han ganado el premio Nobel. Se bajó del auto vestido con su traje negro impecable y su sombrero ¿pueden creerlo? ¡con éste clima!. Sus lentes así, como de éste tamaño. Lo reconocí de inmediato. Se bajó a preguntar por el camino a la ciudad. La verdad es que no sé qué andaba haciendo tan lejos. Luego me pidió un poco de agua y le ofrecí una cerveza. Por eso me acabo de acordar. Por ahí tengo uno de sus libros con dedicatoria... y una foto, pero esa no sé en dónde la puse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer le dio una cerveza a Marian y otra al hombre. Luego sacudió la cajetilla de cigarros hasta sacar uno, lo puso entre sus labios y lo encendió. Le dio un trago a su cerveza acercándose al librero. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Este –dijo ella dándole el libro a Marian-. Aquí. Si quiere puede quedárselo. Ya no lo voy a necesitar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Normalmente Marian no hubiera aceptado nada de ella ni de nadie que se le pareciera. Pero como el libro estaba escrito por uno de sus autores favoritos, y ya que todo le parecía muy extraño, hizo una excepción. Marian le dio las gracias. En la dedicatoria no aparecía el nombre de la mujer, sólo unas líneas que decían “Para el lugar en donde he tomado la mejor cerveza del mundo”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre se quitó el sombrero y lo puso a un lado, sentándose en el sillón. En la mano traía un sobre que Marian no había visto antes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La verdad es que no queremos quitarle más tiempo -dijo él- Tenemos un poco de prisa. Aquí está nuestra parte del trato –extendió la mano-. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer tomó el sobre, abriéndolo para mirar el interior. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Trae sus instrumentos?- dijo ella levantando el rostro-. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En el auto- contestó él-. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro del auto, el chofer dormía con la gorra sobre la cara. El hombre le tocó la ventana, despertándolo de un brinco. El chofer salió planchándose el uniforme con una mano, caminando rápido hacia la cajuela, buscando la llave correcta. Marian los observaba desde la puerta, de reojo, mientras pasaba las hojas del libro que le acababan de obsequiar. El viento apenas y soplaba. El canto de los pájaros se escuchaba lejos. El calor era cada vez mayor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre sacó de la cajuela una maleta grande de cuero y una hielera. Luego caminó de vuelta sobre las hojas secas hasta entrar a la casa. La camisa mojada con sudor. Resoplaba. Entró sin mirar a Marian. Adentro, la mujer obesa lo esperaba junto a la puerta que daba a la única habitación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Va a necesitar ayuda?- preguntó la mujer-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pierda cuidado- dijo él-, para eso viene mi esposa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuarto tenía una cama de latón, una mesa y una silla de madera. Las paredes de color verde y un olor espeso, como de aire que no ha podido circular desde hace mucho tiempo. Sobre la cama, una niña dormida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre se acercó a la mesa y abrió la maleta de cuero, sacó unos guantes de plástico y se los colocó. Le dio otros a Marian. Ambos se colocaron también un cubre bocas de tela. El hombre sacó del maletín varios instrumentos quirúrgicos y luego se dirigió a la mujer obesa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sólo nos tomará unos minutos- dijo-. ¿Podría llenar esto con hielos?- le estiró la mano con la pequeña caja de plástico-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer asintió con la cabeza y el hombre cerró la puerta de la habitación lentamente, dándose la vuelta, mientras Marian le tomaba el pulso a la niña. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://assets.lomography.com/576/406/00/262c83913206719210e11d6306a08b51d1aa6d.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 576px; height: 406px;" src="http://assets.lomography.com/576/406/00/262c83913206719210e11d6306a08b51d1aa6d.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-9143171637759520943?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/9143171637759520943/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=9143171637759520943&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/9143171637759520943'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/9143171637759520943'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2009/07/pequena-caja-de-plastico.html' title='PEQUEÑA CAJA DE PLÁSTICO'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-9219053255497523705</id><published>2009-06-26T15:25:00.005-05:00</published><updated>2009-06-26T16:12:25.514-05:00</updated><title type='text'>Cuéntame sobre un momento</title><content type='html'>Cuéntame sobre un momento en que te sentiste verdaderamente libre. No sé si era la pregunta número veinte o la veintiuno del cuestionario, lo único que sé es que es la única pregunta que aún recuerdo. Cuéntame sobre un momento en que te sentiste verdaderamente libre. Volví a leerla, me eché para atrás sobre el respaldo de la silla, puse el lápiz en mi boca, cerré los ojos y suspiré. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella era la descripción de mi chica perfecta: Minifalda sin ropa interior, camiseta blanca sin sostén, morena, bebiendo Whisky a solas en un bar. Ni siquiera hice el intento de acercarme a ella. Sólo fue cuestión de esperar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo su departamento, pero no recuerdo cómo llegar a él. Tal vez algún día lo recuerde, aunque no es algo que me interese hacer. Recuerdo el color de su auto y la manera en que lo conducía por las calles de la ciudad. Creo que ella no había bebido tanto. Yo sacaba mi cabeza por la ventana para sentir el viento de la noche, ella sujetaba el volante con ambas manos, con la vista siempre al frente. No sé si hablamos de algo. No sé cuánto tardamos en llegar. Sólo recuerdo sus nalgas mientras ella subía las escaleras por delante de mí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hicimos el amor sobre la alfombra, en el baño, en la cocina, en la terraza, en su habitación, en el patio, en la sala, en el pasillo. Lo hicimos también en las escaleras. Recuerdo su boca sabor a menta, sus manos pequeñas y frías acariciándome la espalda. Recuerdo la manera que ella tenía de decirme al oído “házmelo otra vez”. Fueron dieciséis horas. No las conté, es cierto, pero recuerdo bien la hora en que llegamos y la hora en que me fui. Dieciséis horas. No dormimos, apenas comimos una pizza sentados a la orilla de la cama. Nos hicimos de todo y de todas las formas que podíamos imaginar. Nunca descansamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de eso no la volví a ver. Nunca la busqué ni ella tampoco lo hizo. Nos convertimos en un recuerdo. Así lo quisimos. Ella se convirtió en mi mejor recuerdo. Yo espero haberme convertido en eso también. Aunque he de reconocer que a veces la extraño. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leí de nuevo la pregunta: Cuéntame sobre un momento en que te sentiste verdaderamente libre. Sostuve el lápiz en mi mano, me toqué la corbata, acomodé los lentes sobre mi nariz y me di cuenta que ese trabajo no era lo que yo en verdad buscaba. Me puse de pie y sobre la mesa dejé el cuestionario sin terminar.  &lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SkUxlRRBroI/AAAAAAAAAJQ/Ws6HP0DRIyQ/s1600-h/DSCN1056-pola.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 329px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SkUxlRRBroI/AAAAAAAAAJQ/Ws6HP0DRIyQ/s400/DSCN1056-pola.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5351738248559439490" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-9219053255497523705?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/9219053255497523705/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=9219053255497523705&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/9219053255497523705'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/9219053255497523705'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2009/06/cuentame-sobre-un-momento.html' title='Cuéntame sobre un momento'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' 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#2&lt;/span&gt;&lt;/center&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-1946123350192829153?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/1946123350192829153/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=1946123350192829153&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/1946123350192829153'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/1946123350192829153'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2009/04/historias-en-la-palma-de-mi-mano.html' title='Historias en la palma de mi mano'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/Sei5AQ18RoI/AAAAAAAAAJI/_CI-VB6WVso/s72-c/HistoriasMano.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-5083680069418048712</id><published>2009-04-07T08:38:00.005-05:00</published><updated>2009-04-07T12:54:56.509-05:00</updated><title type='text'>No tengo amigos poetas</title><content type='html'>Lo que más aprecio de mis amigos&lt;br /&gt;es que ninguno de ellos se siente poeta&lt;br /&gt;Es difícil encontrar esa clase de amigos&lt;br /&gt;mucho más difícil que hallar un político eficiente&lt;br /&gt;o un anciano que no sea terco&lt;br /&gt;o una mujer que no se sienta gorda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Simplemente vamos a tomar un café&lt;br /&gt;a comer unos tacos, a beber Whisky&lt;br /&gt;y rara vez hablamos de literatura&lt;br /&gt;Ninguno de ellos quiere platicarme su vida&lt;br /&gt;mucho menos quieren que la escriba&lt;br /&gt;Simplemente bebemos&lt;br /&gt;y nos insultamos&lt;br /&gt;y damos vueltas por la ciudad &lt;br /&gt;Y al final nos despedimos con un&lt;br /&gt;“nos vemos el próximo año”&lt;br /&gt;una de esas pocas promesas que siempre cumplo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuánto tiempo ha pasado?&lt;br /&gt;Mucho más del que puedo recordar&lt;br /&gt;y mucho menos del que en realidad me gustaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre nosotros jamás ha habido poesía&lt;br /&gt;Es un trato que hicimos pero que jamás pactamos&lt;br /&gt;No me gustan los poetas porque el mundo está lleno de ellos&lt;br /&gt;hay demasiados&lt;br /&gt;Cualquiera que se levanta con un dolor en el pecho es poeta&lt;br /&gt;cualquiera que pierde una novia es poeta&lt;br /&gt;cualquiera que escucha una canción&lt;br /&gt;cualquiera que bebe tequila&lt;br /&gt;la siguiente persona que llame a mi teléfono&lt;br /&gt;Todos son poetas&lt;br /&gt;pero mis amigos no&lt;br /&gt;ellos no están contagiados con el virus&lt;br /&gt;nunca lo han estado&lt;br /&gt;nunca lo estarán&lt;br /&gt;y eso es lo que más aprecio de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis amigos son abogados y misántropos&lt;br /&gt;músicos frustrados y ajedrecistas de buró&lt;br /&gt;fotógrafos de tiempo libre &lt;br /&gt;y acariciadores de gatos profesionales&lt;br /&gt;yo soy un simple escritor&lt;br /&gt;que a veces tiene para comer&lt;br /&gt;y a veces no&lt;br /&gt;un tipo que odia la poesía casi tanto como a la injusticia&lt;br /&gt;y a la deuda externa&lt;br /&gt;y a la mamá de mi ex mujer&lt;br /&gt;Soy un tipo al que le falta un diente&lt;br /&gt;y le huelen mal los pies&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero cuando estoy con mis amigos&lt;br /&gt;cuando viajamos de noche por la ciudad&lt;br /&gt;cuando nos quedamos en silencio&lt;br /&gt;cuando fumamos un Puro&lt;br /&gt;cuando nos mandamos una carta&lt;br /&gt;cuando estoy con ellos y no hablan de mis libros&lt;br /&gt;ni de mis historias&lt;br /&gt;ni de mis fracasos &lt;br /&gt;ni de mis deudas ni de mis preocupaciones&lt;br /&gt;me dan ganas de romper mi promesa y&lt;br /&gt;(me duele decirlo)&lt;br /&gt;escribirles un poema.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-5083680069418048712?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/5083680069418048712/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=5083680069418048712&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/5083680069418048712'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/5083680069418048712'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2009/04/no-tengo-amigos-poetas.html' title='No tengo amigos poetas'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-3797111172335506492</id><published>2009-04-01T17:25:00.002-06:00</published><updated>2009-04-01T17:35:00.851-06:00</updated><title type='text'>Al Diablo Adentro... en la radio</title><content type='html'>Hace algunos días nos invitaron a presentar el libro Al Diablo Adentro (del cual, como ya saben, soy uno de los autores) en el programa de radio Tao, con Fernanda Tapia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y como no quiero que comiencen los reclamos, aquí les dejo el enlace para que ustedes también puedan escucharlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://dixo.com/3/img/autores/perfil/fernanda-tapia.png"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 579px; height: 130px;" src="http://dixo.com/3/img/autores/perfil/fernanda-tapia.png" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Descarguen el programa haciendo click &lt;a href="http://podcasts.dixo.com/2009/03/283_tao_del_libro_al_diablo_ad.php"&gt;aqui&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-3797111172335506492?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/3797111172335506492/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=3797111172335506492&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/3797111172335506492'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/3797111172335506492'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2009/04/al-diablo-adentro-en-la-radio.html' title='Al Diablo Adentro... en la radio'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-6821628703138487063</id><published>2009-03-27T13:42:00.003-06:00</published><updated>2009-03-27T14:00:28.356-06:00</updated><title type='text'>El umbral del mundo</title><content type='html'>El Audi se detiene a mitad del tiradero y de él baja un hombre que camina firme bajo la lluvia negra, ensuciándose los zapatos de lodo y excremento, que se lleva una mano a la nariz, se sujeta con fuerza el abrigo, cruza unos cuantos metros y entra a una de las casas con paredes y techo de lámina.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro, un hombre y una mujer mayores están sentados frente a la fogata hecha con papeles de periódico. El techo está lleno de goteras, las paredes sostenidas con pacas de cartón y bolsas de basura, las ventanas cubiertas con plástico, todas excepto una, que es por donde sale todo el humo. El hombre junto a la fogata tiene un libro entre las manos y lee con voz tranquila, como si el universo de afuera no existiera. Lee a George Bataille. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre joven que ha llegado de visita se despoja del abrigo y lo coloca en el perchero de roble que él mismo compró y puso ahí desde hace tiempo. Jala un bote de pintura vacío, lo voltea y se sienta sobre él. Escucha unos momentos la lectura, hasta que las dos personas mayores, el hombre y la mujer, se dan cuenta de su presencia. Entonces la mujer levanta su mano sucia, como hecha de lodo, y toca el rostro del joven. El joven le besa la mano a pesar de esas uñas largas y negras, se deja acariciar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Ya es viernes?, dice el hombre mayor. No sabía que ya fuera viernes. ¿Tú sabías que era viernes, mujer?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Ella niega lentamente con la cabeza.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Al hombre mayor le hace falta el ojo derecho, aunque no por eso ve menos que los demás. Lo perdió hace pocos días en una pelea contra los otros que también recogen basura, por defender unos cuantos trozos de cartón del bueno, de ese que pagan a cinco pesos el kilo y que él había encontrado primero. El otro hombre quedó peor; con un agujero en el estómago, sin tres dedos y sin los dientes de arriba. Fue una pelea que sólo a los hombres de esa misma raza pudo haberle interesado, y a nadie más. La gente vive y muere todos los días enterrada en éste montón de basura, y eso suele importarles nomás a ellos mismos. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El hombre mayor tapa el agujero en su rostro con una venda que se le ensucia de inmediato. Prefiere eso a dejar que las moscas vengan a lamerle lo que de vez en cuando aún le escurre de entre los párpados. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Aún quedan frijoles ¿Ya comiste?, pregunta el hombre mayor. También hay tortillas, déjame darte un poco. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Está bien, gracias. Veo que ya empacaron el cartón, dice el joven. Perdón por llegar tarde. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;No te preocupes. Al fin y al cabo aquí ya no hay muchas otras cosas por hacer. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La mujer que acaricia el rostro del joven no ha pronunciado palabra desde hace años. No porque no pueda hacerlo, sino porque ha olvidado cómo generar sonidos con su garganta. Ni cuando su pareja, el hombre mayor que está sentado al otro lado de la fogata, perdió su ojo ella supo cómo gritar para pedir ayuda. Esa noche sólo pudo abrir la boca bien grande, apretar los dedos en puño, contraer el estómago, pero nada. Ni una palabra. Ni aún ahora que quiere decirle algo al joven que se deja acariciar por su mano vieja y llena de callosidades. Por eso se limita a sonreír. La Señora Silencio, así le dicen los niños harapientos que la conocen. Los únicos niños que se atreven a acercársele. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El hombre y la mujer mayor salen diario a recorrer el basurero. Caminan la una detrás del otro, casi siempre en silencio. Él empujando un carrito de madera, ella cargando las bolsas hechas con tela de costal. Se detienen cerca de los camiones que día tras día, hora tras hora, traen la basura de la ciudad. Luego tienen que agarrarse a manotazos con los demás que tampoco están dispuestos a soltar su propia parte del botín. Recogen latas y botellas de refresco, cartón y periódico. Meten las manos entre las bolsas de desperdicios, llenándose los dedos con el jugos que suelta la comida podrida, apartando cáscaras y gabazos, trozos de manzanas a medio comer y huesos quebrados de elotes. En ocasiones llegan a encontrar algunas cosas que les resultan útiles; un par de calcetines de diferente tamaño y color, alguna camiseta no lo suficientemente vieja, una chamarra que aunque un poco pequeña aún cubra del frío. Hace mucho que dejaron de sentir repulsión por utilizar cosas que antes pertenecieron a alguien más. Y por las noches, después de haber empacado todo y preparado la cena, después de calentarse junto al fuego y leer algunas páginas de cualquier novela, se acurrucan juntos en la cama, el uno detrás de la otra, y se quitan los piojos que han agarrado en estos tiempos de calor. Meten los dedos negros en el cabello enredado del otro y se entregan a la minuciosa labor de pescar pequeños bichos. Cuando el uno ha terminado, toca el turno de la otra. Y cuando todas las estrellas han aparecido en el cielo, cuando los cuervos se han ido a dormir y no se escucha ya el ruido de ni una sola mosca, el hombre y la mujer se besan cariñosamente, el con sus labios secos, ella con su lengua que no sabe pronunciar palabra, y se acarician por encima de la ropa, que de lo demás, eso que siempre es el paso siguiente a los besos entre las parejas que viven juntas, no lo hacen. Han olvidado cómo hacerlo. No les interesa recordarlo. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;A la mujer se le cae la manta que le calienta las piernas y el joven de inmediato coloca sus rodillas en el suelo y la levanta, volviéndola a colocar en su sitio. Ella aprovecha para olerle el cabello. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El hombre mayor coloca un plato frente al joven, y el joven dice, Por cierto, he traído un poco de comida, está en la cajuela del auto. En un momento la traigo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El hombre mayor mueve la cabeza en señal de aprobación. Primero termina, dice. Y entonces toma el libro que dejó sobre la silla. Comida es el único favor que el hombre mayor acepta del joven. Ya con el libro en las manos camina hasta un rincón, al sitio en que lo guarda, abre un cofre de madera y lo deposita dentro. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;¿Cómo vas con tu ojo? Pregunta el joven. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Ya sabes. Cuando hace frío me duele. Pero ya pasará. Nada de qué preocuparse. Esto no me va a matar. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El joven empieza a comer su plato de frijoles en silencio, acompañado sólo del sonido que hace la madera al consumirse bajo el fuego y del golpeteo monótono de la lluvia sobre la lámina. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pasan los minutos hasta que la mujer mira al hombre mayor con esa mirada que atraviesa la barrera de los sonidos y que le habla directo a su corazón, una mirada que el hombre mayor entiende de inmediato, y entonces le dice al joven, Tu madre quiere saber qué es lo que te pasa.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Nada, contesta el joven.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Claro que tienes algo, si ella lo dice...&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Pasan unos segundos en los que el joven mastica un bocado lentamente, mientras que sus ojos se van humedeciendo. Después de tragar abre la boca, pero la voz se le quiebra, y dice, La verdad si tengo algo, pero, pero, las palabras se le quedan en la garganta y no llegan a salir.  &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Por eso llegaste tarde, ¿Verdad?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El joven asiente.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La mujer se pone de pie, rengueando a causa de un hueso roto que nunca soldó bien, y se acerca al joven para abrazarlo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Primero, el joven se resiste, pero luego deja que todo eso que trae dentro salga en forma de llanto. Se sostiene a la ropa sucia y rota de ella, como si esa ropa vieja fuera la única cuerda que ahora lo pudiera sostener al mundo. Y llora como un niño durante bastante tiempo, mientras el hombre mayor le coloca una mano sobre el hombro.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Creo que necesitas alejarte un rato de todo, dice el hombre mayor. Olvidarte por unos días de lo que eres. Todos necesitamos, de vez en cuando, descansar de nosotros mismos.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El joven se seca las lágrimas con las mangas de la camisa, se restriega los ojos con el canto de la mano, sorbe sus mocos, y mueve la cabeza. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Es que... de veras, dice con la voz quebrada. Miren, nunca me había puesto así antes. Con nada. Siento que las circunstancias me han sobrepasado. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Tranquilo, dice el hombre mayor. No tienes que explicarnos. Ya nos lo dirás a su debido tiempo. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El joven mueve la cabeza una vez más, asintiendo. La mujer no deja de abrazarlo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Desde hacía años que el joven no logra sentirse cómodo en ninguna parte; ni en su casa, ni en su oficina, ni con sus amigos, ni saliendo de la ciudad. Era como si él no perteneciera a ninguna de esas partes, como si viviera en una burbuja de incomodidad que no le permitiera encajar con nada. Pero hoy, al llorar en los brazos de su madre, volvió a sentirse bien, como desde tantos años no se sentía, como si en esos brazos se convirtiera en un pequeño al que envuelven en una esponjosa toalla después de salir de un baño de burbujas. Y quiso quedarse para siempre. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Estando ahí, el joven pensó la propuesta del hombre mayor, la de pasar unos cuantos días con ellos, y dijo:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Está bien. Acepto. Sólo tengo que avisar en el trabajo que voy a ausentarme. También tengo que dejar el auto. No es buena señal que permanezca estacionado enfrente durante tanto tiempo. Tengo que cambiarme de ropa. Tengo, tengo... &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El hombre mayor lanzó una carcajada y dijo, Tranquilo, hijo, deja de preocuparte, hoy es viernes, mañana no trabajas. Además, las cosas siempre caen en su sitio si sabes esperar. Mejor vete a casa y arregla las otras cosas que tengas que arreglar. Te vemos mañana muy temprano. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El joven se puso de pie, dio un beso a la frente de su madre y un apretón de manos al hombre. Aún se sorbía los mocos cuando dijo:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Se me olvidaba. Tengo que dejar la comida que les traje. Ahora vuelvo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El hombre mayor vio salir al joven y, con una sonrisa, echándole el brazo encima a la mujer, dijo:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Tu muchacho es un buen chico, Mariposa. Sólo que él aún no lo sabe.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-6821628703138487063?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/6821628703138487063/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=6821628703138487063&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/6821628703138487063'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/6821628703138487063'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2009/03/el-umbral-del-mundo.html' title='El umbral del mundo'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-1392762796835770693</id><published>2009-03-20T10:59:00.003-06:00</published><updated>2009-03-20T11:32:23.288-06:00</updated><title type='text'>Lo que dejamos atrás</title><content type='html'>Berenice nota que la corbata de su marido está chueca y se acerca para acomodarla. Como todas las mañanas, ella lo ayuda a vestirse antes de que salga para la oficina. Toma la corbata y aprieta suavemente el nudo, luego le arregla las solapas del saco. Él no la mira. Ella se acerca un poco para olerlo por última vez, pero antes de que pueda hacerlo él se da la vuelta.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-¿Vas a desayunar algo?-pregunta ella resignada-. ¿Unos huevos? ¿Un poco de fruta? &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Sólo un jugo, gracias- él se arregla las mangas de la camisa-. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Bueno- dice ella y sale de la habitación-.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Ya en la cocina saca unas cuantas naranjas del costal y las parte con un cuchillo. Abre la parte alta de los entrepaños y saca el extractor. Lo conecta. Luego exprime una a una, sin prisa, todas las naranjas. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Mujer ¿has visto mi corbata azul?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Ya te la llevaste.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-¿Ya? Estaba seguro de haberla dejado aquí. ¿Entonces cuál me queda?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-La gris.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-La gris no combina con este traje.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-No tienes otra.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Bueno. No importa. Me voy así. ¿Ya está el jugo?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Toma.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-¿Aún tengo vitaminas?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Ahí- le señala un mueble de la cocina-.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Gracias. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Berenice lo mira tomarse el jugo. Mira los largos tragos que da casi sin respirar. Mira la forma en que su manzana de Adán sube y baja con prisa. Lo mira y siente nostalgia. Afuera todo apunta a que será un día soleado. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-¿Pasa algo?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-No. Nada- dice ella-.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Entonces ¿por qué me miras?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-No te miro. Sólo me quedé pensando. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Berenice toma el vaso, lo enjabona y luego lo enjuaga. Lo pone boca abajo sobre el escurridor. Toma el extractor con ambas manos y antes de colocarlo dentro de la tarja alcanza a mirar su reflejo en una de las orillas metálicas del aparato. Mira sus propios cabellos sucios, sus ojos hinchados, sus labios secos. Y sin darse la vuelta dice:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-¿Ya lo pensaste bien? &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Mujer...&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Quiero saber si ya lo pensaste bien. ¿Es mucho pedir?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Ya lo pensé bien. No es una decisión apresurada.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Él se pone de pie y camina hasta la sala. Coge su portafolio, lo abre, mete los dedos entre los papeles y luego lo vuelve a cerrar. Se mete la mano a la bolsa y saca un montón de llaveros. Deja uno sobre la mesa de centro. Luego le dice:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Ya sabes que en la noche vengo por las cosas que me faltan.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Berenice se muerde los labios y contesta:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Sí, ya lo sé. ¿Cómo podría olvidarlo? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.emanueleferonato.com/images/lomo_user.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 500px; height: 333px;" src="http://www.emanueleferonato.com/images/lomo_user.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-1392762796835770693?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/1392762796835770693/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=1392762796835770693&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/1392762796835770693'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/1392762796835770693'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2009/03/lo-que-dejamos-atras.html' title='Lo que dejamos atrás'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-7012356494127221797</id><published>2009-03-12T11:22:00.003-06:00</published><updated>2009-03-12T11:26:39.627-06:00</updated><title type='text'>Tarjeta de navidad</title><content type='html'>Nunca he escuchado que alguien pregunte por una tarjeta de navidad que perdió. Generalmente las tarjetas se pierden. O se olvidan en un baúl. O se extravían dentro de una caja de cartón guardada en el cuarto de servicio. Después de navidad todas las tarjetas se pierden en algún rincón de la mente. No importa, me dice mi madre, el siguiente año vendrán más. Pero yo no tengo un año más, al menos no un año más que desperdiciar. Al menos no éste. Al menos no es lo que quiero. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi habitación sólo tiene una cama, un escritorio y un librero. Sobre la pared he colgado un diploma y dos fotografías. Por entre las cortinas se cuela la luz del sol y más allá, bajando la loma, está el resto del mundo. Pero hoy no estoy ahí, sino aquí, sacando uno por uno los libros del librero y abanicándolos sobre la cama. Pasando las hojas con mi pulgar. El polvo que sale me hace estornudar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Odio los separadores. Nunca los uso. Pero tengo que dejar señalada la hoja en que me he quedado después de leer. Uso cualquier otra cosa para hacerlo menos separadores o dobleces de hojas. Odio todas las páginas dobladas por las esquinas. Prefiero las tarjetas de fut-bol, los flyers que reparten a la salida del metro, Post-its amarillos o calendarios de bolsillo. Nunca utilizo flores disecadas ni billetes enmicados. Sacudo las páginas de los libros y veo caer boletos del metro y listones de colores. Veo caer uno que otro insecto. Veo caer cartas, pero no lo que estoy buscando. Debería de estar por aquí, ¿O no? Sacudo todos los libros y no encuentro nada. Me acuesto en el suelo para pensar. Saco el teléfono de mi bolsillo y marco el número de mi hermano. Me dice que él no la ha visto. Que ni siquiera sabe cómo es. ¿Dónde pude haberla dejado? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre el escritorio de la habitación hay un paquete. Dentro del paquete hay un libro; el que he prometido enviar a Viena. El paquete no tiene destinatario. La dirección está en eso que estoy buscando, en esa postal navideña que no sé dónde he dejado. Cierro los ojos y trato de recordar, pero nada, sólo un profundo color negro. ¿Será ese el color del olvido? No lo creo. Para mí el olvido tiene el color de los ojos de mi padre, quien jamás me ha enviado una tarjeta para navidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mí, la navidad huele a tu cabello, y hoy siento que he perdido mi navidad. He perdido tu dirección y la necesito de nuevo, por favor. No puedo esperar todo un año para que me la vuelvas a enviar. Quiero cumplir mi palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://beta.lomography.com/attachments/9446/a1b87ccccd09b45496ae6d73d461aab8a25b776f.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 576px; height: 392px;" src="http://beta.lomography.com/attachments/9446/a1b87ccccd09b45496ae6d73d461aab8a25b776f.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-7012356494127221797?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/7012356494127221797/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=7012356494127221797&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/7012356494127221797'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/7012356494127221797'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2009/03/tarjeta-de-navidad.html' title='Tarjeta de navidad'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-1534903632646033421</id><published>2009-03-06T13:09:00.003-06:00</published><updated>2009-03-09T11:02:47.421-06:00</updated><title type='text'>Uno de mis días de sol</title><content type='html'>Es como ver el mundo a través de unos lentes de plástico. A veces tengo hambre y se me antojan los pepinos. Un poco de picante. La música árabe escrita por norteamericanos. A veces no me interesa escribir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una historia. Hoy no tengo una historia. Palabras no tengo pero escribir debo. ¿Cómo puedo meter cien billetes en mi billetera? Mejor un montón de libros que nunca llegaré a leer. Un pato. Necesito un pato. De plástico es mejor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me construyo una ciudad con trozos de cartón y latas de refresco. La pinto y le dibujo sus pequeños letreros de Hotel y Prostíbulo y Funeraria y Templo. Luego camino por sus calles y piso las casas, también los edificios. Pero no. Eso no me hace sentir mejor. Gigante. No me interesa ser un gigante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://pictures.lomography.com/pix/picsfrom070330/0d4f080f8b3964a4/UL_945007_11948806483_l.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 384px; height: 256px;" src="http://pictures.lomography.com/pix/picsfrom070330/0d4f080f8b3964a4/UL_945007_11948806483_l.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;He pintado mi barba de color rojo y mis cabellos de color azul. He depilado mis cejas y los pelos de mi nariz. Se me ha caído una muela y tengo que ver al dentista, pero al llegar con él, cuando se asusta al mirar el trozo de hueso que antes era un diente incrustado en mi boca, se desmaya, y tengo que decirle que no tengo dinero para que me construya algo nuevo. Tengo que levantar al hombre después de su desmayo. Le pido perdón por mi mal aliento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca había visto a un hombre que tuviera un pantalón más gastado que el mío. En la calle, un vagabundo tuvo a bien recordarme que aún no he tocado fondo. Me empujó a la tristeza y ni siquiera tuve la decencia de darle las gracias. Lo único que pude hacer fue regalarle mis pantalones. Él hizo lo mismo conmigo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://pictures.lomography.com/pix/dd8d878a81b470d9/UL_827509_10690248103_l.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 384px; height: 256px;" src="http://pictures.lomography.com/pix/dd8d878a81b470d9/UL_827509_10690248103_l.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¿A quién le dedico el último libro que he escrito? A todas las mujeres que tuvieron la gentileza de arruinarme la vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También me dedico a masticar un pedazo de torta que encontré bajo la cama. Al menos no está completamente podrido. Me duele el estómago. Me duele desde hace tiempo. He aprendido a ignorar esa sensación. Es como si me hubiera comido un cuervo y que ahora él me estuviera devorando desde adentro. Vomitar sangre es algo normal. Tal vez Pachebel me haga sentir mejor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://blogs.venturacountystar.com/motorhead/junkyard.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 512px; height: 384px;" src="http://blogs.venturacountystar.com/motorhead/junkyard.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Un amigo me invitó a beber a su casa. Tuve que decir que sí. Bebimos Whisky y le hicimos el amor a su mujer. Creo que era su mujer. Al menos eso me dijo de todas ellas. Una de las mujeres, creo que su nombre era Laura, me ayudó con una de las uñas enterradas del pie. Era amable. Tuve que golpearla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Te hago sentir mal? No me digas eso. Precisamente ahora que estoy de buenas y que te he contado uno de mis mejores días. Si quieres, alguna vez te contaré el peor. De esos tengo muchos. Pero hoy estoy cansado. Las voces han regresado. El dolor también, pero a ese prefiero ignorarlo. Tuve un día largo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De veras. Nunca quise ser bueno. Ahora no sé que hacer. Tal vez me compre unos dientes nuevos. Tal vez me depile el sexo y salga a dormir bajo la lluvia. Tal vez le llame a mamá. Tal vez termine ese texto que me han solicitado y que no sé cómo escribir. Tal vez me compre una canoa y llegue a la playa. No sé. Tal vez me construya otra ciudad de cartón. Pero primero tengo que regresar al baño, creo que he vuelto a vomitar. Luego, déjame dormir un rato.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-1534903632646033421?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/1534903632646033421/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=1534903632646033421&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/1534903632646033421'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/1534903632646033421'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2009/03/uno-de-mis-dias-de-sol.html' title='Uno de mis días de sol'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-4598043078428896364</id><published>2009-02-22T19:56:00.004-06:00</published><updated>2009-02-22T20:24:44.324-06:00</updated><title type='text'>Santa Clos</title><content type='html'>Esa noche, como cada noche de navidad, me puse la pijama y le dejé galletas y un vaso con leche en la mesa. Me cercioré que el arbolito estuviera encendido y que nada fuera a fallar después de irme a la cama. Le recé al Angelito de la Guarda y me acosté. Claro que me costó trabajo quedarme dormido ¿qué creías? siempre fui un niño normal. No podía dejar de pensar en todos los juguetes que le había pedido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como siempre, las noches en casa eran silenciosas. Mamá solía trabajar hasta ya muy tarde en un restaurante y esa noche no fue la excepción. Ya me había acostumbrado a la soledad. Estuve un buen rato mirando el reflejo de las luces del arbolito en el techo hasta que me quedé dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé a qué horas llegó. De hecho, al principio pensé que era mamá la que hacía tanto ruido. Me di la vuelta, me restregué los ojos y lo vi. Santa era igualito al que sale en la televisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese entonces vivíamos en un departamento de una sola habitación. Mamá había puesto una cobija en el centro para separar el cuarto de la sala-comedor-cocina. Para ir al baño teníamos que utilizar el que estaba en medio del patio de la vecindad. Toda nuestra ropa la guardábamos en cajas o la amontonábamos sobre las sillas. Vivíamos apretados, la casa siempre parecía zona de guerra. Por eso, al llegar Santa se golpeó contra una de ellas en la mera espinilla. Yo guardé silencio y no me reí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santa levantó las cosas que habían sobre la silla, las puso a un lado y luego, medio tambaleante, se sentó de espaldas a mí lanzando un suspiro. Se pasó la mano por la cabeza quitándose el gorro y estuvo un rato sobándose hasta que el dolor se le calmó. Todo ese tiempo yo estuve calladito, observándolo. No lo podía creer. Miré su cabeza casi calva, sus botas llenas de polvo y la orilla que se le estaba descosiendo a una de sus bolsas. El hombre era bastante gordo. Me pareció un gigante. También recuerdo las manchas de sudor en sus axilas y los rojos piquetes de mosquito en su cuello. Luego, Santa se sacó una bota y le dio la vuelta, dándole unos golpecitos al empeine hasta que escuchó caer unas piedrecillas en el suelo. Se la puso de nuevo y volvió a suspirar. Sólo hasta ese momento tomó una galleta y se la comió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé por qué, pero en casa siempre habían botellas de alcohol. Mamá no bebía, pero tenía bastantes de ellas en la alacena. Santa se puso de pie, abrió el viejo &lt;span style="font-style:italic;"&gt;frigadiere&lt;/span&gt; y sacó una charola con hielos, puso dos en un vaso de plástico y se sirvió un poco de whisky. Se tomó todo de un solo trago. Estuvo ahí sentado no sé cuanto tiempo, descansando hasta que abrió su costal y puso unas cuantas cajas de regalos bajo nuestro arbolito de navidad. Luego se colocó de nuevo la gorra, se sacudió el pantalón, se echó el costal al hombro, chocó varias veces sus talones y desapareció dando vueltas en medio de una espiral de colores. Nunca lo volví a ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://thecolourbar.files.wordpress.com/2007/12/santa.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 395px; height: 272px;" src="http://thecolourbar.files.wordpress.com/2007/12/santa.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-4598043078428896364?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/4598043078428896364/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=4598043078428896364&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/4598043078428896364'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/4598043078428896364'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2009/02/esa-noche-como-cada-noche-de-navidad-me.html' title='Santa Clos'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-4311193659651849910</id><published>2009-02-15T00:25:00.004-06:00</published><updated>2009-02-21T20:01:10.194-06:00</updated><title type='text'>Al Diablo Adentro</title><content type='html'>(&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Discurso pronunciado en la presentación del libro&lt;/span&gt; Al Diablo Adentro &lt;span style="font-style:italic;"&gt;el día 14 de febrero de 2009&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buenas noches. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo que hablarles de Al Diablo Adentro, así que eso es lo que voy a hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este no es un libro acerca de ideas. Hay unas cuantas, pero no es de eso de lo que trata. Es sobre personas. Unas muy solitarias. Es sobre gente que está tratando de encontrar su lugar en el mundo; encontrar ese pequeño rincón en el cuál de verdad puedan encajar. Lo buscan, pero no siempre lo encuentran. Y a veces se sienten bien por eso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un libro acerca de palabras. De la manera en que éstas son machacadas, torturadas hasta lograr la frase correcta. Es sobre la forma en que percibimos la literatura, la manera en que en ocasiones miramos el mundo. Es sobre todas esas voces que habitan dentro de nosotros y que no encontramos otra forma de callar.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es un libro de cuentos ni de poemas porque no todos los textos son cuentos o poemas. Tampoco es un libro experimental porque de experimental tiene muy poco. Es difícil catalogarlo, ponerlo en una parte específica del diccionario literario. Existe por sí mismo. Su catalogación es él mismo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un viaje a través de mundos tan diferentes que al final nos parecen uno solo. Como lectores, aún no hemos salido del primero cuando ya entramos en el siguiente, y así las páginas transcurren hasta que ya es demasiado tarde para escapar de ellas. Conocerán la perdición. Este libro te arruina. La perdición, lo juro. Después de él no verán otra cosa igual. Pero estoy exagerando, no me crean. La realidad es mucho peor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es acerca de evitar lugares comunes, de no pisar el mismo camino que muchos han pisado. Es sobre nada. Es sobre el amor por el arte. Es sobre el asco que nos da todo y la felicidad que nos da todo. Es sobre visitar los mismos lugares que ya muchos han visitado y mostrarlos desde otro ángulo. Nuestro ángulo. Es sobre regresar al verdadero gusto por la lectura. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los autores que aparecen en el libro tienen años recorriendo los polvosos caminos de las letras. Años en que sus pies se han llenado de callos y sus ojos se han puesto vidriosos de tanto observar la vida. Han escrito hasta vomitar. Han dormido en las estaciones del metro, han comido de lo que cae de la mesa de sus amigos, se han muerto de frío. Pero tienen pelotas. No han dejado de andar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son muchos años que llevamos conociéndonos. Hemos caminado juntos pero no siempre por los mismos senderos. Ni siquiera hemos andado por donde los demás sino que hemos hecho nuestros propios caminos. Hemos rechazado becas, no pertenecemos a ningún circulo artístico. Hemos ganado premios y seguimos siendo unos desconocidos. Todos nuestros lectores están aquí, hoy, y les damos gracias por eso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un libro acerca de cómo nosotros pensamos que las letras deben ser. De cómo las historias se deben de contar. De cómo lo importante no está en lo que decimos, sino en todo eso que no decimos. Es un libro que escribimos para nosotros, un planeta aparte, el planeta Diablo Adentro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quienes aquí escriben no lo hacen por el hecho de sentirse más importantes o más inteligentes o más queridos. Lo hacen porque no saben hacen otra cosa. Pierden horas y horas de su tiempo libre (tiempo que podrían ocupar en ganar dinero) en escribir palabras que seguramente nadie leerá. Como buenos artistas, piensan que su arte apesta. Aunque no siempre. Escriben porque son adictos, y como buenos adictos necesitan siempre tener un poco más de eso. Son unos solitarios resignados. Unos amantes torbellínicos. Unos suicidas retirados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay mucho más que pueda decirles sobre mis compañeros, o sobre el libro, sólo que es un honor haber participado en un proyecto como éste y que me siento abrumado por el talento de todos ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas gracias y buenas noches.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://mutantesenlatados.blog.galeon.com/img/aldiablo.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 455px; height: 607px;" src="http://mutantesenlatados.blog.galeon.com/img/aldiablo.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-4311193659651849910?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/4311193659651849910/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=4311193659651849910&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/4311193659651849910'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/4311193659651849910'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2009/02/al-diablo-adentro.html' title='Al Diablo Adentro'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-8414974629646557325</id><published>2009-02-02T12:02:00.002-06:00</published><updated>2009-02-02T12:10:11.379-06:00</updated><title type='text'>Invitación</title><content type='html'>¿Qué van a hacer el 14 de febrero?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los lectores de éste blog, les hago una cordial invitación para que asistan a la presentación del libro "Al diablo adentro", una compilación de textos en la cual aparecen 4 de mis cuentos. Ese día podré firmar sus copias del libro y nos tomaremos unos cuantos tragos juntos. Les seguro la vamos a pasar bien. Espero que asistan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SYc1rN6mCHI/AAAAAAAAAHU/BfbO9VzmmCQ/s1600-h/invitacionsz8.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 260px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SYc1rN6mCHI/AAAAAAAAAHU/BfbO9VzmmCQ/s400/invitacionsz8.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5298262503210748018" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-8414974629646557325?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/8414974629646557325/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=8414974629646557325&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/8414974629646557325'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/8414974629646557325'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2009/02/invitacion.html' title='Invitación'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SYc1rN6mCHI/AAAAAAAAAHU/BfbO9VzmmCQ/s72-c/invitacionsz8.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-7914756046809341170</id><published>2008-12-20T15:14:00.000-06:00</published><updated>2008-12-20T15:15:20.858-06:00</updated><title type='text'>Afterwords</title><content type='html'>Mi primer regalo en esta navidad fue quedarme sin trabajo. Adiós a la fotografía y a todos esos clientes apasionados con los que platicaba todas las tardes, adiós. Ya no más largos viajes en metro ni desayunos a las once de la mañana tomando café. Ya no más clics ni flash ni zooms. Adiós a esa vida que tuve durante tantos años. Adiós a esa vida que jamás extrañaré. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi segundo regalo fue comprar un disco de Radiohead y escucharlo sentado frente al televisor. La tele en silencio, así es como me gusta verla, y el estereo a medio volumen. Y miré durante horas el rostro de las actrices, de los niños en los comerciales, de los comediantes diciendo quién sabe qué chistes. Me quité los zapatos, me aflojé el cinturón y subí los pies en una silla. Prendí el ventilador y me serví un poquito de Whisky. Así fue la primera tarde de mi nueva vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi tercer regalo fue escaparme a Guadalajara y vivir unos cuantos días como si fuera un escritor famoso. Visité la Feria Internacional y conocí a otros escritores y compré libros de gente que no conocía y bebí cerveza con una bola de locos a los que rápidamente les agarré cariño. Luego viajé toda la noche en camión de vuelta a casa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi cuarto regalo fue dejar de escribir. Al darme cuenta de uno de mis puntos débiles, simplemente decidí retirarme a meditar sobre eso. Pasé casi un mes sin dibujar una palabra siquiera. Pensé en los finales, en la manera en que suelo terminar las cosas que escribo, y me di cuenta que eso era lo que me estaba fallando. Me di cuenta de ese punto tan débil que tengo, la cucharada de levadura que le falta al pastel, la gota de azul que le falta a mi color cyan, ese metro extra que hace que no pueda brincar del trampolín. Y ahora estoy trabajando en eso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi quinto regalo son mis amigos. Todo lo que hicieron por mí, todo lo que aún hacen. Ellos saben qué. Saben que estoy agradecido. Dios los bendiga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi sexto regalo fue conseguir un nuevo trabajo, uno lejos del arte y de la intelectualidad, uno más físico y lleno de sudor. Ahora me dedico a llenar palets con mercancía y utilizar un montacargas y depositar todo dentro de un camión. Al final del día me duelen los pies y los hombros y los brazos. Y duermo sin tener sueños. Me desconecto. Le doy unas vacaciones a mi cerebro. La verdad, me siento bien. Muy bien.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-7914756046809341170?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/7914756046809341170/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=7914756046809341170&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/7914756046809341170'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/7914756046809341170'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/12/afterwords.html' title='Afterwords'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-4367996060151501553</id><published>2008-12-18T19:27:00.002-06:00</published><updated>2009-02-24T21:07:42.607-06:00</updated><title type='text'>Cuentos para enamorar niñas españolas</title><content type='html'>Érase una vez un grupo musical que grabó un disco y que pensaba que ese disco sería un fracaso y que así lo fue hasta que comenzó a escucharse en otro país que no era el de ellos y que después de eso comenzó a escucharse en otros países y a ser apreciado y a ser comprendido y eso propició que volviera a ser escuchado en donde en un principio pensaron que sería un fracaso y entonces, contra todos sus pronósticos, su disco triunfó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Érase una vez un niño al que le gustaba mucho comer miel. En una ocasión miró a su mamá subir hasta la parte más alta de la alacena con ayuda de una escalerilla, y aprendió, y se fijó muy bien en dónde había ella guardado el bote con el espeso y dorado líquido. Entonces, cuando mamá se fue al trabajo, el niño trepó y alcanzó y comió y comió hasta embarrarse los bigotes y la barriga con la miel. Cuando mamá llegó le dijo Pero mira nada más todo este desastre, quién se comió toda la miel, y el niño le dijo Mamí, fíjate que llegó un oso grandototote y él se la comió. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Érase una vez una chica que soñaba con recorrer el mundo montada en un tren. Para eso se compró un libro grande y pesado lleno de mapas, y se dio cuenta que el mundo tiene mares por los cuales no se puede construir una vía, y que tiene desiertos y montañas por las cuales jamás han construido un paso para el ferrocarril. Cerró su libro, suspiró, y se dio cuenta que su sueño iba a tardar un poco más de lo imaginado en cumplirse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces el grupo comenzó a salir de gira, lo llamaban para hacer comerciales de refrescos y aparecer en la televisión. Se sentaban a contestar preguntas para las que sólo había respuestas tontas, y luego tocaban frente a un público que sólo quería escuchar la canción que ellos más odiaban; la canción que los había hecho famosos. Y así fue como tuvieron dinero para hacer un segundo disco. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los amigos del niño se sentaban a su alrededor a escucharlo contar historias. Su favorita era la de un hombre que había sobrevivido al fin del mundo y que se dedicaba a dar vueltas por un desierto interminable en compañía de su perro. La escuela a la que asistía era una escuela de monjas, y él era el más mentiroso de todos sus compañeros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica empacó una bufanda, unos zapatos tenis y dos pares de ropa interior limpia, se echó la mochila al hombro y partió en su aventura. Los hombres se rieron al decirle que los trenes desde hace mucho que estaban muertos, las mujeres se burlaron de su comportamiento casi masculino, Las chicas no viajan por el mundo, le dijeron, se quedan en su casa a esperar un marido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces la banda grabó su segundo disco y a todo mundo le encantó, menos a ellos. No les había gustado precisamente por eso, porque no querían el éxito. Por eso se habían animado a experimentar más, a hacer música más extraña, a ocupar instrumentos poco conocidos. Les molestaba también la sombra de su primer éxito, que los críticos dijeran que ese sería el único éxito que tendrían. Para su mala fortuna, con el nuevo disco vinieron tres canciones inolvidables. Antes pocos los conocían, pero con el nuevo disco, inevitablemente se volvieron famosos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eres la única, para ti he escrito esto, decía nuestro niño al haber crecido. Tenía una habilidad natural para contar cosas que jamás había experimentado, entre ellas el amor. Se pasaba las noches enteras escribiendo cartas para una mujer a la que nunca había conocido, a la que nunca había visto, a la que no sabía siquiera si existiera o no. Esas cartas las guardaba en un cuaderno de cubiertas color azul y luego las transcribía en hojas que le daba a las niñas más guapas de su salón, y las más guapas de la cuadra, y las más guapas de la colonia. Todas recibían la misma carta. Todas eran únicas. Nuestro niño mentiroso, que ahora había crecido, se volvió popular. Eres la única, les decía a todas ellas al entregarles la carta, para ti he escrito esto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica viajó por África, por toda ella, y por las tierras árabes y por las tierras indias, también por todo el oriente. Y a pesar de saber que estaba cumpliendo su sueño, aunque algunas veces tuviera que viajar en camión y otras en camello, se sentía profundamente triste. Por las noches se sentaba junto a los beduinos a mirar las estrellas, y de esa manera se dio cuenta que el sueño que tenía, su verdadero sueño, no había sido nunca viajar por el mundo en tren, sino otra cosa, algo que no podía definir con claridad, pero que ahora sabía que cuando lo tuviera enfrente sabría que eso que estuviera viendo lo iba a ser. Por ahora no le quedaba más que seguir viajando. Abrió entonces un pequeño libro de poemas y leyó. Después de un rato se quedó dormida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grupo dejó de escribir canciones por más de un año. Durante todo ese tiempo se dedicaron a leer instructivos de sintetizadores y a escuchar música electrónica, se dedicaron a curarse de la profunda depresión que les había causado estar durante tanto tiempo en gira. Odiaban su música, odiaban tener que estar frente a la gente. Querían estar a solas y componer el mejor disco de sus carreras, uno que no les avergonzara y que los hiciera sentir, por primera vez en sus vidas, felices de ser músicos. Entonces comenzaron a escribir su tercer disco. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el niño, que ahora ya es un joven, se dio cuenta que no tenía talento más allá del que tenía para conquistar chicas. Se dio cuenta de que toda esa habilidad, la que tenía para mentir, no era más que solo eso, una mentira, y que ya no quería eso. Ahora le interesaba escribir un poco de literatura, y escribió el primero de todos los cuentos que iba a escribir en un año, y se lo mandó a todos sus conocidos y a algunos desconocidos. Todos, sin excepción, le dijeron que eso que había escrito no valía la pena haberse escrito. Y el niño se sintió mal por eso. Su mentira no había sido lo suficientemente buena. Se deprimió una semana y luego volvió a tomar su pluma.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dígame si el camino que llevo es el camino correcto, preguntó nuestra chica a un jefe indio que había encontrado a su paso por Los Estados Unidos. El jefe indio no le respondió. La chica, envuelta en todo ese humo blanco, supo entonces que la respuesta ya le había sido dada, que todo estaba en su interior, y guardó silencio para escuchar la voz de su alma, y escuchó entonces una pequeña vocecita que le decía Sí, estamos haciendo lo correcto. Cuando el jefe indio parecía que le iba a contestar, nuestra chica levantó la mano pidiéndole silencio, y así, dejándole una moneda sobre la alfombra, dio media vuelta y salió. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un suicidio musical. Así calificó la crítica al tercer disco de la banda. Todo era una mezcla de música electrónica combinada con altas dosis de depresión y letras oscuramente filosóficas. Nada más alejado a su primer y segundo disco. A los fanáticos les encantó. Las estaciones de radio tocaban y tocaban ese primer sencillo de seis minutos de duración. Los contratos no paraban de llegar. Y la banda, por primera vez, se sintió feliz. Ese primer sencillo, sentían ellos, era mucho mejor que aquella primera canción que los hizo famosos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven escribía una carta mientras escuchaba una canción de un grupo que hacía música rara, con cambios de ritmo y letras filosóficamente oscuras. La escuchaba una y otra vez, asombrándose de las cosas que el arte podía hacer. Descubrió entonces que él podía escribir como él siempre había querido, y que no tenía que hacerlo como los demás decían que la literatura tenía que ser. Entonces escribió un cuento que trataba sobre una chica que soñaba con viajar por el mundo montada en un tren, y se lo dio a leer a sus amigos y también a gente que nunca antes había conocido, y todos ellos, sin excepción, le dijeron que ese era el mejor cuento que había escrito. Pero lo que más feliz puso a nuestro chico fue recibir una carta que comenzaba con la siguiente línea; Yo soy la chica que alguna vez tuvo ese sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si la chica pudiera describir con música lo que sintió al verlo por primera vez, entonces escogería esa canción depresiva con letra filosóficamente extraña de ese grupo que nunca quiso ser famoso. Después de haberle dado la vuelta al mundo, después de mucho viajar y de mirar lugares y de hablar con gente y de comer cosas extrañas y de dormir a la intemperie y de pasar calor y frío, por fin se encontraba frente a frente con eso que siempre había buscado pero que no sabía que estaba buscando. Se había encontrado con ese chico que le contestó aquella primera carta diciendo Me llamo Carlos y escribo porque me gusta mentir, ya que sólo mintiendo puedo encontrar la verdad. Se había encontrado con ese chico que por un momento, pequeño pero suficiente para hacerlo, le había detenido el corazón. Y supo que su viaje por fin había terminado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Érase una vez un grupo que grabó un disco que pensó que sería un fracaso, un grupo que sólo había soñado en describir con música un sentimiento que valiera la pena y nada más. Érase una vez este grupo que recibió un día una carta y que luego se había sentado a escribir su cuarto disco pensando en una chica que le dio la vuelta al mundo y en un chico mentiroso que un día escribió un buen cuento. Un grupo que después de tanto tiempo, de tanto luchar y tocar y hacer cosas que no los satisfacían por completo, por fin había logrado alcanzar su sueño. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ésta fue la historia de ese érase una vez.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-4367996060151501553?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/4367996060151501553/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=4367996060151501553&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/4367996060151501553'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/4367996060151501553'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/12/cuentos-para-enamorar-nias-espaolas.html' title='Cuentos para enamorar niñas españolas'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-8223972486066567079</id><published>2008-12-11T21:31:00.000-06:00</published><updated>2008-12-11T21:32:35.528-06:00</updated><title type='text'>El cazador del fin del mundo</title><content type='html'>Ayer por la noche soñé con el fin del mundo. Bueno, en realidad no era el fin del mundo, sino que eso ya había sucedido en otro momento. Yo vivía en lo que había quedado después de eso. El cielo era de un permanente color rojo por las mañanas y azul sin estrellas por la noche. Soñé que la única persona que caminaba por la arena y por entre los cascarones de edificios era yo. Sentí la necesidad de extrañar a alguien, que era mi deber, pero no supe por qué. No extrañaba nada ni a nadie. Las rocas y la hierba seca me hacían compañía y eso me parecía suficiente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la mochila saqué un cuaderno y quise escribir la historia de un hombre que andaba en busca de algo que sabe que perdió pero que no sabe qué es, y mis dedos y mi pluma no quisieron responder. Con torpeza garabatee unas cuantas palabras sin sentido, más rayones sobre la libreta que palabras, y no pude seguir después del primer párrafo. Quise contar que el hombre, el de mi historia, se dedicaba a cazar patos antes de que todo esto sucediera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Describí, o al menos eso intenté, la manera en que ese hombre permanecía oculto en el agua durante horas, en silencio, soplando de vez en cuando su silbato para llamar patos, dejando que los mosquitos caminen por sus mejillas, que las sanguijuelas se le peguen a los brazos, que el estómago le ruja de hambre. Describí la manera en que ese hombre debía permanecer en ese sitio hasta que el sol saliera y entonces matar algunos patos para poder llevar algo de comer a su familia. Y describí cómo en ocasiones el hombre debía permanecer durante horas metido en el agua, hasta que comenzaba a temblar. Y cuando amanecía, el hombre miraba el cielo del mismo color rojo que yo miraba en mi sueño, rojo pálido, como si lo hubieran puesto a secar al sol durante mucho tiempo, y ese color se le quedaba grabado en la memoria, y al final eso era todo lo que él podía recordar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre de la historia no tiene varios dientes, sobre todo los colmillos y algunas muelas, por lo cual no puede masticar la carne de pato. Sólo come pescado y pan remojado en agua, lo cuál explica el por qué trae la piel del rostro y las costillas estrechamente pegada al hueso. Aún así, el hombre se sujeta a su rifle, procurando que éste permanezca siempre seco, y vuelve a soplar su silbato. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Falla el primer disparo. Falla el segundo. La imagen de los patos rompiendo el cielo le parece tenue, como si los estuviera mirando a través de humo, y vuelve a fallar. El hombre camina, hundiendo sus pies en el fondo lodoso del pantano, apartando la hierba con un brazo, soplando su silbato cada vez más y más, ha perdido su sombrero, y vuelve a disparar. La silueta negra de un animal da vueltas en el aire y cae girando lentamente mientras los demás patos siguen su camino hacia el horizonte, ninguno de ellos vuelve la mirada. El cuerpo de su compañero caído no es más que eso, un cuerpo, y no merece la pena esperarlo. El hombre de la historia sonríe, o al menos piensa que lo hace, y camina hacia el lugar en que ha caído su presa. Recuerdo que eso fue lo que escribí sentado junto a la fogata, mirando en lontananza la silueta de una ciudad muerta, y que al volver a leer lo escrito eso se había convertido en nada más que garabatos sobre el papel. Inteligibles. Nada que pudiera comprender.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde pequeño tengo este sueño. Siempre el mismo. Siempre sin llegar a ninguna parte. No sé si el hombre de la historia recupera el cuerpo del pato y llega a casa para que sus hijos coman, no sé si en el camino lo olvida y sabe que hay algo importante que debe recordar pero no sabe qué es. Tampoco sé qué sucede conmigo, escribiendo un cuento en un mundo donde ya no hay nadie que pueda leerlo. No sé si alguna vez llego a recordar a toda esa gente que debo extrañar. No sé si alguna vez llego a mi destino, si es que lo hay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los años, lo único que ha cambiado en el sueño es que ya no estoy solo. Entre las calles llenas de escombros encontré un perro, o más bien él fue quien me encontró a mí. En un principio creí que era una rata, en la oscuridad sólo sus ojos brillaban, pero después de unos momentos de estarlo mirando salió y pude verlo bien. Un perro al que le he llamado Alegría. Mamá decía que los amigos son siempre una alegría, así que no se me ocurrió una mejor manera de llamarlo. Alegría duerme acurrucado junto a mí, y en las noches de frío solemos compartir la misma colcha. Él es lo único que ha cambiado en mi sueño, aunque no he podido escribir más allá de lo que ya he escrito, ni aún cuando despierto he pensado en todos los posibles finales de la historia. Al dormir siempre olvido. Al dormir, mi hombre de la historia siempre se queda a medio camino entre el fango y el pato, siempre se queda con hambre, siempre mojado y temblando. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo la esperanza de que con los años eso cambie. De que con los años llegaré a conocer el final de esa historia. Pero por ahora no me queda más que rogar a Dios para que la vida mía sea lo suficientemente larga como para llegar a soñar con eso. Mientras tanto me he comprado un perro igual a Alegría, al cual he llamado Felicidad, y una gorra como la del cazador. He comprado un rifle y un silbato para llamar patos, que no creo usar nunca, y he aprendido a cuidar mis dientes. También he comprado tres libretas y un montón de lápices de colores. Escribir no me preocupa porque nadie me leerá, y en cuanto al fin del mundo... estoy listo para lo que venga, pues ya conozco lo que vendrá después. Entonces acaricio a Felicidad y sé que al menos él estará conmigo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-8223972486066567079?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/8223972486066567079/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=8223972486066567079&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/8223972486066567079'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/8223972486066567079'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/12/el-cazador-del-fin-del-mundo.html' title='El cazador del fin del mundo'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-5894564858155563479</id><published>2008-11-29T19:40:00.001-06:00</published><updated>2008-11-29T19:43:04.192-06:00</updated><title type='text'>Fallido capitulo siete</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.espacioblog.com/myfiles/evafrade/20060122190109-ojos-tapados-1.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 550px; height: 367px;" src="http://www.espacioblog.com/myfiles/evafrade/20060122190109-ojos-tapados-1.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Dime por qué estoy aquí. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Lo que va a pasar de ahora en adelante no tendrá nada de romántico, nena, nunca saldrá en las revistas del corazón, mucho menos harán una película de nosotros. Lo que sucederá más bien tendrá un vago sabor a nota roja, a película de terror. Tendrá el sabor amargo de todo el respeto que nunca me fue dado. De no haber recibido lo que desde un comienzo era mío. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún no entiendo qué estoy haciendo aquí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te estoy poniendo a salvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿A salvo de qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De mí. De lo que estoy a punto de enseñarte. De que me gustas demasiado, nena, y de que no soportaría que algo malo te sucediera. Ya tengo demasiado sufrimiento guardado. Te prefiero aquí, junto a mí.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y para eso tenías que taparme los ojos? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De otra forma no podrías entender lo que estoy a punto de mostrarte. Te necesito igual que a mí, sin vista, para que puedas comprender lo que hay en el interior de un ciego, en el interior de alguien como yo. No. No digas nada. Espera a que termine. ¿Tienes sed? Me imagino que tienes sed, déjame servirte algo. Quiero que después de esto te vengas a vivir conmigo, a mi casa, que te cases conmigo, pero no, no respondas en este momento, piénsalo, aunque debo decirte que no soportaría otro rechazo, no, señorita, no lo soportaría. Por eso te pido que me escuches, hasta el final. Quiero que me comprendas y no me juzgues mal por lo que he hecho. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Un momento. ¿Estas ciego? Yo no sabía que eras ciego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no sabía que aparte de gorda podías ser tan idiota. Perdón. No quise decir eso. Es que estoy muy nervioso ¿sabes? Hoy es una noche muy importante y no quiero que nada salga mal. Tienes unas manos muy suaves. Tu cabello es muy bonito. Me gustas, nena. Perdón. Ya no sé ni lo que digo. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;No tiene importancia. Me han dicho cosas peores. ¿Qué es lo que me ibas a enseñar? Ya, levántate. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;¿Qué sentirías si el amor de tu vida, aquél a quién has amado durante meses, va a hacer su vida con otra persona? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué sentirías de pensar que esa otra persona seguramente la ama y la respeta mucho más de lo que tú tal vez no llegaste a hacerlo nunca?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Un momento por favor. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;¿Qué sentirías? Dime. Dime porque yo ya no soporto lo que estoy sintiendo. Duele mucho. Y todo porque soy ciego. Le daba asco. Lo sé. La amé tanto y ahora tengo que destruirla. Maldita mi ceguera. Maldita mil veces. Maldita. Espero que sepas entender. Se va a casar con otro, y es malo lo que he hecho. Muy malo. Ahora déjame quitarte esto de los ojos. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Dios.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Quiero que cuando la veas, no grites. No lo soportaría.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Dios, no.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Quiero que te portes bien, nena. Si lo haces, prometo soltarte.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Dios mío. Muñeco, no ¿Qué es lo que has hecho? No. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Te dije que no quería que gritaras. Eso es. Así está mejor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-5894564858155563479?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/5894564858155563479/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=5894564858155563479&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/5894564858155563479'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/5894564858155563479'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/11/fallido-capitulo-siete.html' title='Fallido capitulo siete'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-3377625446639550848</id><published>2008-11-16T14:40:00.004-06:00</published><updated>2008-11-16T14:47:41.863-06:00</updated><title type='text'>Ejercicio autobiográfico número dos</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SSCGk59peGI/AAAAAAAAAGI/HfnnmQD_Uxs/s1600-h/habitacion.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SSCGk59peGI/AAAAAAAAAGI/HfnnmQD_Uxs/s400/habitacion.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5269359532616284258" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No me gusta quedarme en silencio porque es en esos momentos cuando me pongo a pensar en ella. Pienso en qué se habrá hecho, en qué estará haciendo, en que ojalá tenga una vida mucho mejor que la mía. Y pienso que hay cosas mucho peores que guardar silencio y pensar en ella. Al menos ahora lo sé. Hay cosas peores que tenerla todo el tiempo en mi memoria. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Hola, dijo ella con una sonrisa.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Hola, le contesté sin apenas dar crédito a lo que veía.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Han pasado muchos años. Qué gusto volver a verte.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Me acerqué a darle la mano y el recuerdo de la última noche que pasamos juntos me golpeó como un automóvil a toda velocidad. Recordé esa noche en la casa de Cuernavaca, haciéndonos el amor como dos salvajes, comiéndonos el cuerpo a besos, acariciándonos furiosamente. Recordé la manera en que ella dijo que me amaba como nunca antes había amado a nadie, como nunca volvería a amar a ningún otro. Recordé la manera en que me dijo que teníamos que dejar de vernos. Te amo tanto que no quiero dejar nunca de hacerlo, dijo mientras se abrazaba a mi espalda, y sé que si seguimos juntos pronto comenzaré a odiarte, lo sé, siempre he sido así, y no quiero hacerte eso, es mejor que terminemos hoy. Entonces me di la vuelta y me acerqué a oler su cabello, a pasar mi lengua por sus dedos, a decirle adiós de la única manera en que podía hacerlo. Nunca le dije que se quedara conmigo, no le rogué, no podría haberlo hecho, yo también quería seguirla amando como la amaba en ese momento. Quería seguirla recordando así. Esa noche estuvimos juntos hasta que los primeros rayos del sol aparecieron. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Parece que los años no han pasado, dijo. Te ves bien.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Gracias, dije sin dejar de ver al niño que la acompañaba. Tú también. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;¿Y a qué te dedicas? Preguntó ella. ¿Lograste convertirte en escritor? &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Un poco, dije, sólo escribo lo suficiente como para que me lean unos cuantos. Igual que siempre. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Por lo menos sigues escribiendo, eso me gusta. Te ves bien. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Entonces el niño se me acercó y jaló la orilla de mi chamarra.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Escritor, dijo el niño, quiero que escribas algo bonito para mi mamá.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Me agaché, poniendo mis ojos a la altura de sus ojos. Miré sus labios, el largo de sus pestañas, el color de su cabello, y le dije que no podría escribir nada que fuera más hermoso que su mamá. Que no valía la pena siquiera intentarlo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Cuando yo sea grande también voy a ser escritor, dijo seriamente, y ya verás que yo si voy a poder escribir algo que sea igual de bonito.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Al escuchar eso sólo pude responderle con una sonrisa. Me acerqué para acariciarle el rostro, mientras su madre nos miraba en silencio, y sentí el viento pasar por el agujero que hay en mi corazón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-3377625446639550848?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/3377625446639550848/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=3377625446639550848&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/3377625446639550848'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/3377625446639550848'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/11/ejercicio-autobiogrfico-nmero-dos.html' title='Ejercicio autobiográfico número dos'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SSCGk59peGI/AAAAAAAAAGI/HfnnmQD_Uxs/s72-c/habitacion.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-802620427636282147</id><published>2008-11-08T18:07:00.004-06:00</published><updated>2008-11-08T18:26:37.428-06:00</updated><title type='text'>Ejercicio autobiográfico número uno</title><content type='html'>El aroma de los tambores de mi memoria me abofeteó con delicadeza; con la fuerza de un caracol lamiendo la roca, con la suavidad de un rayo partiendo al árbol. El tiempo se detuvo. El pozo de mis recuerdos, vacío desde hace tanto, se llenó en un solo momento, el suficiente como para detener los latidos de mi corazón. Los pajarillos callaron. La tierra dejó de dar vueltas. Me quedé sordo, manco, sin la voluntad para dejar de verla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SRYuBkk6JuI/AAAAAAAAAF4/_F2YRPJVA4o/s1600-h/trueno.bmp"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 384px; height: 256px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SRYuBkk6JuI/AAAAAAAAAF4/_F2YRPJVA4o/s400/trueno.bmp" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5266447418789603042" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los dedos de sus pies ella recorría mi espalda, tarareando una canción, llenando el cuarto con su aroma. Afuera, más allá de las ventanas, las luces de la ciudad comenzaban a palpitar. Lo sé. Siempre lo supimos. Nunca dejé de saberlo. Ignoré lo mucho que la amaba. Le dije lo mucho que la necesitaba. Me la bebí completa, me respiró entero, me dijo que me odiaba y que nunca en su vida iba a dejar de pensar en mí. Luego, al terminar, ella se abrazó a mis piernas y se durmió. Al día siguiente metió su amor en una valija y luego la dejó olvidada a la orilla de alguna carretera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SRYs4yn-AmI/AAAAAAAAAFw/49xmlSMZ0Tk/s1600-h/carretera.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 389px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SRYs4yn-AmI/AAAAAAAAAFw/49xmlSMZ0Tk/s400/carretera.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5266446168430084706" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El niño dijo, Escritor, escribe algo bonito para mi mamá, pero yo no pude pensar en nada, sólo escuchar esas caricias que hace tanto se habían ido, respirar el recuerdo de esas noches que ya nunca volvieron. Maldije. Y toqué el rostro del pequeño en silencio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SRYrxNJVyKI/AAAAAAAAAFo/34haXbAn5X0/s1600-h/Lomo2.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 303px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SRYrxNJVyKI/AAAAAAAAAFo/34haXbAn5X0/s400/Lomo2.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5266444938598795426" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-802620427636282147?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/802620427636282147/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=802620427636282147&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/802620427636282147'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/802620427636282147'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/11/ejercicio-autobiogrfico-nmero-uno.html' title='Ejercicio autobiográfico número uno'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SRYuBkk6JuI/AAAAAAAAAF4/_F2YRPJVA4o/s72-c/trueno.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-6966193535348362649</id><published>2008-10-27T19:26:00.002-06:00</published><updated>2008-10-27T19:30:33.096-06:00</updated><title type='text'>Rapsodia en Tlalnepantla</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://fineartamerica.com/images-medium/lost-city-damien-cruz-a5835.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 221px; height: 300px;" src="http://fineartamerica.com/images-medium/lost-city-damien-cruz-a5835.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Para llegar a casa hay que subir una pequeña loma. Desde arriba, si das la vuelta, puedes ver Tlalnepantla. Casas y edificios por aquí y por allá, una plancha interminable de construcciones que parecen pequeños bloques de concreto sobre una maqueta rodeada de cerros; cerros que en otoño son cafés y en primavera verdes, como el verde más verde que hayas visto jamás. Por encima de las casas y edificios se levanta la catedral, y más allá de la catedral una fábrica de aceros. Al fondo, de pie, un enorme Cristo que vigila el cementerio. No hay muchos colores en el paisaje, más bien todo luce como si fueran sólo placas grises colocadas unas delante de las otras. Eso es lo que siempre veo, mientras en la cima de la loma el viento nunca deja de soplar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lleva dos horas ir desde el trabajo a la casa. Dos de ida y dos de regreso. Cuatro horas en el subterráneo y en el camión, horas que dedico a leer una novela o a pensar en el siguiente texto. Ahí es donde nacen las ideas, a mitad del movimiento. Saco una hoja y hago cualquier anotación. Cualquier cosa. Escribir es lo importante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el rumbo nunca sucede nada. No hay ruido por las noches, no hay jovencitos embriagándose en las esquinas, no hay asaltos, no hay choques. Nada de eso. La gente sale muy temprano a trabajar y llega muy noche a descansar, sólo eso les importa, no andar armando borlotes. Es el sitio adecuado para vivir, para alejarse de la ciudad sin salir de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una ocasión caminé más de treinta cuadras a las dos de la mañana, sin luna y sin compañía, por calles largas y oscuras, y nunca me topé con alguien. Llegué sano y salvo. Un pueblote, así me gusta llamar al lugar en que vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que más me gusta de Tlalne son sus mujeres. No es que sean especialmente bellas, o que tengan alguna cualidad que las haga distintas a las demás. De hecho, hasta podríamos decir que son más bien... comunes. Eso me gusta. Eso y que sean de caderas grandes, senos pequeños y piel morena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ocasiones me detengo en el parque sólo para verlas pasar. Elijo alguna banca del municipio, la que esté libre y con sombra, y me pongo a comer naranjas. Las veo caminar de dos en dos o acompañadas de su marido o de su novio. Me da igual. Sólo me interesa verlas. Las miro y pienso en Adán, en lo mucho que le ha de haber gustado ver caminar a Eva por el paraíso, mientras el viento fresco y el olor a pasto y flores lo llenaban todo. Las muchas veces que le ha de haber agradecido a Dios por haberle dado esa compañera. Lo mucho que ha de haber pasado tardes solamente mirándola. Y mientras como mis naranjas y bebo un poco de agua, le doy gracias al señor por haber hecho tantas mujeres más, por tener más suerte que Adán, quien sólo pudo disfrutar de una. Estiro la piernas y me recargo en el respaldo, guardo las cáscaras en una bolsa, junto a las semillas, y dejo que la tarde también pase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de entrar a casa se debe cruzar un portón negro. Una vez que lo haz hecho te topas con un patio del tamaño suficiente para estacionar cuatro automóviles. A un lado, cubriéndolo todo con su sombra, se levanta una bugambilia, un enorme árbol de flores rojas. Bajo él hay una banca de madera en la que en días soleados me acomodo a leer un poco y a tomar limonada fría. En ocasiones también saco una pequeña grabadora y escucho algo de música. Escucho a Brahms.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casa no es muy grande. Son sólo dos habitaciones, un baño, una sala comedor y una cocina. Todos los muros pintados de blanco y siempre con olor a naranjas. El viento entra por las ventanas, meciendo con suavidad las cortinas de colores. En la sala hay un pequeño librero con los únicos libros que me interesa conservar. No serán más de cuarenta. A un lado del librero hay una mesa con una computadora y más allá un televisor que casi nunca está encendido. Sólo cuando hay fútbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la sala hay un sillón rojo, en el que me apoltrono por las noches a leer. Es un sillón grande y suave en el que me hundo cual gatito en un cajón lleno de toallas. Ahí leo en silencio sin distracciones, a Ciorán. Y sobre la mesita, junto a la computadora, un cuaderno de hojas amarillas y portada azul. En él me gusta escribir los cuentos antes de pasarlos a la computadora. El cuaderno está lleno de textos sin acabar y de frases tachonadas y vueltas a escribir una y otra vez. La mesa toda llena de plumas y lapiceros con tinta negra que me gusta coleccionar. Y es en esa mesa y escribiendo sobre ese cuaderno en donde estoy en este preciso momento, respirando un olor a limpio y escribiendo estas palabras que aparecen delante de tus ojos mientras las vas leyendo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-6966193535348362649?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/6966193535348362649/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=6966193535348362649&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/6966193535348362649'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/6966193535348362649'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/10/rapsodia-en-tlalnepantla.html' title='Rapsodia en Tlalnepantla'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-8051508281942302859</id><published>2008-10-13T15:01:00.006-05:00</published><updated>2008-10-13T15:15:42.736-05:00</updated><title type='text'>La espera</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SPOr7IKYvWI/AAAAAAAAAFY/cE-R3adSNyc/s1600-h/UL_832434_11416954031_l.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SPOr7IKYvWI/AAAAAAAAAFY/cE-R3adSNyc/s400/UL_832434_11416954031_l.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5256734222363180386" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Mi hermano dice que ésta noche no vendrán los Unga-Chaka; que no lo harán mientras no nos quitemos los cascos que nos hacen invisibles. Por eso nos escondemos bajo la cama. Mi hermano sabe de esto. Los Unga-Chaka son del tamaño de un refrigerador, peludos como perros, y siempre llevan en la mano una lanza con la que pican la cabeza de los niños. Cavernícolas. Mi hermano dice que lo hacen para que dejen de gustarnos las hamburguesas. Yo sé que tiene razón. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vi a mi primer Unga-Chaka la noche en que terminamos de ver la película del Monstruo. Lo vi en la calle, entre las ramas de un árbol, agachado, esperando a que me fuera a dormir. Esa noche, por más que me tapé con las cobijas y recé unos padres nuestros, no pude hacer nada para que se fuera. Mi hermano dice que los Unga-Chakas son un poco tontos, que metiéndonos debajo de la cama y aguantando un momento la respiración dejan de buscarnos. Él sabe mucho; él me enseñó a construir los cascos para ser invisibles.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Hicimos los cascos con un colador de plástico y unas cuantas antenas de carritos. Usarlos es peligroso, así que debemos llevar siempre lentes oscuros y un par de guantes de tela. Guardar silencio. Construimos uno para el Romel y otro para la Bola de Pelo. Le hicimos uno también a mamá. Lo que aún no resolvemos es cómo hacérselo también al pez beta que duerme bajo la repisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hermano se sienta en el piso, sosteniendo una lámpara en la mano, y mientras alumbra las telarañas que hay en el techo me pregunta si sé cuál es el nombre del hermano feo de Einstein. Yo le digo que no sé cómo se llama el hermano feo de Einstein, y él me contesta que se llama Frank-Einstein. Los dos nos reímos mientras mamá llora calladita en un rincón de la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;*&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;Antes podíamos ver la televisión, pero ahora no porque no tenemos luz. Mamá ya no puede cocinar las cosas que cocinaba antes, así que hemos tenido que comer atún por casi dos días. Antes me gustaba el atún, pero ya me estoy comenzando a cansar. Ella dice que cuando salgamos de esta nos llevará a comer hamburguesas. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Por la noche no puedo dormir. Mi hermano me pregunta que si me pasa algo y yo le pregunto que cuándo dejarán de tronar los cuetes en la calle, que si en algún momento va a dejar de temblar. Él me dice que esos no son cuetes, y que la tierra no tiembla a causa de un terremoto. Me dice que si mejor me cuenta una historia. Le digo que una de monstruos, porque esas son mis favoritas.  &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Cuando no está cocinando o arreglando lo que queda de la casa, mamá escucha la radio. La escucha muy bajito, pegando la oreja a la bocina. En ocasiones me pide que guarde silencio. A mí no me importa lo que ella escucha; me aburren las noticias. Yo prefiero pisotear cucarachas o buscar sitios para esconderme de los Unga-Chakas. El Romel es quien siempre va conmigo. Nos ponemos nuestros cascos, los guantes y los lentes, y subimos a la azotea. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Al salir de las escalera espero ver la copa de los árboles meciéndose y luego la punta de los edificios. Ver el cielo azul y las nubes. Ver la cúpula del Monumento a la Revolución y el horizonte lleno de los edificios de Reforma. Eso es lo que me gusta de subir a la azotea. Sentarme sobre las jaulas y mirar la ciudad hasta que el sol desaparece. Pero hoy ya no hay nada de eso. Nada está en donde se supone que debe estar.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;En su lugar veo columnas de humo que nacen en el suelo y se elevan hasta lo más alto del cielo. Fuego por todas partes. De los edificios ya nada queda. Me limpio los lentes con el brazo mientras respiro el aire que me pica en la nariz. Romel se tira al suelo y se tapa el rostro con las patas. A lo lejos veo un montón de aviones y helicópteros que dan vueltas alrededor de una criatura de color negro. Es como una lagartija enorme que se arrastra en medio de la destrucción. Como un dinosaurio, sólo que más extraño.  &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Eso es lo que trajeron los Unga-Chakas, dice mi hermano sin quitarse el casco para ser invisible. Es como el horror cósmico de los cuentos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;*&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;La noche que construimos los cascos fue la misma noche del apagón. Desde entonces la luz no ha regresado, igual que papá. Los que sí han vuelto, y muchas veces, son los Unga-Chakas, pero ya no les tengo miedo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy por la mañana la Bola de pelo se fue de casa. Yo digo que se cansó de tanto comer atún con galletas. Mi hermano dice que el gato ya no regresará y que nosotros deberíamos hacer lo mismo, pero mamá lo calla diciendo que debemos esperar hasta que regrese papá. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Han pasado muchas horas y él no llega. Ya debería haber vuelto del trabajo. Yo ya quiero comer una hamburguesa y tomar una coca. O dos. Mamá dice que sólo cuando papá regrese nos la va a comprar. Pero ahora no. Que no podemos salir. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Mientras encendemos una veladora en medio de la oscuridad, mi hermano me pregunta si sé cómo estornuda un pez. Yo le digo que no sé cómo estornuda un pez. Y él me dice; Pues ah... ah... ah... atúnnnnn. Nos reímos, pero yo ya casi no tengo ganas de reír; y mamá... mamá ya casi no puede seguir llorando. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SPOsRJBjl0I/AAAAAAAAAFg/pcmVVeXlb3k/s1600-h/Soledad.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SPOsRJBjl0I/AAAAAAAAAFg/pcmVVeXlb3k/s400/Soledad.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5256734600551700290" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-8051508281942302859?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/8051508281942302859/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=8051508281942302859&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/8051508281942302859'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/8051508281942302859'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/10/la-espera.html' title='La espera'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SPOr7IKYvWI/AAAAAAAAAFY/cE-R3adSNyc/s72-c/UL_832434_11416954031_l.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-6819169412456226997</id><published>2008-09-29T21:42:00.002-05:00</published><updated>2008-09-29T21:45:53.997-05:00</updated><title type='text'>1509</title><content type='html'>Josesito vive en un departamento de tres habitaciones en el centro de Morelia. Un cuarto, sala-comedor y cocina siempre llenos de cajas de cartón y repletas con ropa. Los únicos muebles en el departamento son una cama, una mesa, tres sillas, un televisor y una estufa. Josesito apenas tiene espacio para jugar pero, a pesar de eso, hoy está emocionado; mañana es su cumpleaños. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Papá casi nunca está en casa y cuando está se la pasa durmiendo. Mamá trabaja en casa. Lava y plancha ajeno mientras Josesito mira la tele. Así son casi todos los días para él, aburridos, unos exactamente iguales a los otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Josesito nunca ha salido de vacaciones. No sabe lo que es eso. No conoce el mar ni las montañas. Papá no tiene el tiempo para llevarlo. Pero hoy hay fiesta en el centro. Juegos mecánicos y dulces y luces de colores. Como todos los años a Josesito lo van a llevar a dar el grito. Y esas son sus únicas vacaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Papá llega cansado como siempre. Se quita el uniforme del trabajo mientras Josesito va de un lado para otro, brincando encima de las cajas y dando vueltas alrededor de las sillas. Papá le pregunta si ya está listo para salir y él le contesta que sí con un grito muy largo. Papá le da un beso, lo toma de la mano y abre la puerta hacia la calle. Mamá los abraza a los dos. Ríen. El aire huele a algodón de azúcar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la calle hace frío, hay música y gente que se detiene a comprar cosas en los puestos ambulantes, hay luces de colores y un cielo sin nubes. Papá compra un sombrero y una matraca para Josesito, para mamá una diadema con dos trenzas, para él un gordo y peludo bigote negro. Comen buñuelos y atole de vainilla, luego suben juntos al carrusel.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Papi ¿A qué hora van a encender los castillos? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al rato, José. Al rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces ¿Podemos ir de mientras a las canicas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos, pues. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todos lados hay música de mariachis y huevos rellenos de confeti. Los niños corren entre las personas, persiguiéndose con botes de espuma que luego se arrojan sobre el cabello. Josesito mira todo eso y sonríe. No se suelta de la mano de mamá. De cuando en cuando, a lo lejos, un cohete explota. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Papi, llévame a la rueda de la fortuna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Papi, cómprame un gazpacho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Papi, ya me duelen los pies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras más de noche se hace, más el centro se llena de vida. Las calles se van atiborrando y cada vez les resulta más difícil caminar. La gente se empuja y se empuja, todas buscan encontrar un lugar en la plaza, cerca del balcón central del Palacio de Gobierno. A Josesito, su papá se lo monta en hombros y juntos ven salir al gobernador. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Josesito no sabe quién es Miguel Hidalgo, no sabe quién es Morelos ni Josefa Ortiz, tampoco sabe qué significa Héroes que nos dieron patria. No sabe lo que significa nada de eso, ni por qué la gente grita Que vivan tantas vecez, pero le divierte hacerlo junto con ellos, y eso, para el niño, es suficiente. Le gusta que papá lo cargue. Le gusta el olor a palomitas y elotes con mayonesa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Ya vienen los cohetes, papi?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya vienen los cohetes, José.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El niño escucha la primera detonación en medio del Himno Nacional. Un cohete como nunca antes ha escuchado. El suelo tiembla y mucha de la gente apenas y le presta atención, pero Josesito sí. Josesito cae al suelo junto con su papá. Se golpea en un hombro y en la cabeza, y sale rodando hacia delante, llorando con todas sus fuerzas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es cuando ve la sangre. Una mano cercenada y llena de sangre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente a su alrededor corre sin rumbo. Intentan alejarse de lo que acaba de suceder. Hay carne y sangre por todas partes; en la camisa de los hombres, en el vestido de las mujeres, sobre el suelo y sobre los arbustos. Todo huele a pólvora y a quemado. Josesito nunca ha visto algo parecido. La cabeza le da vueltas. No sabe dónde está su papá ni su mamá. Llora con fuerza, esperando que ellos puedan encontrarlo. Siente que alguien le pisa un pie. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por allá un hombre camina con una mano en el estómago, sosteniéndose las tripas. Por allá una mujer busca el ojo que acaba de perder. Por allá un muchacho intenta caminar sin las piernas que le arrancaron. Todo sucede muy rápido y al mismo tiempo. El Himno Nacional ni siquiera ha terminado. Parece como si pocos se interesaran en ellos, y papá no viene por él. Tampoco mamá.      &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Josesito escucha la palabra bomba. Alguien aventó una bomba. Para él eso lo explica todo. Se mira el cuerpo y se da cuenta que también él está sangrando, no sabe si por el golpe o por la explosión. Llora con más fuerza, esperando que alguien se acerque y lo lleve hacia otra parte, y la mano de una mujer lo levanta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tranquilo, dice. Tranquilo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y le da palmaditas en la espalda mientras el corazón le golpea con fuerza por dentro del pecho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DiosDiosDiosDiosDiosDios, dice la mujer que lo carga mientras corre hacia el otro lado de la calle. DiosDiosDios. Ella también tiene el rostro manchado de rojo. Pero... si estas cosas no suceden en México, dice. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Josesito mira a papá tirado en el suelo, y mira a mamá también, sin movimiento, en medio del asfalto, con la ropa rasgada y los cabellos revueltos, con las trenzas y el bigote llenos de sangre. Parecen no respirar. Llora y estira sus manos, busca alcanzarlos, pero ya está muy lejos. La mujer que lo carga no lo escucha. Él quiere soltarse, pero ella lo sujeta con más fuerza. Van y se sientan detrás de un carrito de algodones de azúcar. Josesito corre de vuelta. Josesito sabe que acaba de perderlos. No sabe nada de los demás, ni de las fiestas ni de que mañana es su cumpleaños ni de las vacaciones que seguramente ya nunca tendrá con ellos. Pero sí sabe que de ahora en adelante ya nada será igual.    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SOGSX4Ux9vI/AAAAAAAAAFQ/6N-zgveBr3s/s1600-h/Fire.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SOGSX4Ux9vI/AAAAAAAAAFQ/6N-zgveBr3s/s400/Fire.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5251639579444901618" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-6819169412456226997?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/6819169412456226997/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=6819169412456226997&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/6819169412456226997'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/6819169412456226997'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/09/1509.html' title='1509'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SOGSX4Ux9vI/AAAAAAAAAFQ/6N-zgveBr3s/s72-c/Fire.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-1481164868731025040</id><published>2008-09-10T21:19:00.006-05:00</published><updated>2008-09-10T21:35:44.505-05:00</updated><title type='text'>Karaoke</title><content type='html'>No hay nada interesante en mi vida. Prefiero desaparecer, darle lugar a las historias que cuento. Fundirme con las palabras y no existir; que sólo exista la obra. Esa es la esencia de todo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día vas a cenar a tu lugar favorito y lo último que esperas es encontrarte con la chica que hasta hace una semana era tu novia. Ni lo esperas ni lo deseas. Es más, preferirías que una bala te atravesara la frente antes que pensar en algo así. Preferirías primero convertirte en chango antes de creer que eso te pudiera suceder. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero te sucede. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entras del brazo de la única amiga que no te ha abandonado, pides la mesa de siempre pero te dicen que ya está ocupada. Maldita sea. Entonces pides la que está a un lado. Qué importa. La pista está a la misma distancia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te sientes tan mal que para esa noche decidiste usar tu mejor traje, la mejor camisa, los mejores zapatos. Te pones ese perfume que te hace sentir guapo. Te engominas el cabello. Llevas el reloj para el que ahorraste más de un mes tu salario. Lo único que importa es ser alguien más, alguien que no seas tú, porque tú te la estás pasando mal. Te sientas y pides un martini Hemingway. Lo pides doble. Si pudieras, también pedirías un arma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu amiga sonríe y te dice que nunca antes había estado ahí, que el lugar le gusta por pequeño, porque se siente tan familiar que dan ganas de quedarse para siempre. Le gustan las sillas pequeñas y las mesas redondas. Le gustan los cacahuates y la forma de los hielos en los vasos. Te dice que algún día volverá con alguno de sus novios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces la miras. Justo a un lado tuyo, sentada en tu mesa favorita, en el lugar de siempre, bebiendo lo único que sabía beber. Tu ex novia. La escena te parece tan familiar que un frío húmedo te sube por la espalda y te hace temblar. Te quedas sin aliento. El corazón se te para. La música se detiene. Y tú sólo puedes mirar el color de sus labios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella te dice Hola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último trozo de tu corazón se cae al suelo. Crees que tu cuerpo ya no tiene huesos que lo sostengan. Apenas puedes respirar. Te agarras con fuerza a tu martini. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dices Hola. Sólo para eso te alcanza la voz. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hola dice ella. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hola. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevas ebrio tantos días que no sabes si esto es cierto. Miras para un lado y para otro, tocas la mesa, sientes el suelo bajo tus pies. Puedes estar seguro que todo es real. Ella sigue oliendo a naranja. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué agradable sorpresa, dices con la mejor frase que puedes sacar de tu baúl de lugares comunes, No pensé encontrarte aquí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vine con un amigo, te contesta. Es un buen sitio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah, dices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien, dice ella. Tú qué haces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También vine con una amiga. Sandra. La conoces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí. Bueno, ahí viene mi amigo. Me dio gusto saludarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos seguimos viendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos seguimos viendo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto tu bebida comienza a saber mal. Tienes ganas de ir al baño y echarla toda afuera, una y otra vez, hasta que el estómago quede vacío. Aún así, finges una sonrisa y no dices nada cuando tu amiga y tu ex novia se saludan. Sólo te echas para atrás, sobre el respaldo de la silla, y enciendes un cigarro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay algo que tus amigos no saben de ti, y eso es que te gusta cantar. Por eso visitas ese sitio todos los viernes, por que tiene una máquina de Karaoke pintada de color rosa y azul. Nadie sabe que cantas, mucho menos que lo haces bien. Es tu pequeño secreto. No te interesa que nadie más lo sepa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente va pasando por turnos y toma el micrófono, escogen la canción que quieren y la interpretan. Generalmente todos les aplauden, aunque lo hagan mal. Eso no importa. Lo que importa es pasarla bien. Y hoy, más que en ningún otro momento, lo que necesitas es pasarla bien. Por eso estás ahí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no escuchas lo que los otros cantan. Estás metido en tus pensamientos, buscando el fondo de tu vaso, acabándote la cajetilla de tabacos mientras el otro tipo, el que acompaña a tu ex novia, le habla al oído y la hace reír. Quieres que desaparezca. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te pones de pie, te aflojas la corbata y acomodas tu saco. En un súbito ataque de valor subes al escenario y escoges una canción, esa que dice todo eso que en estos momentos no puedes decir. La escoges pensando en ella. Te paras a la mitad del escenario, con una mano en el bolsillo, y tomas con fuerza el micrófono. Lo acercas a tu boca y las primeras notas comienzan. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero ella ni te mira, pero luego no puede apartar sus ojos de ti. Escucha cada una de las palabras que cantas. Escucha, como si estuviera embrujada, hasta que terminas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final regresas a tu lugar. La gente aplaude porque saben que cantaste con el corazón, que lo hiciste como nunca antes lo habías hecho; con todos tus sentimientos. Ella también lo ha notado. Por eso, cuanto te sientas, se acerca a tu oído y te dice suavecito, Espero que puedas llamarme el día de mañana, confío que aún tengas mi número, quiero que platiquemos de algo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miras por encima de su hombro al tipo que la viene acompañando. Vuelves a sonreír. Las cosquillas en tu pecho te lo dicen; ya no hay necesidad de otro martini. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SMiD5VlE0jI/AAAAAAAAAFA/0NgpbNo1aNg/s1600-h/UL_832434_10770797661_l.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SMiD5VlE0jI/AAAAAAAAAFA/0NgpbNo1aNg/s400/UL_832434_10770797661_l.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5244586787141374514" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-1481164868731025040?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/1481164868731025040/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=1481164868731025040&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/1481164868731025040'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/1481164868731025040'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/09/karaoke.html' title='Karaoke'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SMiD5VlE0jI/AAAAAAAAAFA/0NgpbNo1aNg/s72-c/UL_832434_10770797661_l.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-2204033991388646139</id><published>2008-09-07T15:49:00.002-05:00</published><updated>2008-09-07T15:55:15.245-05:00</updated><title type='text'>AERIA GLORIS</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;em&gt;"Sabía perfectamente que esta línea de acción acabaría en la muerte;&lt;br /&gt;Fue el espiritu del Yamamoto lo que me incitó&lt;br /&gt;a arrostrar cualquier cosa que pudiera ocurrir".&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Yoshida Yamamoto&lt;/right&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;H&lt;/strong&gt;ace tiempo, &lt;em&gt;Yamaguchi&lt;/em&gt; escribió en una carta que me amaba. Lo hizo sobre papel arroz, con su bella caligrafía en tinta negra. Sus kanjis cayendo por la hoja como lágrimas al viento; como un paisaje de otoño. La carta olía a él, a manzanas y limón. Yamaguchi escribió que me amaría por siempre, pero nunca lo cumplió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba yo a punto de morir de pulmonía cuando la abadesa me recibió. Era diciembre. Recuerdo toda la nieve que caía sobre &lt;em&gt;Izu&lt;/em&gt; y que no me supo detener. Con la carta de Yamaguchi aún en las manos, caminé desde la estación de trenes hasta la puerta del templo. Mis pies se hundían en la blancura del campo. Me pareció que todos esos kilómetros medían más de mil metros. Me abracé con fuerza a mi capa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo las primeras palabras de la abadesa luego de que abrí los ojos. Lo siento, pero el niño se perdió, dijo. Recuerdo que quise llorar porque sabía que eso era lo correcto, pero no lo hice. No me nació hacerlo. Le contesté que así todo iba a estar mejor, que no quería un recuerdo de Yamaguchi en mi interior. Le dije que necesitaba ir un momento al baño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El año que me aceptaron en el templo fue el año en que nació el primogénito del emperador. Para ese entonces yo ya había muerto y vuelto a nacer. Recibí los hábitos en un estado casi de trance. No era yo quien estaba en mi cuerpo en ese momento. Podía mirarme desde arriba, como si fuera yo quien flotara en la parte superior de la capilla de ordenanzas. Abajo se encontraba ese cuerpo que todas reconocían como mío y que ahora me parecía tan ajeno. Miré a las demás monjas, sus rostros cruzados por sonrisas, pero no pude entender por qué se sentían así. Quise escapar, pero sabía que mi cuerpo no iría conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribo esto después de muchos años. No entiendo por qué. Ahora que siento que mi tiempo como abadesa de éste templo está por terminar. Escribo ésta carta mientras pienso en aquella otra que me trajo aquí. Escribo con mi mano sabor cereza, mientras que mi mano sabor chocolate no deja de temblar sin control. Tal vez cuando todo se apague, cuando todo se ponga negro, cuando las velas de mi celda se consuman por completo, deje de pensar en mi pasado. Eso es lo que quiero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me gusta mi mano izquierda porque fue precisamente ella la que dejó caer la carta de Yamaguchi al fuego. Mis ojos sólo pudieron mirar cómo lo que una vez fue blanco se fue transformando al rojo y luego al negro, encogiéndose sobre sí misma hasta desaparecer. En ese momento fue que por fin pude llorar, por fin pude volver a nacer; después de que me ordenaran en el templo, años antes de convertirme en la abadesa. Lo recuerdo hoy que el final se acerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por las noches, cuando rezo en la soledad de mi celda, oigo la voz de Dios que me dice, Aquí, todo eso se termina. Esa es la gloria del cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SMQ-sG8H1qI/AAAAAAAAAEY/y4Yqe9GQLEo/s1600-h/amor.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5243384793664050850" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SMQ-sG8H1qI/AAAAAAAAAEY/y4Yqe9GQLEo/s400/amor.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-2204033991388646139?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/2204033991388646139/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=2204033991388646139&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/2204033991388646139'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/2204033991388646139'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/09/aeria-gloris.html' title='AERIA GLORIS'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SMQ-sG8H1qI/AAAAAAAAAEY/y4Yqe9GQLEo/s72-c/amor.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-5527063283521140224</id><published>2008-09-03T20:59:00.001-05:00</published><updated>2008-09-03T21:02:21.378-05:00</updated><title type='text'>DU JOUR</title><content type='html'>&lt;em&gt;Un cuento de &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Amy_Hempel"&gt;Amy Hempel&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Traducción al español por W. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los primeros tres días son los peores, dijeron, pero han pasado dos semanas y yo sigo esperando que esos primeros tres días terminen. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Un día en el programa, me di cuenta que la única cosa que me hacía inteligente era la nicotina. Ahora no puedo hacer un viaje desde la cama hasta el baño. No puedo encontrar la puerta de salida el cincuenta por ciento de las ocasiones. Mi cabeza es como un balcón roto desde el que caigo cada vez que hablo. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Pero es mejor estar viva y bien y no pensar, que pensar y fumar y estar muerta. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Este es el punto que he alcanzado: Dejé de fumar, o algo parecido. El punto es también: Dejar de fumar o perder mi trabajo. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Preparo sopa en un lugar en el que tienen cincuenta y dos diferentes variedades de ellas. Preparo las cincuenta y dos en un momento o en otro; últimamente sólo hago la especialidad del día. El Mulligatawny y el Senegalés. Son del tipo que puedes saborear por sólo el sonido de sus nombres. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El dueño me llamó un día y me enseñó los tazones que devolvían los clientes. Me dijo, “Es el condimento, nena. La cantidad de pimienta roja”. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Supe que estaba equivocada por esto; tengo que enfrentarlo, es lo que tres cajetillas al día le hacen a tus papilas gustativas. Pero no sé tomar las críticas, así que al siguiente minuto le estaba llorando al Sr. Licalsi.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;“¿Y eso qué?” grité. “¡Qué importa! ¡Tampoco les gusta el puto Gazpacho!” &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Y el Sr. Licalsi dijo, “Jesús, niña, ¿y con esa boquita comes?”   &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;En ocasiones pierdo la compostura porque no sé qué hacer en lugar de fumar. Estoy ganando peso, desde luego; todos lo hacen. Pero no porque esté comiendo de más o algo por el estilo. Estoy ganando peso porque dejé de toser. Toser era un ejercicio para mí. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Por los problemas de peso fue que conocí a la Sra. Wynn. Ella está en la sección de control de peso del programa, por eso nos topábamos en la báscula semanal. ¿Cómo puedo extrañarla? Ella era fuerte y grande, y siempre vestía una camiseta azul talco con letras del ejército que decían LA VIDA ES INCIERTA-COME EL POSTRE PRIMERO. La escuché explicarle a otra comedora compulsiva cómo las mujeres ganan de la parte superior y pierden de la parte inferior. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La Sra. Wynn y yo comenzamos a platicar por qué las dos estábamos ahí. Me dijo que éste era su primer intento serio de dieta desde que el Metrecal fue introducido en los sesentas. Eso la había fastidiado, dijo, porque no le habían aclarado a una consumidora como ella que el Metrecal era lo que comías en lugar del desayuno y de la cena.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El programa que se monitorea en la clínica está garantizado para dejarte como una vaina rota, dijo, “Como una delgada y rota vaina”.   &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La Sra. Wynn es cantante en un club de bocadillos. Su esposo es dueño del Club Volare, en donde tres noches a la semana, después de que la banda toca los favoritos italianos, después de que aparecen las bailarinas griegas y los cantantes Bronx/Israelitas, después de que las bailarinas mueven el vientre y ha pasado el solo del interprete del Bousouki, después de la aparición de la multitalentosa chica española y una breve interrupción, la Sra. Wynn canta la canción que grabó en cuatro idiomas diferentes. Ella se vino abajo seis noches a la semana -así como se vienen abajo cinco mil calorías a sólo mil doscientas en un día- desde que le dio un infarto en el verano.     &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;“¿No bromea?” le dije a la Sra. Wynn. “¿Cuatro idiomas?” &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;“Oh, Dios, no” dijo. “Sólo estoy exagerando para que puedas conocerme más rápido”. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Más allá de eso, la Sra. Wynn también se tomaba Polaroids de sí misma, cada semana en la clínica durante el pasado mes. “Así, cuando llegue a mi peso ideal podrás mirar atrás y ver lo bien que no me veía” explicó. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Le pregunté a la Sra. Wynn por qué comía tanto, y ella hizo la pregunta a un lado. “Toma a cinco siquiatras y tendrás seis opiniones” dijo. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;En ocasiones, la Sra. Wynn me llamaba a casa cuando no fumaba. Me llamaba en lugar de comer, de la misma manera en que otras personas llaman a alguien en lugar de tomar un trago. Esas llamadas eran un tipo de conductor de festividades para mí. Cubríamos desde el tostado hasta el horneado, el sorbitol contra el aspartame, los lugares más rugosos, y por qué a nadie puede dejar de gustarle Sara Lee.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La Sra. Wynn me dijo que durante mucho tiempo pensó que la comida que se comía en espacios abiertos no tenía valores calóricos. Dijo que eso era lo bueno de las barbacoas y los picnic. Dijo que ahora que sabe que eso no es así, le asombra de dónde pudo sacar esa idea. Como yo envolviendo cinta adhesiva alrededor del filtro de mis Carlton, para atrapar el humo tóxico que tienen en el interior, haciéndome creer que así tendría menos alquitrán.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La Sra. Wynn es la amiga que necesito. Ella nunca pregunta cómo voy con el cigarro. No es el tipo de experiencia para una fotografía del antes y después.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Cuando alcanzó su peso ideal, la Sra. Wynn me envió una tarjeta con un mensaje escrito a mano. Decía “Cada día llega portando sus regalos. Desata los listones”. Dentro había una nota escrita por la Sra. Wynn; había anexado mi nombre a la lista de invitados del Club Volare. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Cuando los primeros tres días por fin pasaron, recorté un anuncio de una revista de comida. Doscientos dólares y un curso de seis semanas me convertirían en un chef de sushi. Es divertido, es artístico, es... doscientos dólares. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Tiré el anuncio y pensé en ese dicho que la gente siempre dice, como “La vida es dura... y entonces mueres”. A decir verdad, no es así del todo. Eso te muestra lo que ellos saben. La vida es dura, en eso tienen razón. ¿Pero qué hay acerca de esos tres días que son lo peores? Ellos están equivocados en esa parte. Es tu vida... el resto de tu vida es lo peor de todo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-5527063283521140224?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/5527063283521140224/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=5527063283521140224&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/5527063283521140224'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/5527063283521140224'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/09/du-jour.html' title='DU JOUR'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-7183005739244970505</id><published>2008-08-30T18:08:00.003-05:00</published><updated>2008-09-03T21:17:15.998-05:00</updated><title type='text'>De islas voladoras e historias incompletas</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SLnVkXXQ4kI/AAAAAAAAAEM/VcGP3G01-P8/s1600-h/ciudad.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SLnVkXXQ4kI/AAAAAAAAAEM/VcGP3G01-P8/s400/ciudad.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5240454462145880642" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ayer comenzaron con el recorte de personal, y por la noche soñé con islas voladoras. Soñé que vivía en una de ellas y me dedicaba a sembrar maíz, que conseguía el agua directo de las nubes y que dormía en una choza con paredes de lodo. Volaba con la isla por sobre pueblos y ciudades, mirando el rostro sorprendido de la gente. Ellos me miraban unos momentos y luego volvían a su trabajo en las oficinas o en las fábricas, volvían a caminar, con su mirada perdida, por las calles grises pavimentadas. Ya por la noche, después de un día de trabajo, me sentaba junto al fuego a tocar mi guitarra; tocaba hasta ser vencido de nuevo por el sueño. En ocasiones mi camino se cruzaba con el de otra isla, y su habitante y yo nos saludamos con la mano o con una simple inclinación de la cabeza, nos preguntábamos por el clima allá en el lugar del que veníamos y luego nos deseábamos un buen viaje, desaparecíamos tras una montaña gigante o tras alguna nube gorda y blanca. Nunca hice el intento por abordar una isla ajena. Pero todo era un sueño. Por más cómodo que me sintiera, por más que quisiera permanecer ahí hasta la eternidad, por más que quisiera seguir respirando ese aire, no era posible, los sueños tienen que terminar, ya sea porque la luz del sol golpea la ventana de los párpados o porque el sonido del despertador se vuelve insoportable o porque nuestra pareja, nuestra querida y vieja esposa, nos sacude el hombro y nos dice que ha llegado el momento de ir a trabajar. Me estiro, acomodando los músculos del cuerpo, y me restriego los ojos; vuelvo a recordar que en la fabrica hay recorte de personal. En la lista de ayer no aparecí, pero en la de hoy puedo estar. Veinte años que se irán a la basura de un plumazo sólo porque a alguien de allá arriba, de las oficinas, se le ocurra tomar la decisión de que alguien como yo ya no les resulta de utilidad, alguien que seguramente sonreirá al darme un cheque de liquidación y dirá un Gracias por sus servicios que no le saldrá del corazón. Pensarlo me aterra. No sé qué va a ser de mí si eso llega a suceder. Han sido treinta años en la misma fábrica, trabajando detrás de la misma máquina, apretando los mismos botones, haciendo los mismos productos, levantándome a la misma hora. Quién más va a necesitar de mi experiencia. Con éstas ideas rondando por mi cabeza voy camino al el trabajo, mirando a las demás personas, sintiendo que todas ellas son más felices que yo. Tengo ganas de tomarlos por la corbata y gritar que no hay nada por lo cual sentirse así. Camino lento, pensando en la familia de los compañeros que se fueron el día de ayer. Los imagino revisando sus cuentas, haciendo un inventario de sus deudas y gastos, tronándose los dedos por no saber cómo pagarán la renta del mes siguiente, o la luz, o el agua, o los cuadernos de la escuela de sus hijos. Los imagino a sus casi cincuenta años yendo a pedir trabajo, formados en una fila a la espera de una entrevista en la cual les dirán que no cubren el perfil, yendo a comprar el periódico del domingo sólo por ver la sección de empleos, subrayando aquellos para los cuales se sienten menos incompetentes, llamando por teléfono para una cita, caminando de aquí para allá, gastando su poco dinero en pasajes y en comida sucia de la calle, planchando por las noches su única camisa manga larga y sacándole brillo a sus únicos zapatos de vestir, colgando con cuidado en una percha ese saco azul marino que siempre tuvieron miedo de volver a utilizar. Pienso en ese su futuro que seguramente será el mío también; tal vez no el día de hoy, pero seguramente el día de mañana. En mi historia personal, no tengo otro destino asegurado más que el de mi propia desgracia. Cuál será mi reacción si al llegar al trabajo me dicen Un momento, Rodríguez, antes de pasar a su área de trabajo queremos platicar con usted, venga por favor, pase por aquí. No sé qué diré, no sé si bajaré la cabeza, pondré mis manos por delante, con los dedos entrelazados, y caminaré hasta donde ellos me digan. No sé si los demás compañeros se compadecerán de mí. Tampoco sé si escucharé en silencio y luego firmaré los papeles sin haber expresado todo esto que me está destrozando el corazón. No sé si tendré el valor de preguntar Por qué, por qué yo. Han sido veinte años tras la misma máquina y no sé hacer ninguna otra cosa, la experiencia que tengo no sirve en otra parte, soy un especialista, señor, un hombre de una sola profesión; no puedo dejar de serle útil a la gente que durante tanto tiempo me necesitó. Compadézcase. Qué será de mí, qué será de mi familia. Los jefes de la planta dicen que las ventas han disminuido y que la gente ya no busca nuestros productos, que estos recortes se hacen en todas partes del mundo. Ellos les llaman ajustes, no despidos. Y mientras viajo en el camión rumbo al trabajo vuelvo a cerrar los ojos, a pensar en el sueño que tuve. No sé por qué lo he recordado si normalmente suelo olvidar todo. Vuelvo a pensar en las nubes y en la isla voladora en la que he logrado hacer brotar una parcela llena de elotes dorados como el sol. Recuerdo el aroma de las nubes, el tacto de la tierra bajo mis dedos, el cálido soplo del viento acariciando mi pecho. Cierro los ojos y rezo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-7183005739244970505?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/7183005739244970505/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=7183005739244970505&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/7183005739244970505'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/7183005739244970505'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/08/de-islas-voladoras-e-historias.html' title='De islas voladoras e historias incompletas'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SLnVkXXQ4kI/AAAAAAAAAEM/VcGP3G01-P8/s72-c/ciudad.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-8795296409371047390</id><published>2008-08-16T16:30:00.000-05:00</published><updated>2008-08-16T16:31:24.566-05:00</updated><title type='text'>Nomás un puño de tierra</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SKdF3-VkMmI/AAAAAAAAAEE/M7za_b57sPg/s1600-h/001.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SKdF3-VkMmI/AAAAAAAAAEE/M7za_b57sPg/s400/001.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5235229919770063458" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;em&gt;(Autorretrato en fotocopiadora)&lt;/em&gt;&lt;/center&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-8795296409371047390?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/8795296409371047390/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=8795296409371047390&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/8795296409371047390'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/8795296409371047390'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/08/noms-un-puo-de-tierra.html' title='Nomás un puño de tierra'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SKdF3-VkMmI/AAAAAAAAAEE/M7za_b57sPg/s72-c/001.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-5726442489806009301</id><published>2008-07-26T16:10:00.006-05:00</published><updated>2008-08-01T12:26:37.107-05:00</updated><title type='text'>Números</title><content type='html'>Nunca he sido bueno con los nombres. Tengo que hacer un esfuerzo por aprenderlos. Escritores, cantantes, actores, vecinos, amigos. Tengo que escuchar su nombre por lo menos diez o veinte veces antes de aprenderlo. Me resultan demasiado abstractos, no se fijan en mi mente, por eso solía poner apodos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la maestra de Física en la secundaria le decía “La Rambo”, al maestro de matemáticas “El Chilencho”. He olvidado el 99 por ciento de los nombres de la gente que he conocido, eso sin mencionar sus apellidos, aunque nunca olvido un buen apodo. Cuando vuelvo a encontrar a un antiguo compañero en la calle tengo que utilizar trucos para acercarme y saludarlo. Estoy seguro que él tampoco recuerda mi nombre, así que estamos a mano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Cómo te va?” “Muy bien, ¿y a ti?” “Todo perfecto” “¿Qué dice la familia?” Hablándoles como si ya hubiera mencionado su nombre más de cinco veces. Es horrible. De verdad me esfuerzo por recordar, pero nada. De mi cabeza no salen esos datos, no importa lo que haga. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco soy bueno con el nombre de los objetos y las máquinas. Normalmente sólo las señalo o me refiero a ellas como “El coso” o “La chinchunfleta aquella”. De verdad me frustra. Por más que hago los ejercicios de “recordación de nombres” que leo en las revistas, nomás nada. Ni asociándolos con otras personas, ni haciendo oraciones en donde los incluya, ni apuntándolos en un papelito. Solamente el tiempo y la costumbre logra fijarlos en mi mente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas recuerdo el nombre de mi primera novia, pero no el de la segunda. No recuerdo el nombre de mis primos ni el de mis tíos. Jamás he podido aprender el nombre de la calle de atrás de la casa en la cuál he vivido por más de 22 años. No recuerdo siquiera el segundo nombre de mi nueva sobrina. También he olvidado el nombre del libro que leí hace dos semanas, aunque puedo decir completamente de qué trata. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mí, la vida sería más fácil si sólo se tratara de números. Que las personas en lugar de nombres tuvieran números. Que se llamaran algo así como ventitres-dos-dos, o cuatrocientos veintitrés. Eso sería mejor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puedo recordar el número telefónico pintado en el costado de una motocicleta de pizzas, la cuenta bancaria del tipo de delante de la fila, el número en el medidor de luz hoy por la mañana, los números de mátricula escolar y los de seguridad social de todos mis amigos. Creo saber más de doscientos números de teléfono, ni siquiera tengo la necesidad de una libreta. Hasta recuerdo el número de mi primera novia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo esto es porque hoy, veintiséis del siete del dos mil ocho, este condenado blog cumple su primer año. Tengo que agradecer que ustedes sigan leyendo. También, dentro de tres días cumpliré 31 y no puedo dejar de pensar en eso, en lo poco que me importa. En que esto en nada se parece a lo que sentí el año pasado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me hago viejo trescientos sesenta y cinco días. Números. Eso me gusta. Son fáciles. Mi vida sería mucho peor si tuviera que medir todo en nombres y recordar algunos como Asonipte, Arzábide, Marcolino, Migdonio, Calístrato, Serapia, Apolinaria o Celerina. Para eso, mejor un calendario. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/kD02PU28NNw&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/kD02PU28NNw&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/center&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-5726442489806009301?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/5726442489806009301/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=5726442489806009301&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/5726442489806009301'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/5726442489806009301'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/07/nmeros.html' title='Números'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-272574461191916479</id><published>2008-07-07T20:11:00.001-05:00</published><updated>2008-07-07T20:12:40.274-05:00</updated><title type='text'>Mientras intento leer</title><content type='html'>Intento leer, pero no puedo. Un sonido no me deja hacerlo. Es algo parecido a un clac-clac que me resulta familiar pero que nunca antes había escuchado en el metro. Y el tren se tambalea mientras recorre el túnel. La gente se apretuja y se mueve en el vaivén. Llevo mi libro sujeto con la mano izquierda, frente a mí, mientras me sostengo de un tubo con la derecha. Intento leer, pero no puedo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clac-clac.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me concentro en la hoja número 199 pero las letras brincan de un lado para otro, como venados perseguidos. Brincan y se escapan de mi vista. No sé qué es lo que estoy leyendo. Esto casi nunca me sucede, ni cuando escucho a los niños gritar por toda la casa. Pero es que ese sonido, que no alcanzo a recordar en dónde lo he escuchado antes, se me mete en la cabeza y me patea el cerebro. Aprieto los dientes pero nomás no me puedo concentrar. Entorno los ojos. Los entrecierro. El ruido me trae de vuelta. Me revienta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Giro la cabeza y busco. Veo hombres con los ojos cerrados y la cabeza echada hacia enfrente. Hombres de saco y corbata cargando portafolio. La secretaria que se pinta los labios y se enchina las pestañas. Gente que se ignora. El calor. El hombre que mira su reloj y hace una mueca porque sabe que hoy va a llegar tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clac.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clac-clac. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maldita sea. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El metro frena y alguien me empuja el hombro. Casi suelto el libro. Volteo a verlo y se disculpa. Luego nos quedamos en silencio. A lo lejos, por el túnel, se escucha que viene el otro tren en sentido contrario. Se escucha su pitido. Pasa a toda velocidad agitando el aire, indiferente. Desaparece y nosotros volvemos a nuestra marcha. Intento volver a leer. Las letras se apaciguan. Regresa el vaivén subterráneo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juro que me gustaría golpearlo. Vomitarle encima y golpearlo con fuerza en medio de la cara. Está justo a mi espalda, lo miro al darme la vuelta. Lleva puesta una gorra con visera desgastada y sudadera roja con capucha. Pantalones holgados y tenis enormes, como de caricatura. Parece que estuviera sentado en la sala de su casa, ignorándonos a todos, cómodo, con un cortaúñas en las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clac. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Verlo es como si me metieran la mano por la boca y me apretaran el estómago con fuerza. Pocas cosas en el mundo me dan asco, pero ver los trozos de uña volar, caer sobre su pantalón y el suelo, imaginar sus uñas llenas de tierra y con olor a pies, me causa un espasmo. Los hombros se me encogen. Quiero salir corriendo. Quiero golpearlo. Maldición. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparto la vista y me doy cuenta que no soy el único. Una mujer, atraída igual que yo por el sonido, no deja de mirar al tipo. Frunce el ceño. Niega con la cabeza. Por un segundo me da la impresión de que ella también quiere vomitar. Apenas va en el segundo dedo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me doy la vuelta e intento regresar a la lectura. Las letras se apaciguan poco a poco. Si me concentro puedo leer “Él tiene los ojos abiertos y yo, aunque estoy escribiendo, los tengo cerrados. Tengo los ojos cerrados para ser capaz de ver” pero el sonido me trae de vuelta, como el anzuelo curvo y puntiagudo que agarra a un pez. Tengo ganas de decirle que deje de hacerlo, que se puede ser puerco pero no cochino, más con sólo mirarlo sé que no le va a importar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes, a la gente le preocupaba lo que los otros pudieran decir y pensar de ellos. Las mujeres salían de casa limpias y maquilladas, los hombres con la camisa bien planchada y los zapatos boleados. Ahora eso poco importa. Ni siquiera se lavan los dientes o se rasuran. No les importa irse cortando las uñas a la mitad de un vagón repleto de personas. Y nosotros que los dejamos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento zumba en el túnel. Me muevo casi hipnóticamente de atrás para adelante. Intento leer, pero no puedo. Me rindo. Cierro el libro, alzo la vista y me doy cuenta que el camino al trabajo aún es largo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-272574461191916479?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/272574461191916479/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=272574461191916479&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/272574461191916479'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/272574461191916479'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/07/mientras-intento-leer.html' title='Mientras intento leer'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-8597263336011693276</id><published>2008-07-03T20:03:00.000-05:00</published><updated>2008-07-03T20:04:21.284-05:00</updated><title type='text'>AUTOCOMBUSTIÓN</title><content type='html'>Hay cosas que me ponen contento y cosas que me quitan lo triste. Son diferentes. La música entra en la primera categoría, escribir en la segunda. Hay piezas musicales que inmediatamente hacen que mis pies se muevan, mi cadera, mis brazos. Que hacen que me ponga de pie y dé brincos de un lado para otro, ridículo, torpe, siempre sonriendo. Como una quinceañera en su primer baile. Pero escribir... escribir hace que me sienta menos miserable. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre hay algo que alimenta la escritura, que le da vida y la mueve. En mi caso es la propia tristeza, la nostalgia por algo que aún no descubro. Esa opresión en el pecho que no me deja respirar y que sólo se detiene después de escribir algunas palabras. Me vacío. Me desmorono poco a poco sobre la hoja, igual que un reloj de arena. Libero esa vida que siempre está luchando por salir, como un río que se abre camino al mar. Me desinflo. Me abandono. Me soy. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé qué provoca esa tristeza. Sólo viene y se clava en mí como carreta que ha perdido una rueda, como roca que se arroja desde un puente. Tengo que sentarme y escribir, porque de otra manera no logro sacar las astillas. No le sobrevivo. Me accidento y no logro despertar. Su dedo gigante me aprieta y no me deja en paz. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comencé a contar historias a los ocho años, cuando vivía en un internado de monjas en dónde no mirábamos televisión. Por las tardes, después de comer, me tiraba sobre la panza a la orilla del patio y dibujaba en un cuaderno. Las historias apenas las recuerdo, pero eso no importa. Lo que sí recuerdo es el rostro de mis amigos pidiéndome un poco más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los domingos siempre estaban llenos de sol y faltos de cosas por hacer. Nos cansábamos de no hacer nada, de sólo estar sentados mirando el patio. Era entonces cuando las monjas traían enormes costales llenos de comics y los vaciaban en el suelo, yo tomaba uno y otro y otro, me sumergía en ese océano de colores y palabras, los leía por completo. Me desconectaba. Me iba a un lugar mejor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo ha cambiado. Ya casi no leo comics aunque conservo una buena parte de mi colección. Afuera llueve, y después de la mudanza tengo que desempacar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me he vuelto melancólico con los años. Pocas cosas me causan ya felicidad. Estoy aprendiendo a vivir con esta molestia en el pecho, con el fracaso y el vislumbre de un futuro gris. Ahora, mientras desempaco mis libros y mis comics, recuerdo aquellos días de infancia en que los dibujos y las letras eran todo lo que necesitaba. Ahora sólo ocupo las letras para estar un poco menos mal. Mi melancolía es el carbón que mueve la locomotora de mi literatura. Me desinflo como una bolsa llena de semillas. Me descarrilo del mundo. Me destruyo. Me devoro para escribir. Me autocombustiono. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguro estaré triste toda la tarde.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-8597263336011693276?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/8597263336011693276/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=8597263336011693276&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/8597263336011693276'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/8597263336011693276'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/07/autocombustin.html' title='AUTOCOMBUSTIÓN'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-6479132391105632672</id><published>2008-06-28T19:45:00.001-05:00</published><updated>2008-06-28T19:47:54.317-05:00</updated><title type='text'>Inmortal</title><content type='html'>Hoy vi el cuerpo de un hombre muerto tirado en la calle. Tal vez no era ya un hombre, sino solo un cuerpo vacío; como un capullo abandonado. Estaba en el suelo, sentado con las manos por delante, recargado en un puesto de metal, con la ropa sucia y la piel reseca. El rostro caído, como si sólo estuviera durmiendo entre bolsas y montones de papel. Entre botellas y cajas de cartón. En medio de un olor a suciedad y podredumbre. Pero ya no se movía. Ya nunca iba a hacerlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé qué lo mató, si fue el frío, el hambre o la lluvia. Tal vez la soledad. Un hombre al que seguramente nadie va a recordar. Alguien que no merece siquiera que su nombre aparezca en esos periódicos que tantas noches lo cubrieron. Aún no llega la policía, pero ya las vecinas han colocado veladoras junto a sus pies. Aún no lo han cubierto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie se acerca a menos de un metro, tal vez sólo los niños que se cuelan hasta enfrente. La gente mira el cuerpo en silencio, con los brazos cruzados, como si estuvieran esperando que algo suceda. Miran y se alzan de hombros. Yo miro a los niños que ven tan lejana la muerte, que ni piensan en ella, que ni les interesa la inmortalidad. Ellos creen que jamás van a morir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una costumbre colocar cruces metálicas en el sitio en que alguien murió, pero no creo que éste hombre vaya a tener una. ¿Quién sabe su nombre? ¿Acaso alguien lo ha visto antes? Nadie sabe más que el día de su muerte. No existen cruces con apodos. Tampoco hay nadie que quiera acordarse de él. En una semana estará en la fosa común, entre gente que a nadie le interesa tampoco recordar. Metido entre brazos y piernas de gente que no conoció. Estará entre sus iguales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez descanse en paz.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://flatlightfilms.kapsi.fi/cutenews/data/upimages/Koira_Lomo.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px;" src="http://flatlightfilms.kapsi.fi/cutenews/data/upimages/Koira_Lomo.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-6479132391105632672?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/6479132391105632672/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=6479132391105632672&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/6479132391105632672'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/6479132391105632672'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/06/inmortal.html' title='Inmortal'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-9197368334661198941</id><published>2008-06-24T13:34:00.002-05:00</published><updated>2008-06-24T13:47:27.079-05:00</updated><title type='text'>A 3 metros, tal vez menos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.jornada.unam.mx/2002/12/03/Images/08af1.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px;" src="http://www.jornada.unam.mx/2002/12/03/Images/08af1.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La valla de contención se mueve como una serpiente que corre a punto de atacar. Los jóvenes gritan el nombre del grupo y corean el trozo de una canción. El sudor en su rostro y en su cuerpo. Las luces. El salón con su techo alto y su aire acondicionado insuficiente. Al otro lado de la valla, junto a la línea de los hombres de seguridad, un tipo calvo y con los brazos tatuados me grita que empuje para que nadie del público pase. Veo el rostro de los compañeros, pongo mis manos en el metal, y empujo en dirección contraria a los jóvenes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tumultos y los conciertos nunca han sido lo mío. El miércoles recibí un correo diciendo si no quería participar como miembro de seguridad en una tocada. El asunto comenzaba a las cuatro de la tarde del viernes, y yo normalmente ese día tengo que trabajar. A pesar de estar cerca, no podía. Era imposible. Además, esas cosas no me llaman la atención. Apreté el botón de borrar y lo olvidé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viernes, un cristiano se aventó a las líneas del metro. ¿Por qué tienen que hacerlo tan temprano? La estación en que normalmente tomo el tren estaba como un hervidero de insectos y nadie se movía. Miré el reloj y me di cuenta que no iba a llegar a tiempo al trabajo. Ni siquiera a llegar medianamente tarde. Más bien, no iba a llegar nunca. Decidí hacer una llamada y volver a casa.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirando la televisión, recordé la carta. No sé nada sobre ser un guardia de seguridad, ni tampoco sobre cómo catear a una persona o bajar a un loquito del escenario, pero... qué caray. ¿Qué es la vida sin retos? Tomé el teléfono, llamé a mi amigo y confirmé mi asistencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Si sorprenden a un chavo en el baño haciendo cualquier cosa indebida, sea pintar las paredes o fumarse un churro, le dicen que lo van a remitir con las autoridades” nos dice el calvo jefe de seguridad. “Lo toman del brazo y de inmediato comenzará a decir; no mi jefe. No estábamos haciendo nada malo. ¿Cómo nos podemos arreglar? Y es entonces cuando pueden hacer un poco de dinero”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Si un chavo se sube al escenario, lo bajan a madrazos” Me reí cuando dijo eso. “En serio. Los tipos que se suben lo hacen porque están llenos de adrenalina. Si no le meten unos buenos putazos no se tranquilizan, y se pueden regresar a romperte la madre. Con un buen rodillazo en las costillas mientras lo tienen en el piso, basta”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Si ven a alguien muy chacal en la fila de revisión, lo hacen a un lado y lo revisan minuciosamente. Revisen el dobladillo del pantalón, los calcetines, por dentro de la hebilla del cinturón, en medio de las piernas. No dejen que pasen con gotas ni con botecitos de medicina, nunca sabes qué es lo que pueden traer. No los dejen pasar con rollos de papel ni con cinturones que lleven estoperoles”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fueron dos las verdaderas razones por las que fui al concierto. La primera es que me quedaba cerca. A cinco minutos caminando desde mi casa. Por muy tarde que terminara el evento, podía regresar pronto. Y la segunda fue que el grupo que iba a tocar es uno de mis tres grupos favoritos: Café Tacvba. El dinero que pagaban era lo de menos, una verdadera miseria sin importancia. Me impulsaba el deseo de quedarme a proteger el escenario. Mirarlos tocar desde así de cerca. Verlos actuar en vivo casi para mí solo. Con eso me iba a dar por bien servido. Cerquita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al estar empujando la valla, al mirar a todos esos jovencitos gritando y coreando una canción, haciendo vibrar el piso con sus brincos, pensé “¿Pero qué demonios estoy haciendo?” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tantos cuerpos juntos, pegados unos contra otros, sin un solo  espacio de separación. Sudorosos. Llenos de hormonas y de ganas de fiesta. Cuerpos jóvenes, con la piel firme y agradable olor. Jovencitas con ropas ligeras y ceñidas al cuerpo. Niñas que me miraban pidiendo que las dejara pasar, que me agarraban de la mano y me invitaban a tocarlas, que se me acercaban al oído y me ofrecían cualquier cosa por dejarlas acercarse al escenario. Nunca antes había estado tan cerca del diablo, no sabía que podía oler así de bien. Nunca antes estuve tan cerca. Maldita sea. Cómo deseé caer. Al final no lo hice. Dios me perdone. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tengo idea de la hora a la que comenzó el concierto. Tampoco sabía la hora en que terminaría, pero cuando me dijeron que me asignaban a las vallas del escenario, cerquita de los Tacvbos, ya nada más me importó. Las luces se apagaron, los gritos se hicieron más fuertes, y la música comenzó. Poco a poco el ánimo de la gente se fue tranquilizando, dejaron de empujar y comenzaron a cantar, a menearse de un lado a otro, con ritmo. Ahora todos estaban hechizados. Pude dejar de sostener la valla y darme la vuelta. Observarlos. Eran sólo tres metros los que me separaban de ellos, tal vez menos, y yo también comencé a cantar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muy cerca de mí, entre el público, una señora con su gorro de gallo canta. Llama la atención que tenga como setenta años. Una viejita. Alza la mano y hace la señal de rock and roll, canta, se ríe. Y los reporteros pronto comienzan a rodearla y a tomarle fotografías y video. La señora está feliz. Más adelante hasta sube al escenario a cantar con los Tacvbos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También hay niños pequeños. Recuerdo especialmente a uno, como de cinco años, a quien subieron a una bocina a bailar. Brinca y mueve los brazos al ritmo de la música, se nota que es el más feliz del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me tocó sacar jovencitas desmayadas y separar a peleoneros, recibir hielazos y varios empujones, pero en general todo estuvo tranquilo. Nada de tipos en pandilla ni gente verdaderamente problemática. Me sentí contento de no tener que utilizar mis habilidades ganadas después de tantos años jugando Street Fighter. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al terminar el concierto desalojamos a los que se tiraban al suelo para descansar. Nosotros también estamos cansados, sedientos, pegostiosos. Pero quedarse hasta el final, y ser del cuerpo de seguridad, tiene sus privilegios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rubén, el vocalista de Café Tacvba, cena en su camerino. Como somos quienes lo cuidan, podemos pasar a saludarlo. Los demás se han ido. Nunca antes estuve en el Backstage, nunca antes había estado así de cerca de él. Lo saludamos, nos regala su autógrafo, y nos da las gracias. No lo puedo creer. Y lo mejor de todo es que hasta me pagaron por vivir todo esto. Me voy satisfecho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez algún día lo vuelva a hacer.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-9197368334661198941?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/9197368334661198941/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=9197368334661198941&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/9197368334661198941'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/9197368334661198941'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/06/3-metros-tal-vez-menos.html' title='A 3 metros, tal vez menos'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-220960670296281908</id><published>2008-06-16T20:22:00.007-05:00</published><updated>2008-06-16T20:56:56.141-05:00</updated><title type='text'>Alguien se rasura el sueño</title><content type='html'>Alguien se rasura el sueño con agua fría&lt;br /&gt;Y los primeros autos ruedan como ratones sedados.&lt;br /&gt;Estornudan las ventanas&lt;br /&gt;Y alguien más se ha puesto a memorizar algoritmos.&lt;br /&gt;Ascendente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_4Fq1OHJTPDg/SFcT5bUTMwI/AAAAAAAAAD8/OpKKRNZBVhg/s1600-h/img264.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_4Fq1OHJTPDg/SFcT5bUTMwI/AAAAAAAAAD8/OpKKRNZBVhg/s320/img264.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5212656971011011330" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La vida flota en el austero desayuno&lt;br /&gt;Del hombre que construye la casa de quien lo ignora.&lt;br /&gt;Mujeres limpias,&lt;br /&gt;Con el cabello húmedo y la boca fresca&lt;br /&gt;Saturan autobuses con el frutal aroma de sus rutinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_4Fq1OHJTPDg/SFcTkN2b4UI/AAAAAAAAAD0/W5YJOFUSijw/s1600-h/img263.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_4Fq1OHJTPDg/SFcTkN2b4UI/AAAAAAAAAD0/W5YJOFUSijw/s320/img263.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5212656606618837314" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Los diarios salen del horno&lt;br /&gt;Y las panaderías nos informan que el hambre sigue viviendo entre nosotros.&lt;br /&gt;Alguien toma una escoba nueva&lt;br /&gt;Y barre los huesos del día anterior.&lt;br /&gt;Vibran los cables&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_4Fq1OHJTPDg/SFcTSNbT6HI/AAAAAAAAADs/8J-buqNYX6w/s1600-h/img262.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_4Fq1OHJTPDg/SFcTSNbT6HI/AAAAAAAAADs/8J-buqNYX6w/s320/img262.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5212656297267423346" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Y alguien más bosteza.&lt;br /&gt;Un niño se hace hombre&lt;br /&gt;Y aprende a besar las nalgas de su patrón.&lt;br /&gt;Ruidos que se untan en los poros&lt;br /&gt;Como un betún aislante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_4Fq1OHJTPDg/SFcTBLFiDMI/AAAAAAAAADk/Brv71e74_1M/s1600-h/img261.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_4Fq1OHJTPDg/SFcTBLFiDMI/AAAAAAAAADk/Brv71e74_1M/s320/img261.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5212656004581428418" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Zapatos, corbatas, direcciones,&lt;br /&gt;Reloj,&lt;br /&gt;Plan maestro,&lt;br /&gt;Beso de los buenos días.&lt;br /&gt;Alguien se inclina masticando sus plegarias&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_4Fq1OHJTPDg/SFcStSFw5CI/AAAAAAAAADc/-95tAzqke-M/s1600-h/img260.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_4Fq1OHJTPDg/SFcStSFw5CI/AAAAAAAAADc/-95tAzqke-M/s320/img260.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5212655662864065570" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Y las naves industriales continúan remando&lt;br /&gt;Sin moverse.&lt;br /&gt;Bailan las hojas&lt;br /&gt;Y alguien más se ha puesto a correr entre los hombres&lt;br /&gt;Que arrastran la vista y encienden la luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_4Fq1OHJTPDg/SFcSGuxQrAI/AAAAAAAAADU/IfWer1isil8/s1600-h/img259.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_4Fq1OHJTPDg/SFcSGuxQrAI/AAAAAAAAADU/IfWer1isil8/s320/img259.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5212655000547798018" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Texto: Aristidemo&lt;br /&gt;Fotografías: W&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-220960670296281908?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/220960670296281908/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=220960670296281908&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/220960670296281908'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/220960670296281908'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/06/alguien-se-rasura-el-sueo.html' title='Alguien se rasura el sueño'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_4Fq1OHJTPDg/SFcT5bUTMwI/AAAAAAAAAD8/OpKKRNZBVhg/s72-c/img264.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-1963314686951169213</id><published>2008-06-09T21:17:00.002-05:00</published><updated>2008-06-09T21:19:54.185-05:00</updated><title type='text'>1979</title><content type='html'>¿Cómo he llegado a este lugar? ¿Cómo es que la gente se pone de pie y me mira y aplaude? ¿Cómo es que no puedo sentir el frío de la noche, ni el viento, ni escucharlos? Sólo miro en derredor y veo el rostro de las personas, sonríen y estiran las manos tratando de tocarme. Yo apenas me muevo. Es como si todo estuviera sucediendo en cámara lenta. Puedo ver el detalle de las personas que se acercan, el movimiento de las banderas, pero no sé qué es lo que está pasando. No los escucho, no los siento, no puedo tampoco sentir la ropa que está a un centímetro de mi. Este es un mundo en el que no puedo recordar haber entrado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando pequeño, lo único que me importaba era destacar. Luchaba todas las tardes con los cuadernos y los libros y las tareas. Deslizaba el lápiz y cuidaba las hojas. Hacía todo lo que por la mañana mi maestra había dejado. Después, estudiaba un poco más. Aprendía todo y de todas partes. Lo único eran los diplomas y las buenas calificaciones. Llegar a la universidad y sacar a mi madre de la pobreza. Esa era la meta, lo único en lo que tenía puesto los ojos. Pero algo en el camino se salió de control. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera vez que tuve un arma en las manos fue a los doce años. Me la dio un militar de boina roja. Era pesada y grande, completamente de metal cromado y con culata de madera. En ese momento me pareció el arma más hermosa del mundo. La levanté con ambas manos y apunté hacia la calle, a un perro que iba pasando. Bum. Jalé el gatillo, pero el arma no estaba cargada. Nadie le da un arma cargada a un niño. Desde que la tuve en las manos, desde que pude sentir el olor de la pólvora vieja y el metal, desde que pude deslizar los dedos por los contornos del arma, soñé con comprar también una pistola. Pude hacerlo hasta que tuve dieciocho años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Practiqué mucho. Tanto o más que con las materias de la escuela. Mi pasatiempo era aprender sobre las pistolas. El revólver era mi favorito. Me gustaba porque era el más poderoso, el más preciso. El arma que utilizan los policías que liberan rehenes. Con un revólver sólo tienes seis oportunidades de acertar, así que no te puedes dar el lujo de hacerlo mal. Pasaba las tardes después de la escuela en el campo de tiro. Nadie podía hacerlo mejor que yo. Pero un día decidí que ya estaba bien de practicar. Necesitaba salir. Aplicar todo lo que había aprendido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la esquina de la casa de mi novia había un mini súper de esos que abren todo el día. Pequeñito, con unos cuantos muebles llenos de pastelillos y chicles, con los refrigeradores a punto de reventar con tantas latas de refrescos y cerveza. Por las noches sólo había un empleado al que le gustaba subirle el precio a todo, sólo para quedarse al final con las ganancias extras. Un estafador de poca monta que ni siquiera se atrevía a mirarte a los ojos y que a las tres de la mañana cerraba las puertas y se iba a dormir a la trastienda. Creo que su nombre era Miguel, o Martín, o algo así. Su nombre comenzaba con eme, sólo eso recuerdo. También recuerdo el gesto de su cara después de haber recibido el tiro que le voló la mitad de la cabeza.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre me han gustado los vaqueros. Charles Bronson, Clint Eastwood, Henry Fonda. Me gusta el campo y los caballos, andar bajo el sol cubierto con un sombrero. Usar botas de piel de serpiente. Escuchar los casquillos percutidos al caer en el suelo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día me di cuenta que no había hecho nada con mi vida. Nada más que estudiar y ser un buen hijo y ser un buen empleado en la compañía. Una persona de esas que respetan las leyes y que van a misa todos los domingos. Me di cuenta que era alguien como los millones de personas que viajan en el metro y que viven y mueren sin que nadie se haya dado cuenta de eso. Era uno más de esos que no importan. Peor que eso; una maldita hormiga más en el hormiguero. Quería cambiar mi vida, pero me daba miedo hacer algo demasiado radical. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea llegó cuando tuve que hacer una lista de las cosas que quería hacer antes de cumplir los treinta. Hacer el amor con dos mujeres, vivir una semana en el campo, viajar en globo, nadar desnudo en el río. Era una simple idea, algo que se supone iba a resultar divertido pero que al final terminó no siéndolo. Escribí que quería asaltar un mini súper. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero no escribí eso, al menos no con esas palabras. Más bien escribí que quería usar mi revólver fuera del campo de tiro. Luego escribí que quizá debería usarlo en el monte, tal vez cazar un animal o matar un ave. Pero la sola idea me repugnó. La verdad es que no necesitaba disparar el arma, sólo quería sacarla y mostrársela a alguien, sentirme poderoso amenazándolo con ella. Eso. Escribí que quería amenazar a alguien con el revólver. Pensé que la mejor manera de hacerlo era asaltando a alguien. Pero... ¿a quien? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche, después de llevar a mi novia al cine, pasamos al mini súper a comprar unas cervezas. Esa fue la primera vez que vi a ese hombre, al empleado que inflaba el precio de las cosas. Recuerdo que discutimos cuando le dije que eso estaba mal, que no pensaba pagarle de más. Él se alzó de hombros y me dijo que no le importaba. Que si no me parecía podía ir a cualquier otra tienda. Ya había metido las cervezas en una bolsa, así que se limitó a recogerlas del mostrador, darse la vuelta y seguir leyendo una revista de chismes. Mi novia no hizo más que hacer un gesto e indicarme que le pagara, que no valía la pena. Yo, con el coraje adentro, saqué un billete arrugado y lo arrojé sobre el mostrador. El tipo sonrió levemente y me entregó el cambio junto con la bolsa con las cervezas. Juré que me la iba a pagar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea me vino después de mirar una película. Yo sólo quería cambiar su vida, amenazarlo con mi revólver para que cambiara su conducta. Juro que nunca quise que muriera, pero ya lo dije; algo en el camino salió mal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahorré durante varios meses para comprar mi revólver. Recuerdo que lo vi en una tienda de armas de una ciudad en la frontera. Una hermosa Mágnum con el cañón más grande que hubiera visto en mi vida. Plateada. Culata de madera. Una belleza. Me costó el equivalente a tres meses de salario. Cuando la tuve en mi poder no pude dejar mirarla. La cosa más preciosa. Le compré también una funda de esas que usan los policías para guardarlas a un lado del pecho, a la altura de las costillas. Me pasé una hora frente al espejo mirando cómo lucía con ella. Luego la guardé en una caja de zapatos debajo de la cama y soñé con que yo era un vengador anónimo, igual que Charles Bronson. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca fue mi intención utilizarla, pero, honestamente, me sentí muy bien al hacerlo, al jalar el gatillo y escuchar el estallido de la bala, al escuchar sus huesos quebrándose por mi pequeño amiguito de plomo. Disparé dos veces, y las dos veces di en el blanco. Precisos como el bisturí de un cirujano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegué como a las dos de la mañana al mini súper. El tipo estaba ahí, quedándose dormido tras el mostrador. Ni siquiera me vio al entrar. Yo caminé por los pasillos agarrando latas, leyendo las etiquetas y volviéndolas a colocar en su lugar. La verdad es que no me animaba a hacer lo que había venido a hacer. Las piernas me temblaban. Mi boca estaba seca. Los oídos me zumbaban. Era como si de pronto mi espíritu quisiera escapar de mi cuerpo pero mi cuerpo no quisiera soltarlo. Caminé por los pasillos sintiendo el peso de mi arma en el costado, mirando hacia todos lados, pensando mucho en la secuencia de los actos que iba a realizar. Al mirarlo ahí, con los brazos cruzados, a punto de quedarse completamente dormido, una punzada de odio me atravesó el pecho. Fue en ese momento cuando todo comenzó. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El asaltante llevaba puesta una máscara de cerdo hecha con papel maché. El dibujo de los ojos era irregular, uno más arriba que el otro. El color rosa de la piel era demasiado rosa como para un cerdo de verdad. Las orejas demasiado puntiagudas. Me dio la impresión de que por las tardes, antes de entrar a robar cualquier tienda, tomaba clases de cartonería en una escuela de cuarta. El asaltante entró corriendo y le apuntó con la pistola a Martín, o Miguel, o como quiera que se haya llamado el empleado del mini súper, a quien pude escuchar cómo se le aflojaban las tripas y dejaba caer todo su contenido al suelo. Nunca antes lo había visto tan despierto. El asaltante le pidió todo lo que había en la caja. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le pidió también lo que había en la caja fuerte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El empleado temblaba completito, apenas y podía moverse de su lugar sin soltar algún ruido intestinal. El asaltante parecía no tener mucha paciencia, y menos la disposición para fumarse sus olores. Le puso la pistola en la frente y le volvió a pedir todo el dinero de la caja. El empleado le dijo que no sabía la combinación. Lloraba como una nena. Yo miraba todo desde el fondo, muy cerca del refrigerador de los hielos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El asaltante perdió el control y comenzó a gritar y a golpear con el arma al empleado, quien se cubría la cabeza con los brazos y se tiraba al suelo pidiendo que lo dejara en paz. Yo nunca había visto algo parecido. Una punzada de odio me volvió a atravesar el pecho. Quise hacer algo, y recordé el revolver que colgaba de mi costado. Pero eso no era suficiente. No me atrevía a moverme de mi lugar. Lo siguiente apenas y si puedo recordarlo bien. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que no quise lastimarlo, por eso le disparé primero en la rodilla derecha. El asaltante, al sentir que la rodilla se le partía por la mitad, dejó salir el tiro que le reventó la cabeza al empleado del mini súper. Luego disparé por segunda vez y le di en la rodilla izquierda. Rápido y preciso, como el bisturí de un cirujano. Me comporté como Charles Bronson en esa película. El asaltante cayó al suelo y soltó su arma. Ahora era él quien lloraba como nena. Mientras, detrás del mostrador, todo era una enorme pintura roja que goteaba sobre los empaques de cigarros. Al menos eso es lo que yo recuerdo, pero las cámaras de seguridad grabaron algo diferente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el video de seguridad se mira cómo el asaltante golpea al empleado hasta dejarlo casi inconsciente. Se ve que le grita cosas y que intenta levantarlo agarrándolo por los cabellos. El empleado quiere soltarse, pero no puede. Entonces el asaltante le dispara en la cara. Después de eso aparezco yo, con el brazo bien estirado empuñando mi revólver. Gritando. Disparo una, dos, tres veces, hasta vaciar el arma. Le reviento las piernas y lo dejo llorando en el suelo. Yo me acerco y sigo jalando del gatillo, pero mi el revólver ya no tiene nada más qué disparar. Estoy así, casi encima de él, jalando del gatillo durante un buen rato. Luego, al darme cuenta de lo que acaba de suceder, me dejo caer al suelo, cansado, a esperar a que alguien llegue por nosotros. No recuerdo los gritos de dolor del asaltante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dijeron que el empleado había nacido en 1979. Era dos años más joven que yo.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora sé por qué está toda esta gente aquí. Sé por qué aplauden y quieren darme la mano y quieren decirme lo mucho que me aprecian. Sé por qué sonríen. Sé cómo he llegado aquí. El día de hoy, al llegar al final de las escaleras y saludar al hombre del traje gris, cuando termine de caminar por todo este pasillo lleno de luces y de reporteros y de personas que no conozco, estaré recibiendo el premio al valor ciudadano. Y todo me parece tan irreal. Es como llegar a un mundo al que no sé por cual puerta he entrado y que no sé si después de todo me va a gustar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-1963314686951169213?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/1963314686951169213/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=1963314686951169213&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/1963314686951169213'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/1963314686951169213'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/06/1979.html' title='1979'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-7059033693396199163</id><published>2008-06-04T21:18:00.000-05:00</published><updated>2008-06-04T21:19:39.057-05:00</updated><title type='text'>Domingo de padre e hijo</title><content type='html'>El día de hoy mi hijo mató a su primer cerdo. Lo hizo como si llevara toda la vida haciéndolo. En ningún momento se hizo para atrás ni le tembló el pulso. Apenas y se despeinó. Con firmeza tomó el chuchillo y lo deslizó de la manera que le había enseñado. Así. De arriba para abajo en un corte vertical, rápido, profundo. Él apenas tiene once años, pero se comportó como todo un hombrecito. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos al rastro alrededor de las diez. Unas cuadras antes ya percibíamos el olor a estiércol y animales. Alrededor, las calles llenas de sol. Las paredes del rastro todas pintadas de azul. Afuera varios trailers llegaban cargados con cerdos. Nos estacionamos en la acera de enfrente y entramos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero nos colocamos las botas de plástico y luego la bata blanca. También nos pusimos los lentes de seguridad y un casco. Desde ahí ya escuchábamos los chillidos de los animales. Mi hijo dobló su suéter con calma y lo guardó en un casillero. Daba la impresión de estar siguiendo un antiguo ritual personal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrimos los pasillos y vi en el suelo los pequeños ríos de sangre que cruzaban por todas partes. En esto, mi hijo no se parece a mí; él caminaba mirando al frente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera vez que vine al rastro yo tenía el corazón que me iba a reventar. Quise salir corriendo nomás de ver las hileras de animales colgados de las patas y retorciéndose, a punto de ser sacrificados. Quise correr pero no lo hice porque mi padre era un hombre grande y fuerte al que siempre admiré, y no quería defraudarlo. Quería que se sintiera orgulloso de mí. Sentía que esa era la oportunidad de demostrarle que yo también podía ser un miembro de su grupo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomé el cuchillo e hice un corte que distó mucho de ser perfecto. El animal comenzó a chillar mientras se ahogaba en su propia sangre, mientras se sacudía en el gancho que lo tenía agarrado por las patas, llorando con fuerza. El animal me miraba fijamente con sus ojos inflamados, como si me lo estuviera reprochando. Fue papá quien tuvo que matarlo cortándole el cuello. Lo sujetó por el tronco y le hizo así nomás, de izquierda a derecha, y pronto el animal dejó de llorar. Yo temblaba de pies a cabeza. Eso nunca volvió a suceder. Nunca volví a fallar de esa manera. Después siempre fui perfecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Precisamente en eso, en la manera de abordar la situación, mi hijo se parece más a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la mañana se levantó temprano y se bañó lavándose bien las manos y entre las uñas y los dedos. Se peinó y se puso sus pantalones de domingo. Cualquiera hubiera pensado que iba a una cirugía. Desayunó sus Choco Crispis y algo de fruta, recibió la bendición de su madre y salimos de casa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El corte fue preciso, desde la panza hasta el cogote en un solo movimiento, suave, como si lo hubiera ensayado un millón de veces. El animal murió de inmediato. Luego mi hijo se limpió la sangre de la cara mientras una lluvia de aplausos lo cubría completito. Los hombres estaban también asombrados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salimos casi al medio día, justo a tiempo para llegar a misa. Después de eso lo llevé a comer quesadillas a La Marquesa y lo dejé andar un rato a caballo. Me senté a mirarlo dar vueltas por el campo, como cualquier domingo entre padre e hijo. En su rostro podía mirar la felicidad. Durante toda la tarde casi no hablamos. Era como si las palabras ya no fueran necesarias entre nosotros, como si el uno supiera lo que el otro estaba necesitando. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a casa, antes de bajar del auto, me di cuenta que algo en él había cambiado; algo en su mirada. Ya no era el niño de siempre sino alguien distinto, alguien un poco más maduro. Quise detenerlo, tomarlo de la mano y decirle todo lo que estaba sintiendo en ese momento, pero no lo hice. Preferí dejar que se fuera a llamar a su abuelo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirándolo correr, no pude evitar sentirme orgulloso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-7059033693396199163?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/7059033693396199163/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=7059033693396199163&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/7059033693396199163'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/7059033693396199163'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/06/domingo-de-padre-e-hijo.html' title='Domingo de padre e hijo'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-7015265565899858803</id><published>2008-04-29T19:27:00.000-05:00</published><updated>2008-04-29T19:32:09.418-05:00</updated><title type='text'>La última sonrisa de mamá</title><content type='html'>Mamá solía prepararnos jugo de naranja y huevos revueltos para el desayuno. Se levantaba muy temprano, antes que todos nosotros, se ponía su delantal y encendía la estufa. Luego recorría una a una las habitaciones y nos despertaba con ese “buenos días” que sólo ella podía cantar. Teníamos nuestro lugar asignado. Masticábamos rápido, siempre tarde para la escuela y el trabajo. Mamá solía mirarnos con sus ojos acuosos, en silencio, secándose las manos con una toalla. Pero principalmente miraba a su persona favorita en todo el mundo; le gustaba mirar comer a Nahum. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nahum era el más pequeño de todos. Tenía una bicicleta roja muy vieja con la que le gustaba salir a dar la vuelta por la cuadra. La corría muy rápido, esquivando árboles y peatones. La bicicleta había sido de papá, y mucho antes también fue de su papá. Había que poner atención para darse cuenta que alguna vez tuvo un color rojo caramelo que la hacía la más bonita de todas. Pero esos fueron otros tiempos. Su asiento parecía haber sido mordido por un millón de ratas. Era el objeto favorito de Nahum. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nahum solía subir las banquetas a toda velocidad, levantándose sobre los pedales y jalando el manubrio para subir la rueda delantera y seguir adelante sin detenerse. En una ocasión quiso hacerlo pero no pudo, así que fue a dar con la frente sobre la banqueta. Cuando llegó a casa con la cara llena de sangre y las rodillas raspadas, mamá lo llevó de inmediato al doctor. Una trabajadora social le preguntó a Nahum quién le había hecho eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo solito- dijo-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Nadie te hizo eso?- preguntó la mujer-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nahum salió del hospital con una venda que le cubría la mitad de la cabeza, chupando una paleta de caramelo. Mamá apenas podía respirar de la indignación. ¿Cómo se atrevía esa mujer?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unas semanas después, Nahum jugaba arriba de unas jardineras en el parque. Brincaba de una a otra, tomando vuelo y corriendo para alcanzar la siguiente. Nahum, siempre tan lleno de energía. Después de un rato de estar jugando, al intentar alcanzar la última de las jardineras con un brinco, no logró poner el pie en el lugar correcto y cayó al suelo dislocándose el brazo derecho. Mamá lo levantó y salió de inmediato al hospital. En esa ocasión llevaron a Nahum a una oficina privada para hacerle preguntas. La trabajadora social no dejaba de escribir en su libreta, mirando de vez en cuando por encima del hombro, a través de la ventana de su oficina, a mi mamá.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para la tercera visita al hospital, mamá ya estaba franqueada por dos policías que no la dejaban levantarse de su lugar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi mamita me quiere mucho- decía Nahum-. Esto me lo hice yo solito. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para la cuarta y quinta visita, ya los doctores conocían bien a mi hermano. Nadie culpaba más a mamá. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A ver, Nahum. ¿Ahora qué fue lo que hiciste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es que quise romper mi record de velocidad en avalancha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Temerario- decía el doctor mientras le enyesaba la pierna- Eres todo un temerario. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué quiere decir esa palabra? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche, Nahum comenzó con una tos que nomás no se le quitaba. Mamá le dio un jarabe, pero no sirvió. Nahum tosía y se agarraba el pecho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me duele mucho- dijo-. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mamá lo llevó al hospital de inmediato. Los doctores lo recibieron pensando que era una más de las travesuras de mi hermano. Un mes después de esa visita, Nahum murió. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que mató a Nahum fue un cáncer fulminante que le devoró las entrañas. Comenzó en el pecho y siguió con el estómago. Los doctores dijeron que no había mucho que hacer. Mamá se pasaba las noches al lado de su cama, tomándolo de la mano, cantándole canciones, esperando que el día siguiente mi hermano fuera a sentirse mejor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mañana del día en que Nahum murió, mamá se levantó muy temprano y nos preparó jugo de naranja y huevos revueltos. Llevaba puesto el mismo delantal de siempre, el delantal que jamás volvería a usar. ¿Puedes imaginar cómo se sintió cuando el doctor le dio la noticia? Esa mañana fue la última vez que la vi sonreír. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, después de que todos hemos desayunado y nos vamos a la escuela o al trabajo, mamá se queda en casa sentada en la cocina, sola, mirando la silla que Nahum utilizaba. Se queda secándose las manos con la toalla, pensando en su persona favorita de todo el mundo. Nahum hoy hubiera cumplido diez.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-7015265565899858803?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/7015265565899858803/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=7015265565899858803&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/7015265565899858803'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/7015265565899858803'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/04/la-ltima-sonrisa-de-mam.html' title='La última sonrisa de mamá'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-106028411396382343</id><published>2008-03-19T14:41:00.001-06:00</published><updated>2008-03-19T14:43:21.567-06:00</updated><title type='text'>Escritor de novelas</title><content type='html'>El escritor que aún no era escritor escribió &lt;em&gt;“el gran libro”&lt;/em&gt; con letras minúsculas sobre la primera hoja. Tecleó el título con lentitud, como si estuviera pensando cada palabra. Los dedos le temblaban al tocar las teclas. Luego del título escribió su nombre. Era la primera página de las muchas que pensaba escribir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No le habló a nadie de su proyecto. No le dijo ni siquiera a su esposa que estaba escribiendo un libro. Él nunca había sido un hombre de letras. Era un buen lector, pero nunca un escritor. Al menos nadie lo conocía como una persona que escribiera. Y como no quería que nadie se burlara de su proyecto, decidió no mencionarlo. Borró su nombre de la primera página y escribió otro; el nombre de su mascota y como apellido el nombre de la calle en que vivía. Eso fue todo. Cerró su computadora y regresó a casa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había decidido sentarse a escribir en un cafecito ubicado a varios kilómetros de distancia de su hogar. No quería que nadie fuera a reconocerlo. No quería que su familia lo encontrara escribiendo. Así que fue a ocultarse en la última mesa de un pequeño cafecito escondido en un callejón de una colonia poco conocida. Pedía un capuchino, acercaba un cenicero, encendía un cigarro y miraba la hoja en blanco. Así pasaban los minutos. Lo segundo que escribió fue la dedicatoria. En ella le pedía a Dios que bendijera a toda su familia y a sus conocidos. Escribió la pequeña oración que rezaba todas las noches a la orilla de su cama antes de meterse a dormir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la cafetería no sabían su nombre, nunca platicaba con ninguno de los otros clientes, así que los jovencitos que atendían comenzaron a llamarlo escritor. El escritor que aún no era escritor se sentía bien de escuchar que lo llamaran así. Ahora ya no entraba caminando encorvado, sino que alzaba el rostro, con la barbilla apuntando hacia delante, caminando como si todo lo que estuviera dentro de esas cuatro paredes le perteneciera. La gente no se metía con él. Los jovencitos que atendían se acercaban y le preguntaban “¿Trabajando?” y él asentía con la cabeza. “¿Le traigo lo de siempre?” preguntaban, y él volvía a asentir. Al terminar su tiempo de escritura apagaba la computadora, dejaba el importe del café sobre la mesa y un poco más de monedas para la propina. Sobre el cenicero un montón de colillas aplastadas. Todos los días, después de salir del trabajo, se sentaba durante una hora en aquella mesita de aquél café. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su plan era el siguiente; si podía escribir por lo menos una cuartilla todos los días, durante un año completo, tendría su primera novela. Su esposa normalmente llegaba a casa más tarde que él, así que no iba a notar esa hora extra que se tomaba. Por eso encendía su computadora tranquilamente y fumaba todo lo que en casa no le permitían fumar. En ocasiones el escritor escribía mucho más de una cuartilla, especialmente después de cualquier día difícil. Pero fuera de esa cafetería la escritura no existía para él. Jamás hablaba de textos con nadie. Sus amigos y su familia jamás sospecharon. Tampoco hablaba con los demás clientes de lo que escribía. Nada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como no tenía prisa por terminar un libro que nadie sabía que estaba escribiendo, se tomó entonces más de un año en terminarlo. No le importaba. Había aprendido a apreciar el silencio y la soledad de ese pequeño cafecito, el sonido de las teclas, la aparición de las palabras sobre la hoja en blanco. Eran esos los momentos que se tomaba para estar consigo mismo. Ni siquiera le importaba si lo que estaba escribiendo valía la pena ser escrito. Después de algunos meses ya todos en el café lo conocían como escritor, hasta le apartaban su mesa cada que daban las cinco en punto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribía cosas que se oponían entre sí. Cosas dispares que daban una falsa apariencia de ser un todo coherente. Escribía sobre un hombre atrapado que aparentaba ser alguien libre. Escribía sobre sonidos que nada tenían que ver con la fuente que los producía. Escribía sobre movimientos corporales. Escribía páginas completas que contenían apenas unas cuantas líneas. Escribía lo que sentía que tenía que escribir. Escribía sobre todo y nada a la vez. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad no sabía mucho sobre cómo tenía que escribir un libro, simplemente dejaba que su instinto lo llevara por los caminos de las letras. Escribía según estuviera de ánimo. En realidad siempre escribió de acuerdo a un plan que había establecido aún antes de sentarse a escribir por primera vez. Escribía el libro que a él le hubiera gustado leer. Escribía para entretenerse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le gustaba detenerse unos momentos y mirar por las ventanas del cafecito. Miraba a la gente pasar, los automóviles, las nubes. Miraba de vez en cuando a los perros que iban de allá para acá. Miraba la lluvia en las tardes de noviembre. Miraba las ramas secas en diciembre. Escribía y tomaba café. Se detenía cuando estaba cansado. Hacía algunas anotaciones en su cuadernito. Miraba a las jovencitas que iban y venían. Miraba a las mujeres. Pensaba en la juventud que hace mucho había quedado atrás. Se compraba una rebanada de pastel, a veces una Coca Cola.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Para cuando va a terminar el libro?” comenzaron a preguntarle después de unos meses, “ya queremos leerlo”. El escritor decidió incluir en la dedicatoria el nombre de ese cafecito y el de los muchachos que lo atendían todas las tardes. Le hubiera gustado también incluir el ambiente, el color de la duela y el de los manteles, la altura de los bambúes en el centro de las mesas, la espuma de su capuchino, pero no supo cómo hacerlo. Más bien no quiso hacerlo. Pensó que no les haría justicia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un buen día colocó el punto final en la última página y terminó su libro. Cerró su computadora, pagó la cuenta –incluyendo propina- dio las gracias a todos y jamás volvió. Mandó el libro a una editorial, pero se lo regresaron. No le dijeron por qué. Luego metió el libro a un concurso y lo perdió. Ni siquiera una mención honorífica obtuvo. “No importa” dijo para sí mismo, “al fin y al cabo lo firmé con un pseudónimo”. Luego quiso dárselo a leer a sus amigos pero recapacitó y no lo hizo. Entonces guardó su novela en algún rincón de los archivos de su computadora y decidió olvidarla, no volverla a ver nunca más. Días después el escritor encontró un nuevo cafecito. Puso la computadora sobre la mesa, se tronó los dedos y decidió volverlo a intentar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-106028411396382343?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/106028411396382343/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=106028411396382343&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/106028411396382343'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/106028411396382343'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/03/escritor-de-novelas.html' title='Escritor de novelas'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-7870950347090616509</id><published>2008-03-13T15:21:00.001-06:00</published><updated>2008-03-13T15:24:51.784-06:00</updated><title type='text'>Las cartas y los años</title><content type='html'>La primera vez que estuvimos frente a frente le pedí un beso, pero ella se negó. Durante cuatro años nos habíamos dedicado a escribir cartas y llamarnos por teléfono, nos conocíamos por completo, pero hasta ese día nunca nos habíamos visto en persona. Ella era más alta de lo que había imaginado. Me llamó la atención su cabello, su color rubio. Era más hermosa de lo que hubiera deseado. Le pedí un beso, pero ella se negó. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa ocasión ella vestía con un pescador blanco y una blusa con flores amarillas. Llovía un poco, pero también hacía calor. La tomé de la mano y caminamos por la calle sin que el agua nos importara. Tomamos café y platicamos. Me gustó su sonrisa y la manera en que se tocaba la frente al apenarse. Me gustó la forma en que me miraba. Me acerqué a besarla, pero ella se negó. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa primera vez quedamos de vernos frente a unos edificios que estaban por demoler. Varias de las paredes ya habían desaparecido. Por el suelo los escombros. Al llegar, ella ya estaba ahí, con sus brazos cruzados, guarecida bajo las ruinas de un cobertizo. Y sin saber cómo, antes de que tuviera oportunidad de acercarme y decir algo, ella me reconoció. Esa ocasión sólo pudimos estar juntos dos horas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron tres años antes de que nos volviéramos a ver. Desde luego, no habíamos dejado de escribirnos. Nos citamos muy cerca de la catedral de su ciudad. Yo estaba ahí para la presentación de uno de mis libros. Iba a estar poco tiempo, así que aproveché para llamarla. Nos detuvimos en uno de los puentes y le dije que me daba gusto volverla a ver. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se había cortado el cabello a la altura de la nuca. Ya no era más esa cascada de ámbar que recordaba. Le dije que se veía bonita. La tomé de la mano y me acerqué a ella, juntito, hasta casi abrazarla. Le dije que, a pesar de que era alta, yo lo era aún más. Recuerdo la suavidad de su mano y el largo de sus dedos. Recuerdo el olor salado que nos llegaba desde el mar. Esa ocasión pudimos estar todo el día juntos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comimos en un restaurante. Al terminar, mientras ella fumaba un cigarrillo, le tomé una fotografía, la única que conservo de ella. Esa segunda ocasión también le pedí un beso, pero ella se volvió a negar. “Con esa foto es más que suficiente” dijo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un año después me enteré que se había ido para México a estudiar periodismo. Llegó gracias a una beca de intercambio. Me lo dijo mi madre. Se fue también con la intención de encontrarse conmigo y quedarse para siempre. Ella no me lo había dicho antes porque quería que fuera una sorpresa. Yo en esos años había conseguido un trabajo en Nueva York, así que jamás pudimos encontrarnos. Era el destino quien no quería vernos juntos, seguro. Llegué a esa conclusión. Al terminar sus estudios, ella se tuvo que regresar a España.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron diez años antes de que nos volviéramos a ver. Ella se había casado y tenía dos hijos. En todo ese tiempo no nos habíamos dejado de escribir. Sabíamos todo el uno del otro, nuestras penas y nuestras alegrías, nuestros sueños y nuestros fracasos. Era como si todo el tiempo hubiéramos estado juntos. Nos encontramos en un cafecito de Buenos Aires. “Los dos lucimos viejos” le dije. “Pero yo siempre seré más joven que tú” me contestó. La tomé de la mano y me quedé en silencio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Platicamos sobre lo mucho que me asombraban últimamente los cuerpos pequeños y los cuerpos grandes. Le dije que no podía evitar sentirme atraído hacia los niños pequeños, esos que parecen como hechos de juguete. Le dije lo mucho que me sorprendían esos hombres grandes y gordos que parecían sacados de alguna novela de aventuras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella me platicó sobre el gusto por fabricar cajas de colores que le había nacido últimamente. Cajas grandes y chiquitas, cuadradas y octagonales. De todos los materiales. Me dijo que en ellas guardaba desde regalos hasta pedazos de cabello que le cortaban al ir al salón de belleza. Me dijo que me hubiera regalado una caja llena de uvas si la hubiera llevado consigo. En esa ocasión no le pedí un beso, ella me lo dio. Le dije “¿Qué hubiera sido de nuestra vida si la hubiéramos pasado juntos?”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace poco murió de cáncer. Lo supe cuando recibí su última carta. Siempre me gustó su caligrafía, la manera en que hacía las emes y las os. El olor del papel que siempre usaba. Miré el sobre al recibirlo, y aún antes de tocarlo ya sabía que algo estaba mal. “Si estás leyendo esto, es que acabo de morir” comenzaba. Su hijo había mandado la carta como parte de su última voluntad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"Este no era nuestro momento. La vida no quiso que la pasáramos  juntos. He pensado mucho en estos últimos días, mientras miro el techo de mi habitación, en ti. Mi deseo fue siempre llevarte a la cama un jugo de naranja, prepararte un café. Abrazarte cuando estuvieras triste. Pero ya no será en esta vida. Quizá en la otra tengamos más suerte. Prometo buscarte. ¿Lo harás tú?"&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé cuántos años de vida me queden, pero sé que sin ella, sin sus cartas, serán los años más largos que tenga que esperar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_4Fq1OHJTPDg/R9mbYBwKtLI/AAAAAAAAADM/9ncFqqvIp70/s1600-h/EME.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_4Fq1OHJTPDg/R9mbYBwKtLI/AAAAAAAAADM/9ncFqqvIp70/s320/EME.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5177340083728725170" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-7870950347090616509?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/7870950347090616509/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=7870950347090616509&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/7870950347090616509'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/7870950347090616509'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/03/las-cartas-y-los-aos.html' title='Las cartas y los años'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_4Fq1OHJTPDg/R9mbYBwKtLI/AAAAAAAAADM/9ncFqqvIp70/s72-c/EME.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-5936097622698652033</id><published>2008-03-12T16:31:00.000-06:00</published><updated>2008-03-12T16:32:22.514-06:00</updated><title type='text'>DEUS EX MACHINA</title><content type='html'>... y el séptimo día, el Señor tiró todo a la basura y volvió a comenzar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-5936097622698652033?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/5936097622698652033/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=5936097622698652033&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/5936097622698652033'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/5936097622698652033'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/03/deus-ex-machina.html' title='DEUS EX MACHINA'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-4479158645420611119</id><published>2008-03-04T14:53:00.004-06:00</published><updated>2008-03-06T19:38:33.795-06:00</updated><title type='text'>Fantasci, la revista</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_4Fq1OHJTPDg/R823c-rJguI/AAAAAAAAADE/ylxO159XgC4/s1600-h/mini_fantasci2.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_4Fq1OHJTPDg/R823c-rJguI/AAAAAAAAADE/ylxO159XgC4/s320/mini_fantasci2.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5173993255406764770" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Felicidades a &lt;em&gt;Ignacio Loranca &lt;/em&gt;y &lt;em&gt;Vicente Cabrera &lt;/em&gt;–publisher y editor respectivamente- por la aparición de su revista Fantasci, la cual recomiendo a todos los visitantes de éste blog. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿De qué trata el primer número?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encontrarán una entrevista exclusiva a &lt;em&gt;Ángel Zuñiga&lt;/em&gt;, escritor mexicano de ciencia ficción quien además nos obsequia un cuento de fantasía heróica. También una entrevista a &lt;em&gt;Erick Tejeda&lt;/em&gt;, actor y guionista del comic de Reactor de la incipiente casa editorial &lt;em&gt;Ficomics&lt;/em&gt;. El plato fuerte es un dossier que en tres artículos repasa la historia de los monstruos más emblemáticos de la pantalla grande. Y como toda revista que se precie, también tiene secciones de noticias, Fan-Ficcion (Con un duelo entre Wolverine contra... ¡Freddy Kruger!) y recomendaciones en DVD, Cine, Libros, TV, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, en el número de este mes encontrarán un articulo acerca del 25 aniversario de la película &lt;em&gt;Blade Runner &lt;/em&gt;escrito por este su servidor. Gracias a Vicente por la invitación a participar en el proyecto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pueden descargar la revista de manera gratuita en el siguiente link:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.ficomics.net"&gt;www.ficomics.net&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entren a la sección de descargas y bájenla sin más trámite. Les aseguro que no se arrepentirán.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-4479158645420611119?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/4479158645420611119/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=4479158645420611119&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/4479158645420611119'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/4479158645420611119'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/03/fantasci-la-revista.html' title='Fantasci, la revista'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_4Fq1OHJTPDg/R823c-rJguI/AAAAAAAAADE/ylxO159XgC4/s72-c/mini_fantasci2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-5564293160052082898</id><published>2008-03-03T14:39:00.001-06:00</published><updated>2008-03-03T14:41:44.539-06:00</updated><title type='text'>Consejos a un joven lector</title><content type='html'>Para ser un buen escritor, primero debes ser un buen lector. Las personas leen no sólo para aprender algo nuevo, sino también para viajar a lugares exóticos, para vivir aventuras que de otra forma no tendrían, para convertirse, aunque sea por un momento, en alguien más. Leemos no sólo para educarnos, sino también para divertirnos. Los escritores además leemos para aprender lo que se debe y lo que no se debe hacer al momento de sentarnos frente a la hoja en blanco. Leemos para descifrar los secretos de los otros escritores. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos días, mientras tomaba un café con una amiga, platicábamos al respecto de cómo mejorar como lector. Hablamos mucho, pero en ese momento no pude darle una respuesta completa, así que prometí escribirle esto; las cosas que he descubierto que me funcionan al momento de estar leyendo. Las pongo en este espacio esperando que sirvan de algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. &lt;strong&gt;Comprende lo que estás leyendo&lt;/strong&gt;. Es muy común llegar al final de la página y no saber lo que hemos leído. Eso no es leer en verdad. Por eso, y aunque suene muy evidente, siempre debemos comprender todo lo que estamos leyendo. Usen un diccionario o lo que sea necesario para aumentar su comprensión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. &lt;strong&gt;Lee sin esperar nada&lt;/strong&gt;. Mézanse en las palabras, en lo que el autor les quiere hacer sentir. Sumérjanse en los sentimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. &lt;strong&gt;No arruines tu lectura intentando ser más listo que el autor&lt;/strong&gt;. Conozco varias personas que comienzan un libro y dicen; “ya sé en lo que va a terminar. Esto va por aquí y por allá”. No lo hagan, ya que eso solamente hará que se aburran al estar leyendo. Además, normalmente los escritores modernos siempre suelen engañar al lector, no estén seguros de lo que creen será el final. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. &lt;strong&gt;No quieras ser crítico&lt;/strong&gt;. La lectura es personal. Lo que es bueno para unos, puede no serlo para otros, y viceversa. Si les gusta lo que leen, atesórenlo. Si no les gusta, olvídenlo. Cada lector es diferente, no quieran imponer su gusto y su visión a los demás. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. &lt;strong&gt;No quieras atesorar. O lo que es lo mismo; no leas por leer&lt;/strong&gt;. La literatura no sirve más que para pasar el tiempo, aunque con frecuencia se pueden sacar cosas buenas de ella. Las personas que presumen de los libros leídos como medallas en el pecho sólo demuestran lo poco que en realidad han leído. No hay pecho lo suficientemente grande para un buen lector. Además, sólo resultan pedantes al hacerlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. &lt;strong&gt;Disfruta la lectura por sobre todas las cosas&lt;/strong&gt;. Si no les gusta lo que están leyendo, hagan la lectura a un lado y comiencen una nueva. Es mejor no perder el tiempo en algo que no les gusta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7. &lt;strong&gt;Dale a los libros una segunda oportunidad&lt;/strong&gt;. En ocasiones solemos leer cosas en el momento equivocado. Estoy convencido de que cada libro tiene su momento. Si un libro que leyeron hoy no les ha gustado, intenten leerlo de nuevo en unos años, tal vez llegue a gustarles. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8. &lt;strong&gt;Sé sincero al recomendar un libro&lt;/strong&gt;. Recomiéndenlo porque en realidad les ha gustado, no porque todos digan que es bueno. Formen su propio criterio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9. &lt;strong&gt;Lee por lo menos media hora al día&lt;/strong&gt;. Les sorprenderá lo mucho que habrán leído al pasar un año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;10. &lt;strong&gt;En ocasiones sabes que un libro te gusta sólo hasta que lo has terminado&lt;/strong&gt;. Eso me pasa con frecuencia últimamente. Hay libros que me duelen mucho, que se me hacen difíciles emocionalmente. Casi no puedo avanzar a través de las páginas. Pero al terminarlo, al leer la última página, después de descubrir el desenlace, me doy cuenta de lo mágico que ha resultado para mí. Por eso recomiendo que lleguen hasta el final de un libro antes de dar su opinión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;11. &lt;strong&gt;Haz tus propias reglas de lectura&lt;/strong&gt;. Esta lista no pretende ser la verdad definitiva. De hecho, creo que puede ser ampliada hasta el infinito, y rebatida también. Estos son sólo algunos de los puntos que procuro respetar cada que leo algo nuevo. Estas son sólo algunas cosas que me han funcionado en todos mis años como lector, cosas que me han permitido encontrar grandes autores y crearme un criterio. Espero que a ustedes también les sirvan.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-5564293160052082898?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/5564293160052082898/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=5564293160052082898&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/5564293160052082898'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/5564293160052082898'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/03/consejos-un-joven-lector.html' title='Consejos a un joven lector'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-7828177433805665318</id><published>2008-02-26T15:11:00.002-06:00</published><updated>2008-02-26T15:13:38.595-06:00</updated><title type='text'>Un instante</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.ottawahousing.org/Portals/1/green%20door%20closeup.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px;" src="http://www.ottawahousing.org/Portals/1/green%20door%20closeup.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sobre la mesa un mantel blanco de orillas bordadas, regalo de la abuela. Dos copas largas con un poco de vino rojo, oloroso, casi de color negro. En una de las copas hay carmín, en la otra huellas de una mano sudorosa. Al centro de la mesa un pequeño arreglo con dos rosas en un florero. A los lados del florero dos velas que se han consumido hasta la mitad con su flama temblorosa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguiendo sobre la mesa encontramos dos platos blancos. En ambos hay espagueti, pero en uno sobra más que en el otro. Espagueti a la boloñesa. Vemos el tenedor y el cuchillo cada uno al lado del otro, sucios, con residuos de comida. En una canasta hay trozos de pan en rebanadas, sólo dos piezas. Sobre el mantel morusas. Las servilletas de tela; una echa bolas al lado del plato, la otra perdida en la alfombra. Una botella de vino vacía. En la música de fondo escuchamos a Zoe. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La habitación es pequeña. Dos de sus muros están cubiertos con muebles llenos de libros y un tocadiscos. Huele a humedad, sólo un poco, lo suficiente como para no hacer sentir a nadie incómodo. Los libros tienen la cubierta de colores, son de todos los tamaños, de todos los temas. Parecen nacer del suelo y crecer hasta más allá del techo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muro de la izquierda tiene un ventanal que lo abarca casi todo por completo, pero que hoy no podemos ver porque han cerrado la pesada cortina roja. Cuando esa cortina está abierta solemos verla atada con un cordón de color blanco, grueso, como el que usan los frailes. La cortina parece una cascada que desciende hasta el suelo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el último de los muros hay una puerta que lleva hacia un corredor. El corredor tiene fotografías, réplicas de cuadros famosos, diplomas. Todos parecen estar colocados de manera arbitraria, pero extrañamente nos dan la sensación de un orden que podemos percibir, pero que no podemos descifrar. También parece ya no haber lugar para nada adicional. El corredor nos lleva a la cocina, a la puerta de salida y al dormitorio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre la puerta de salida no hay mucho que decir, sólo que es de madera y tiene colgada una imagen de la virgen de Guadalupe. A un lado de la puerta hay un mueble en el que está desparramado un juego de llaves. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cocina tiene una estufa eléctrica de cuatro quemadores sobre los que descansan dos sartenes y una olla llenos de salsa de jitomate, ajo, mantequilla e hilos de espagueti. Junto a la estufa una alacena. En la alacena cajas de cereal y comida enlatada. Al otro extremo un refrigerador pequeño de color blanco. Encima de él una canasta con huevos y un horno eléctrico. A un lado el fregadero lleno de trastes sucios. Desde la ventana se cuela un poco de luz de luna. La entrada a la cocina queda frente a la puerta del dormitorio. Hoy esa puerta está ligeramente abierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta del dormitorio tiene un color verde que no hace juego con ninguna otra de las cosas del departamento. La puerta ya era de ese color desde antes que su actual inquilino se mudara. El nuevo nunca se ha tomado la molestia de pintarla. Da la impresión de que le gusta tal y como está. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El suelo tiene alfombra y lo primero que vemos al entrar al dormitorio son torres de discos y de libros, torres sin orden que crecen por aquí y por allá. Una computadora portátil apagada y una lucecita de color verde que parpadea. El televisor también apagado. Cajas llenas de revistas y más libros. Fotocopias y hojas con apuntes y correcciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un armario cerrado, con el espejo roto. Al lado del armario un bote con ropa sucia, la manga de una camisa asomándose por el borde. Pegado al muro se ve el cartel de una película, “Perdidos en Tokio”, con las orillas dobladas. El cartel ha perdido su color, arrugado por la humedad. Del techo cuelga una lámpara de alabastro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al centro de todo, con la cabecera junto a la pared, vemos una cama de latón de tamaño individual. El colchón es delgado, más parecido a una colchoneta.. Las sábanas de algodón huelen a limpio, como si las acabaran de cambiar. En el suelo hay un edredón y almohadas, unas encima de las otras, y sobre la cama dos cuerpos sudorosos que respiran agitados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La habitación a media luz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-7828177433805665318?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/7828177433805665318/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=7828177433805665318&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/7828177433805665318'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/7828177433805665318'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/02/un-instante.html' title='Un instante'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-1032015091031108238</id><published>2008-02-22T15:48:00.002-06:00</published><updated>2008-02-22T15:55:26.768-06:00</updated><title type='text'>Bienvenida a las peliculas</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.hi5.com/0000/915/639/XXVF1A915639-02.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px;" src="http://photos1.hi5.com/0000/915/639/XXVF1A915639-02.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Su pantaloncillo rosa era el más corto que hubiera visto en mi vida. Su blusa ajustada, su vientre plano y su sonrisa resplandeciente me aseguraron de inmediato que ella era la mujer para mi primera película. Las ideas me volaban en la cabeza como una parvada de flamingos. Un momento mágico, así lo definiría. Era la musa que estuve esperando. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luis me presentó a Filomena una mañana de domingo, a la entrada del parque Tezozómoc. Me dijo que ella estaba interesada en ayudarnos con nuestro proyecto. No sé cuanto tiempo estuve sosteniendo su mano, mirando directamente el fondo de sus grandes ojos negros. El tiempo se detuvo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nunca he salido en una película- dijo-. Así que van a tener que explicármelo todo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tú sólo debes preocuparte por lucir hermosa- dijo Luis-. Tranquila. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Básicamente lo único que vamos a hacer es filmarte mientras sostienes relaciones sexuales- dije-. No te pedimos talento. Sólo que estés hermosa. Hasta la ropa que vas a usar ya la tenemos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante meses he pensado en esta película. La idea nació mientras mirábamos, mi novia y yo, una porno que no nos había gustado. Comenzamos a discutir las razones por las cuales una película de ese tipo nos podía parecer desagradable, o aburrida. Ella me dio sus ideas, yo le di las mías. Llegamos a la conclusión de que ambos podíamos hacerlo mejor. Luego le pregunté si estaría de acuerdo en filmar una. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto es que ni ella ni yo somos físicamente atractivos. Además, yo no soy ninguna clase de atleta sexual. Lo mejor era permanecer del lado creativo. Ella se iba a encargar del maquillaje y el vestuario. De ser posible, también de conseguirnos algunas chicas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero... ¿Sólo lo voy a hacer con él, verdad? – preguntó Filomena-.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro, pequeña. No te voy a pedir que hagas algo que no te guste- dije-. Yo sólo soy el director. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es que... sólo lo he hecho con una persona, y no quiero que esto sea desagradable ¿sabes? No tengo mucha experiencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pierde cuidado- dijo Luis, tomándola de la mano-. Te aseguro que te la vas a pasar súper bien. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las ideas revoloteaban en mi cabeza. Su cabello negro y ondulado, igual a una enorme cascada de ébano, me inspiró de inmediato a escribir una historia. Sus nalgas eran maravillosas. Sus pequeños senos también. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que sería justo mencionar que Filomena tiene diecinueve años, y mi amigo, el que va a tener relaciones con ella, treinta y cinco. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bienvenida al mundo del porno- le dije sin soltar su mano-.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-1032015091031108238?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/1032015091031108238/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=1032015091031108238&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/1032015091031108238'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/1032015091031108238'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/02/bienvenida-las-peliculas.html' title='Bienvenida a las peliculas'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-5130556837013561178</id><published>2008-02-19T15:27:00.001-06:00</published><updated>2008-02-19T15:33:47.840-06:00</updated><title type='text'>Las cosas</title><content type='html'>&lt;a href="http://revista.escaner.cl/files/u37/0_0_a_table_Georges_Per__c_27-4.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px;" src="http://revista.escaner.cl/files/u37/0_0_a_table_Georges_Per__c_27-4.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hace algunos meses escribí un texto pequeño titulado "&lt;a href="http://elultimovaquero.blogspot.com/2007/09/pequeas-lecciones-de-vuelo.html"&gt;Pequeñas lecciones de vuelo&lt;/a&gt;”. Un amigo, después de leerlo, me dejó un mensaje diciendo; ¿Has leído a &lt;em&gt;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Georges_Perec"&gt;Georges Perec&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que no lo había hecho. Es más, ni siquiera había escuchado su nombre. Ahora me avergüenza decirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando le dije eso, de inmediato me regaló un librito llamado “&lt;em&gt;Las cosas. Una historia de los años sesentas&lt;/em&gt;”. Lo recibí y lo puse en la fila de libros por leer, en una sección de uno de mis libreros, casi al fondo de todo. Lo guardé durante meses. No debí hacerlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer me encontré de nuevo con Georges Perec. Abrí el libro y comencé a leer la descripción de una habitación muy parecida a esas que aparecen en las películas antiguas. Una habitación vieja, desordenada, llena de cosas que sólo tienen valor para el propietario. Una descripción que dura casi tres capítulos del libro. Jamás había leído algo así. Era como si alguien hubiera escrito una lista de sus pertenencias, como si no quisiera olvidar toda la basura que guarda en su casa. No hay historia. No hay personajes que se muevan durante estos primeros capítulos. Sólo nosotros, los lectores, mirando lo que a mí me pareció una fotografía en sepia con los bordes gastados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en el fondo comencé a sentir algo que nunca antes me había provocado un libro... un deseo de irme a vivir a esa habitación. Una nostalgia por algo que jamás he tenido, y que no sabía que deseaba hasta que lo miré. Como una nostalgia por una vida que no sabía que alguna vez hubiera soñado.  Cuando comienzan a aparecer los personajes todo se pone peor. Las hojas brillan con luz propia. La vida me resultó tan cercana, tan real. Tuve ganas de convertirme en ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pude soltar el libro hasta el final. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad no tengo una manera de describirlo, ni siquiera de hablar sobre él. La narración es en tercera persona, como si alguien nos contara sobre una vida que no existe y al mismo tiempo nos presentara a personas que existen, pero que no son reales. Que son todos y a la vez nadie. Por momentos me recordó a cuando tenía veinte años y soñaba con otro tipo de vida, con ser libre y pasear por el mar, escribir hasta tarde y levantarme a la hora que fuera. Sin una rutina que me agarrara del cuello y me restregara en el suelo de la realidad. Perec lo hace con pequeñas oraciones, enumerando las cosas que existen alrededor de los personajes. Haciendo algo a lo que él le ha llamado “lo que sucede cuando no sucede nada”. Exprime la realidad, le quita la paja y deja sólo lo verdaderamente importante. Lo deja todo metido en un pequeño libro de apenas 160 páginas. No busca impresionarnos, pero lo hace. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿De qué trata? De la vida misma, de los sueños, de madurar, de la forma en que la vida te permite alcanzar tus metas, disfrutar tus sueños. Trata sobre sentirse a gusto con lo que eres, sobre no ser feliz con nada. Trata sobre la nostalgia, las añoranzas. Trata sobre los amigos y el amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trata sobre las cosas que valen la pena. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perec no trata de adoctrinarnos, prefiere presentarnos las cosas. Hacer que las veamos, las toquemos, las podamos oler. Jamás antes había leído a este autor. Me había estado perdiendo de mucho. Ahora estoy por comenzar “&lt;em&gt;Tentativa de agotar un lugar parisino&lt;/em&gt;”. Los maestros en la escuela de escritores también mencionan con frecuencia a Perec, así que estoy seguro que voy a aprender mucho más de lo que ya he aprendido, estoy seguro que también me voy a sorprender. Es un autor que debí comenzar a leer desde hace mucho. Me arrepiento de no haberlo hecho. Tengo que recuperar el tiempo perdido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En verdad me halaga que mi amigo, al leer uno de mis textos, haya pensado en Georges Perec. Me siento profundamente agradecido. También le agradezco que me haya presentado a éste autor. Lean “Las cosas. Una historia de los años sesentas”, no se van a arrepentir. Espero que también los haga sentir igual que me hizo sentir a mí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-5130556837013561178?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/5130556837013561178/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=5130556837013561178&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/5130556837013561178'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/5130556837013561178'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/02/las-cosas.html' title='Las cosas'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-5766761267219568363</id><published>2008-02-12T19:49:00.000-06:00</published><updated>2008-02-12T19:56:30.528-06:00</updated><title type='text'>Fotografìas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.hi5.com/0000/511/558/76ZEVJ511558-02.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px;" src="http://photos1.hi5.com/0000/511/558/76ZEVJ511558-02.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sientes el dolor en el estómago aún antes de tomar la primera fotografía. Miras a través del ocular de tu Canon 40D, mueves el arillo de enfoque del 100-400 milímetros. Ajustas la sensibilidad a 1600 y el tiempo en 1/30. Hace varios días que acampas en ésta colina, esperando que eso suceda. Confías que ésta será la noche. Vuelves a sentir el dolor en el estómago de sólo pensarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las personas puedes hacerle cosas peores que matarlas. Lo sabes. Aprietas el disparador, el obturador se abre y cierra. Foto. La miras, luego mueves un poco el contraste. Tomas otra fotografía y te sientes satisfecho. Tienes todo listo. Luego borras las dos placas de prueba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdas esas imágenes en las revistas. Personas sonriendo. Niños que juegan. Políticos dando discursos ante multitudes. Autos elegantes. Casas grandes. Padres besando a sus hijos. Todos buscando una cosa; la felicidad. Esperas que pasado mañana eso cambie, que la gente se sienta igual que tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A todas esas personas que les han lastimado un hijo tienes ganas de decirles; a la mierda con todo. Griten. Pataleen. No se hundan en el sillón a dejar pasar los días mientras se desmoronan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabes que no eres un héroe pero aquí estás; aguantando el frío y la humedad. Los huesos han comenzado a dolerte. Los ojos se te cierran del cansancio. Aún así, tomas con fuerza tu cámara y no la apartas del rostro. Miras para todos lados esperando captar algo, pero eso no llega. O eso crees... hasta ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reja se abre para dejar pasar un automóvil negro. Detrás dos patrullas escoltando. Maldito, dices en voz baja. Es la primera vez que sonríes desde hace tiempo. Tomas una, dos fotos. Tomas la placa del carro. Tomas el rostro del primer hombre en descender de la limousine. Tomas al hombre gordo que baja con dificultad. Tomas el momento en que se introducen a la casa. Aún te queda espacio para muchas fotos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miras cómo se encienden las luces del salón principal y vuelves a sentir el dolor en la boca del estómago. Solamente quieres leer un periódico; el de pasado mañana. Piensas en&lt;span style="font-style:italic;"&gt; Margarita&lt;/span&gt;. Piensas en lo que te duele pensar en ella. Sientes el dolor. Tomas tres, cuatro fotografías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre gordo se encuentra con el hombre rubio. Foto. Los dos ríen y se abrazan, parece que están pasando un gran momento. Luego caminan juntos hasta el lugar donde guardan las bebidas. Foto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces te inclinas un poco a la derecha. Descubres que los riñones te duelen por la falta de movimiento, porque no has querido tomar la suficiente agua, porque no quieres tener que ir a orinar. Del bolsillo de la chaqueta sacas un cigarro. Lo enciendes y lo pones a un lado, tras la roca; no te gustaría que te vieran. Luego te colocas de nuevo la cámara cerca del rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miras cómo el hombre rubio llama a alguien con las manos, sólo para descubrir que aquello que habías sospechado, lo que te hace estar aquí un viernes por la noche, se hace realidad ante tus ojos. Y vuelves a pensar en Margarita. Vuelves a sentir que el estómago quiere explotar y salirse por la boca. Tomas cinco, seis fotografías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cambias tu lente por uno de 1200 milímetros. Ahora sí puedes ver bien a la pequeña que está llorando. No ha de tener más de nueve años. Tomas fotos de sus lágrimas. Tomas fotos del hombre gordo acariciándole el rostro. Tomas fotos del rubio sonriendo mientras recibe el dinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No eres un super-héroe, pero aquí estás, investigando, intentando atrapar a los malos, tomando fotografías. Luego miras el vestido de la niña caer al suelo y al hombre gordo pasarse la lengua por los labios. Los guardaespaldas se ríen antes de abandonar la habitación. Tomas siete, ocho fotografías. Sabes que a las personas puedes hacerles cosas peores que matarlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imaginas la primera plana del periódico del domingo. Imaginas el rostro de los padres de familia leyendo el artículo, pensando que eso le pudiera suceder a sus pequeñas. Te da gusto que se vayan a sentir igual que tú. Piensas en Margarita. Luego guardas la cámara en la maleta, te la echas al hombro y das media vuelta. Tienes todas las pruebas. Ya has visto lo suficiente. Sientes asco.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-5766761267219568363?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/5766761267219568363/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=5766761267219568363&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/5766761267219568363'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/5766761267219568363'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/02/fotografas.html' title='Fotografìas'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-8995287005654405053</id><published>2008-02-06T09:51:00.001-06:00</published><updated>2008-02-20T16:08:23.091-06:00</updated><title type='text'>Tres vaqueras</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_4Fq1OHJTPDg/R6tYy2-0CSI/AAAAAAAAACs/J2uz9X-80kI/s1600-h/arma.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_4Fq1OHJTPDg/R6tYy2-0CSI/AAAAAAAAACs/J2uz9X-80kI/s320/arma.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5164319028486080802" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Me sentí muy bien al terminar de escribir esto. Tuve esa sensación que se tiene al salir de vacaciones después de mucho tiempo sin hacerlo. Sonriendo sin darme cuenta, sintiendo el pecho limpio, como si alguien lo hubiera inflado de felicidad. Después de meses sin escribir algo, sin terminar nada, por fin lo hice. Acabé un texto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No importa lo que escribí, de verdad. No me preguntes por eso. No me escribas diciendo que quieres leerlo porque en realidad no vale la pena. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo te voy a decir que escribí una historia de vaqueros. En realidad escribí una historia sobre tres mujeres vaqueras. Tres gorditas que usan botas, sombrero y pantalones entallados y que viajan en un mustang. Dos de ellas acompañan a la tercera. Buscan al ex novio. Una es rubia y dos son morenas, una más morena que la otra. Las mejores amigas desde niñas. Las tres llevan un revolver en el cinto. Hay muchos problemas, júralo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es viernes. Así comienza la historia. Es viernes y una de ellas, llámala Marta, regresa del trabajo. Se quita la corbata y el saco, se mete a bañar. Su cuerpo brilla bajo el agua y el jabón. Se recarga en la tina y respira hondo. Se deja llevar. Marta me gusta. Me gustan las mujeres con curvas. Muchas curvas. Las flacas no me gustan, tampoco las mujeres muy jóvenes, así que Marta tiene más o menos mi edad y está triste porque todos sus amigos ya se han casado, algunos hasta tienen hijos, pero ella no. Ni siquiera tiene novio, aunque lo tuvo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Qué sentirías si el hombre de tu vida, aquel que dejaste hace tantos meses, ha hecho su vida con otra? Con una mujer que lo ama y lo respeta mucho más de lo que tú llegaste a hacerlo nunca”. Eso le pregunta Marta a sus amigas mientras hablan por teléfono. El agua en la tina comienza a ponerse fría. Marta piensa en el revólver que guarda en la cajita de madera bajo su cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sale del baño secándose con una toalla pequeñita. La pasa por todo su cuerpo, podemos verla desnuda. Sus senos grandes, sus caderas que suben y bajan, su vulva depilada. Su piel blanca, casi amarilla, con la celulitis necesaria para lucir sexy. No le importa que las cortinas de su departamento estén abiertas. Huele a jazmín. Su cabello huele a manzana. Le dice a sus amigas que las verá a las diez. Luego se pone unas pantaletas rosa con negro, iguales a las tuyas que tanto me gustan. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el camino compran cervezas y luego salen a toda velocidad de la ciudad de México. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué buscan? Ya te dije que al ex novio de una de ellas. Marta aún ama a su ex novio. Le duele cada que piensa en él, como si le hubieran hecho un agujero en el corazón. A pesar de esto, la historia no es una historia romántica, sino una historia de vaqueros, con disparos y toda la cosa. Es sobre tres gorditas pistoleras que salen una noche de viernes a recorrer las carreteras para buscar a alguien, y que sin querer acaban encontrando el verdadero amor, y que después de encontrarlo lo pierden y tienen que volver a casa con las manos vacías. Tonto ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marta se pinta en el pecho una leyenda “favor de insertar un corazón” dice. La escribe con un marcador mientras llora frente a un espejo en el cuarto de un hotel. La sombra de sus ojos resbalando por las mejillas, negra como un río pestilente. Aún así luce hermosa. Quise abrazarla.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ti siempre te han gustado las historias con gente que tiene algún defecto físico. No sé por qué, pero es así. Recuerdo la cara que pusiste el día que te lo hice notar. Fue como si te hubieras molestado pero al mismo tiempo te hubiera agarrado con la guardia baja. Te quedaste sin aliento. Te estuve mirando, esperando que dijeras algo, pero no lo hiciste. En mi historia de las tres vaqueras hay un hombre ciego y un hombre que ha perdido una pierna. Te aseguro que mis vaqueras se la pasan bien con ellos. El ciego le hace el amor a una de ellas de una forma que jamás había soñado. Cuando vengas a casa te voy a mostrar cómo. El hombre sin una pierna también folla como todo un campeón. Joder, vaya que me puse caliente al escribir esa parte. Dan cátedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia se complica cuando nos enteramos quién es el ciego y el hombre sin pierna. Nada que le guste a nuestras tres vaqueras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una persecución en auto, otra a caballo y una más a pie a la mitad de la noche. Hay disparos, lágrimas y corazones rotos. Hay ropa sucia y desgarrada. Hay mujeres como tú que se decepcionan de la vida una vez más. No hay moralejas ni adoctrinamientos. Ya lo sabes. Soy así. También hay una parada obligatoria en el hospital y unos cuantos litros de sangre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El final... bueno, es del tipo de finales que suelo escribir, no creo que te decepcione. Es más, hasta me aventuraría a decir que te va a quitar el aliento. No vas a leer nada más durante una semana. Por eso no te la doy. No quiero lastimarte. Sólo te digo que las vaqueras no se salen por completo con la suya. Hice con ellas lo que una vez me dijiste; “si se supone que ame a esas personas, enséñame cómo podría odiarlas”. Te aseguro que las vas a odiar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al golpear la tecla del punto final me sentí muy bien, como si alguien me hubiera inflado con felicidad. Y a pesar de que aún nadie ha leído esta historia, al terminarla salí a la calle sintiéndome orgulloso de ella. Por fin, después de varios meses, he terminado de escribir algo que me gusta. Ya había olvidado lo bien que se siente, la razón por la que en realidad escribo. Ya había olvidado estos momentos de satisfacción.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-8995287005654405053?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/8995287005654405053/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=8995287005654405053&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/8995287005654405053'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/8995287005654405053'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/02/tres-vaqueras.html' title='Tres vaqueras'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_4Fq1OHJTPDg/R6tYy2-0CSI/AAAAAAAAACs/J2uz9X-80kI/s72-c/arma.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-5719861008428917322</id><published>2008-01-24T10:18:00.000-06:00</published><updated>2008-02-07T14:16:58.116-06:00</updated><title type='text'>Perlas sobre el asfalto</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_4Fq1OHJTPDg/R6tnJG-0CTI/AAAAAAAAAC0/Y-F0Cd7riGQ/s1600-h/__Broken_Like_an_angel___by_Amiba.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_4Fq1OHJTPDg/R6tnJG-0CTI/AAAAAAAAAC0/Y-F0Cd7riGQ/s320/__Broken_Like_an_angel___by_Amiba.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5164334803900959026" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Esa mañana, como todas las mañanas de todos los días de todas las semanas, salí de casa y caminé hasta la parada del autobús. La verdad es que no iba pensando en nada, ni en el sueño ni en la pereza que me causa la rutina, ni en lo aburrido que me resulta el trabajo. Tampoco pensaba en el frío ni en la brisa que amenazaba lluvia golpeándome el rostro. De verdad. No pensaba en nada en el momento en que ese automóvil salió a toda velocidad, atravezó la calle con su motor que rugía como tigre, y se estrelló con toda su fuerza contra esa camioneta de valores. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gustaría decir que fui el único en presenciar el choque, pero no fue así. Los autos se estrellaron y dieron vueltas en el aire, crujiendo. Uno de ellos aventó varias partes de la carrocería por toda la calle, como un collar de perlas que se desgrana; trozos de plástico, vidrio y metal. El otro auto simplemente se volteó, girando sobre sí mismo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La camioneta de valores se deslizó con las llantas hacia arriba a lo largo de varios metros. El metal frotándose contra el asfalto. Se subió a la banqueta, aplastó un auto y se metió dentro de una bodega. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro, el coche blanco que salió de la nada a toda velocidad, ese dio vueltas en el aire y cayó rebotando un sinnúmero de veces, hasta terminar metiéndose un árbol por la mitad. El radiador explotó en una nubecita de vapor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuve unos segundos mirando la escena. Miraba a la derecha, después al semáforo, luego a la izquierda. Miraba la camioneta de valores y otra vez al pequeño auto blanco. Había olvidado respirar. El corazón me golpeaba el pecho. En el aire había un olor a llantas quemadas, gasolina, humo y miedo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuché los gritos. Eso fue lo que me hizo correr hacia el auto blanco. Corrí. Crucé la calle sin mirar, saqué el teléfono de mi bolsillo y marqué el número de la policía. Les dije del choque. Les di la dirección y mi nombre. Les dije que vinieran a ayudarnos. También les dije que trajeran unas tijeras grandes, que las íbamos a necesitar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quité la chaqueta y me acerqué a la ventana izquierda del auto blanco. La lluvia comenzaba a caer, los lentes se me mojaron. Adentro del auto encontré a una mujer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su cabello rubio casi rojo le caía sobre el rostro. Parecía dormida. Su boca como si fuera a pronunciar una palabra que jamás salió. Los dedos de su mano izquierda temblaban. El cinturón de seguridad puesto. Quise tocarla, pero no lo hice. No sabía qué hacer. Luego vi el trozo de metal que le atravesaba el estómago hasta salir por su espalda; me paralicé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No se preocupe. Todo va a estar bien- dije-. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco la gente se fue acercando. Hablaban entre labios, por lo bajo. Los hombres estiraban el cuello para ver dentro del auto, las mujeres tapándose la boca. Yo estaba con mi chaqueta en las manos, sin saber qué hacer con ella, mientras el frío comenzaba a morderme la piel. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Todo va a salir bien- dije, pero la verdad es que no podía dejar de temblar-. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer abrió los ojos lentamente, como cuando las nubes se separan en un día lleno de viento, y dijo algo que no pude escuchar. Tuve que acercarme a ella. Pude oler la sangre. Le dije que repitiera lo que acababa de decir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo está la camioneta?- fue lo que dijo-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pregunta me tomó por sorpresa. Los labios me temblaban. Tuve que sacar la cabeza del auto para mirar en dirección de la camioneta de valores. Mis lentes llenos de lluvia. Tuve que esforzar los ojos para ver lo que sucedía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cortina metálica de la bodega estaba completamente arrugada, como si fuera una hoja de papel. El pequeño auto era una estampilla en la pared; y sobre él, con las llantas hacia arriba como un elefante muerto, estaba la camioneta de valores. Pero no fue eso lo que hizo que mi piel se erizará, tampoco fue la lluvia que caía con más fuerza, ni todo el fuego que envolvía la bodega. Nada de eso. Lo que hizo que mi piel se erizara fue la otra camioneta, una Hummer de color negro que se estacionó detrás de la camioneta de valores. De esa Hummer salieron cuatro hombres con el rostro cubierto, cargando unos rifles de éste tamaño, abrieron la parte trasera de la camioneta de valores y sacaron todo lo que llevaba dentro. Todo menos el cuerpo de los custodios. Fueron sólo unos segundos, todos vimos lo que hicieron pero nadie hizo nada. Sacaron todo. Y así como llegaron se fueron. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo está la camioneta?- alcancé a escuchar que decía la mujer dentro del auto blanco-. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún sin dar crédito a lo que había visto, metí la cabeza dentro del auto y dije.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Unos... unos hombres acaban de robar la camioneta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La rubia, con su cabello casi rojo, abrió los ojos una vez más... y sonrió. Luego echó la cabeza hacia atrás, ya no quiso seguir hablando. El sonido de las ambulancias se escuchaba cada vez más fuerte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo saqué la cabeza del auto, y comprendí todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese día preferí no ir a trabajar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-5719861008428917322?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/5719861008428917322/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=5719861008428917322&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/5719861008428917322'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/5719861008428917322'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/01/perlas-sobre-el-asfalto.html' title='Perlas sobre el asfalto'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_4Fq1OHJTPDg/R6tnJG-0CTI/AAAAAAAAAC0/Y-F0Cd7riGQ/s72-c/__Broken_Like_an_angel___by_Amiba.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-2989089980231017672</id><published>2008-01-21T11:31:00.000-06:00</published><updated>2008-01-21T11:35:35.173-06:00</updated><title type='text'>El final</title><content type='html'>-Zuri- dijo el hombre en un susurro-, tengo frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchacha se metió entre las sábanas, sin importarle que el pantalón del hombre estuviera lleno de pasto seco y le picara las piernas, y lo abrazó. Arriba, el cielo comenzaba a brillar como nunca antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tengo miedo- dijo ella-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Acércate. Todo va a terminar pronto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo abrazó con fuerza, lo besó en el cuello, tomó su mano entre las suyas y dejó que las lágrimas se le escaparan, rodando por las mejillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cielo cambió de azul a amarillo y de blanco a rojo. El primero de los trozos de piedra bajó desde el espacio, bañado en fuego, hasta tocar la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te voy a extrañar- dijo él, dándole un beso apenas rozando sus labios-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo también- dijo ella-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, el cielo se llenó de rocas que bajaban a toda velocidad, y la tierra se inundó con llamas que parecían brotar del mismo infierno.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-2989089980231017672?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/2989089980231017672/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=2989089980231017672&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/2989089980231017672'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/2989089980231017672'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/01/el-final.html' title='El final'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-1480419227135086066</id><published>2008-01-10T12:20:00.000-06:00</published><updated>2008-02-07T14:05:18.742-06:00</updated><title type='text'>Feliz cumpleaños, Wanda June</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.hi5.com/0017/171/633/HX4vo7171633-02.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px;" src="http://photos1.hi5.com/0017/171/633/HX4vo7171633-02.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hola. Soy Wanda June. Hoy ibamos a festejar mi cumpleaños pero fuí golpeada por un camión de helados antes de tener mi fiesta. Ahora estoy muerta. Estoy en el cielo. Esa es la razón por la cual mis padres no recogieron mi pastel en la pastelería. No estoy enojada con el chofer del camión, aún cuando él iba borracho cuando me golpeó. No me dolió mucho. Ni siquiera fue tan malo como el piquete de una abeja. ¡Estoy feliz! Hay mucha diversión aquí. Estoy contenta de que el chofer haya estado borracho. Si no lo hubiera estado no llevaría años y años y años aquí en el cielo. Hubiera tenido que ir a la escuela primero, y luego a la universidad. Hubiera tenido que casarme y tener bebés y todas esas cosas. Ahora me la paso jugando y jugando. En cualquier momento que quiera puedo tener un algodón de azúcar. Todos aquí arriba están felices -los animales y los soldados muertos y las personas que fueron a la silla eléctrica y todo-. Todos están contentos por cualquiera que haya sido lo que los mandó aquí. Nadie está enojado. Todos estámos muy ocupados jugando juegos de mesa. Así que si estás pensando en matar a alguien, no te preocupes. Sólo hazlo. A quien sea que se lo hagas seguramente te besará por hacerlo. Los soldados aquí arriba aman la metralla y los tanques y las bayonetas y los dum dums que los dejaron jugar juegos de mesa todo el tiempo... y beber cerveza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Traducido del libro: "Happy Birthday, Wanda June"&lt;br /&gt;de Kurt Vonnegut.&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-1480419227135086066?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/1480419227135086066/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=1480419227135086066&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/1480419227135086066'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/1480419227135086066'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/01/feliz-cumpleaos-wanda-june.html' title='Feliz cumpleaños, Wanda June'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-3575295815759089748</id><published>2008-01-07T16:34:00.000-06:00</published><updated>2008-01-07T16:37:45.484-06:00</updated><title type='text'>El escultor</title><content type='html'>-Claro que se puede aprender mucho de la escultura-, dijo el hombre de la barba torcida. –Mira. Mira esto. ¿Ves la curvatura de la espalda? ¿La mano de la chica? ¿El gesto? ¿Qué piensas que el autor quiso decir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven aprendiz movió la cabeza hacia un lado y luego hacia el otro, llevándose una mano a la barbilla. Frunció el seño un poco. Se mordió los labios, y luego dijo;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿La pasión?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Exacto!-, dijo el hombre de la barba, aplaudiendo. –El autor quiso representar la pasión de dos almas que se aman. Mira la ternura del brazo de él acariciando la cintura de su pareja. Mira la caída del cabello. La mirada de los personajes. Cada cosa quiere decir algo. Todo está puesto ahí por algo. Hasta la postura de los dedos tiene una razón. Nada es gratis. El autor aprovechó cada trozo de cera y bronce para transmitirnos el mensaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven aprendiz mira en silencio el trozo de piedra a la mitad del salón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quieres saber algo sobre esto?-, dijo el hombre de la barba. –El escultor la hizo después de asesinar a su amante. Le destrozó la cara con una botella. Chas chas. Una y otra vez, sin piedad, hasta dejarla como puré de papa revuelto con salsa catsup. Lo hizo sin ninguna razón aparente. Y dicen que mientras lo hacía no dejaba de llorar, pero yo creo que eso es una invención de los biógrafos para darle dramatismo a la historia. Lo que es cierto es que aún con las manos llenas de sangre, el escultor tomó grandes trozos de plastilina y cera y comenzó a esculpir esto: Su obra maestra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven daba vueltas alrededor de la pieza, escuchando sin decir palabra, con las manos entrelazadas por detrás. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dicen que tardó casi un mes en terminarla. Durante ese tiempo vivió con el cadáver, dejándolo secar, como a una momia. No quiero imaginar a qué olía todo el estudio. Y el escultor amasaba la plastilina día y noche. Luego fundía el bronce y le daba forma. Sólo se detenía cuando el sueño le ganaba, o cuando comía algo, pero nada más. Mira el rostro de la mujer, parece triste, como si estuviera sintiendo pena por su amante. Es la mirada de una martir, de alguien que murió por el arte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven movió la cabeza de arriba para abajo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La gente comenzó a preocuparse por el escultor. Escuchaban los golpes del cincel cuando acercaban la oreja en la puerta, miraban el fuego de la caldera al fundir el bronce; pero al escultor no lo veían salir. Un día, los vecinos decidieron llamar a la policía. Puedes imaginar lo que encontraron cuando abrieron la puerta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Encontraron a un tipo flaco, un cadáver hecho pedazos y la escultura más hermosa del mundo-, dijo el joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Exacto. Y después de eso, el escultor no volvió a hacer ninguna otra pieza. Murió a los 78, después de 30 años de vivir en una institución mental, como si vivir ahí fuera un sacrificio, una penitencia por haber creado algo así de hermoso. Una pena, ¿no crees?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es... maravillosa-, dijo el joven. -¿Puedo tocarla? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El anciano sonrió antes de contestar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está bien, pero hazlo con cuidado. No existe nada más grande. Y esto es lo que quiero lograr en mi vida; hacer una obra así de grande. La veo y siento que me hace falta mucho, que soy una cucaracha en comparación al gigante que hizo esto. Siento que soy... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo entiendo, maestro-, dijo el joven. –No necesita decir más. Gracias por compartirlo conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre de la barba caminó por la habitación, recargándose en la pared, como si le faltara el aire. Miraba las otras esculturas apiñadas en las orillas, las acariciaba, se acercaba a oler la cera y el yeso. Pasaba saliva con dificultad. Luego, cerró la única puerta de salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sabes?-, dijo el hombre de la barba. –Esta que ves es la escultura original. Nada de réplicas. Ahorré durante mucho tiempo para poder comprarla. Es más, aún tiene las manchas de sangre de la amante. Por aquí, mira. Y por aquí. Esas ronchas negras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven se acercó y pasó la mano por encima del sitio que le señalaba el hombre de la barba. Sintió rugoso, algo pegajoso, y el estómago se le revolvió. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, el hombre de la barba le dio el primer golpe en la nuca. El segundo en la cabeza, con un pequeño martillo. El cuerpo del joven cayó sobre la escultura, manchándola de sangre, resbalando como una tela al caer de la orilla de la mesa. Mientras, el hombre de la barba seguía golpeándolo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final, con una lágrima en los ojos, el hombre de la barba cerró las cortinas del estudio, tomó un cincel con la otra mano, pasó por encima del cuerpo magullado y sin vida del joven, y comenzó a golpear un trozo de mármol virgen al otro lado de la habitación.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-3575295815759089748?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/3575295815759089748/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=3575295815759089748&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/3575295815759089748'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/3575295815759089748'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2008/01/el-escultor.html' title='El escultor'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-4830655267928983505</id><published>2007-12-26T16:09:00.000-06:00</published><updated>2007-12-26T16:10:38.574-06:00</updated><title type='text'>Sólo para mí</title><content type='html'>Gabriel aprieta los botones del control remoto una y otra vez, deslizando la otra mano sobre el descansa brazos del sillón. En el televisor, las imágenes pasan unas tras otras. El sonido del chzz, chzz inunda la habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Maldita sea. ¿Puedes dejar de hacer eso?-, dice Pamela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gabriel la mira, y luego regresa a la televisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chzz, chzz. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Es que no puedes hacerme caso? ¿Cuándo vas a ayudarme con la casa? Mira. La ropa tirada por aquí y por allá. Calcetines arriba del televisor. Camisas sobre el ventilador. Las toallas mojadas en el pasillo. Y los platos... los platos llevan ahí más de cuatro días. ¿No puedes hacer algo? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gabriel mete la mano al platón de frituras, toma unas cuantas y se las echa a la boca. Mastica con fuerza, haciendo todo el ruido que puede. Luego se chupa los dedos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pamela se acomoda a un lado. Se lleva la mano al bolsillo trasero del pantalón y toca el documento que lleva guardado desde ayer. Mete un dedo y lo toca, pasando la yema por la orilla, suspira, pero no lo saca. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Te has dado cuenta que yo hago todo en ésta casa? ¿Y qué haces tú? Nada. Nada más llegas a sentarte frente al televisor. ¡Yo también trabajo! Y aún así, aquí me tienes, de tu tonta, preparándote la cena. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mmmmmm. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chzz, chzz. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nunca pensé que fueras así-, dice Pamela, cruzando los brazos y apretando los labios. –Eres... horrible. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se pone de pie y camina hasta la cocina. Prende un quemador, pone encima la sartén, abre el refrigerador y saca dos trozos de carne. Luego pone algo de aceite de oliva, condimenta la carne con un poco de ajo en polvo y salsa inglesa, y la echa al sartén. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No quieres saber cómo me fue hoy?-, dice Pamela sin voltear a verlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Después... deja que termine mi programa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ella voltea la carne arrojándola de nueva cuenta sobre el sartén. El aceite brinca por todos lados, haciendo shhh. El humo comienza a llenar la cocina. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pamela corta un jitomate y unos trozos de queso panela. Los coloca cuidadosamente sobre el plato, formando una flor. Después sirve algo de Coca Cola en un vaso y le pone hielos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chzz, chzz. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final, coloca el trozo de carne cocida sobre el plato y le pone un pan al lado. Se lo sirve a Gabriel en su mesita de cama, mientras él sigue con el control remoto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nunca me haces caso... nunca me agradeces-, dice ella. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Gabriel mastica, mastica. Traga y traga. No aparta la vista del televisor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sabes qué? Ya estoy harta de ti y de tu holgazanería. Mírate. Ni siquiera te mueves, ni siquiera me miras cuando te estoy hablando...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gabriel la mira un segundo, y luego sigue comiendo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pamela se muerde los labios, le tiemblan las manos, y antes de que se le escape una lágrima, sale corriendo al cuarto. Saca una maleta de abajo de la cama y comienza a llenarla con pantalones, playeras , suéteres y ropa interior. Mete todo con rapidez, arrojándolo con fuerza, apretando la boca. Y de un tirón cierra la maleta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tres años... tres años siendo su esclava y... ¿Así me paga?-, dice para sí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se cuelga la maleta en el hombro y sale del cuarto. Mientras camina, sobre el mueble del pasillo mira la copia del periódico de hoy. Pamela se detiene y lo toma; Lo extiende sobre la mesita y lo abre por la parte de los resultados de la lotería. Luego saca el documento que carga en el bolsillo desde el día de ayer, y compara sus números con el número ganador. Mira a Gabriel frente al televisor, mira el departamento desordenado, la ropa tirada, los platos sucios. Mira el número de su billete y el número ganador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iguales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces dice en voz baja:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-...Ni modo, será sólo para mí...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y guarda el billete en el bolsillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pamela camina rápidamente hasta la puerta, sin mirar a su novio, sonriendo con los labios apretados, y sale del departamento dando un portazo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gabriel la mira, pero sigue apretando los botones de su control remoto, una y otra vez, mientras mastica un trozo de pan. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chzz, chzz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8142338372952970071-4830655267928983505?l=elultimovaquero.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/feeds/4830655267928983505/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8142338372952970071&amp;postID=4830655267928983505&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/4830655267928983505'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8142338372952970071/posts/default/4830655267928983505'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elultimovaquero.blogspot.com/2007/12/slo-para-m.html' title='Sólo para mí'/><author><name>W.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11182211246092916041</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_4Fq1OHJTPDg/SltBUmrdm0I/AAAAAAAAAKw/F47e9xfvUmI/S220/LittleCowboy.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8142338372952970071.post-2623862569554548741</id><published>2007-12-19T09:39:00.000-06:00</published><updated>2007-12-19T09:40:01.915-06:00</updated><title type='text'>EL GOLPE MAESTRO</title><content type='html'>Por la tarde, al llegar a casa, Viridiana deja la mochila a un lado de la puerta y se pasa sin saludar a nadie; no quiere que noten lo que ha hecho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camina hasta el jardín y le sirve unas cuantas croquetas al perro, que salta de un lado para otro, ladrando, moviendo la cola sin parar. Viridiana se acerca y le pone el plato cerca de las patas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella permanece en cuclillas escuchándolo morder los trozos de galleta, mirando las estrellas, con las manos metidas entre las piernas. Luego se levanta y sacude sus palmas en el vestido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viridiana da una vuelta por el jardín, oliendo el aroma del pasto humedecido, pasando los dedos con suavidad por entre las rosas en botón. Piensa en los hombrecitos de la luna, en las sombras que se escapan, en comprarse un casco de astronauta. Piensa en las palabras que le ha dicho Antonio hoy por la tarde; “No te preocupes, nadie lo va a saber”. Y que luego la abrazó y la besó. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierra los ojos antes de entrar a casa, respira hondo y recorre la puerta de vidrio, esperando que nadie sepa lo que hizo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola, muñeca- dice el Abuelo-. ¿Cómo te fue en la escuela? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien- contesta ella-. Bien –e intenta no temblar-. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya está lista la cena- dice Mamá desde el otro lado del pasillo-. Vayan sentándose. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las piernas de Viridiana le hormiguean, ni siquiera ha notado el olor a huevos ahogados y frijoles. Tampoco ha notado el olor a pan tostado y mantequilla. Camina hacia el comedor y siente que lo hace con lentitud, como si alguien le estuviera deteniendo el cuerpo, como si estuviera caminando en el fondo de una piscina llena de lodo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pasa algo?- dice Papá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, nada- contesta ella-. No pasa nada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las sillas se arrastran, los platos y 
